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Cuando el corazón no es suficiente

Atlético-Valencia. / Agencias

El Valencia cuaja un gran partido pero pierde ante el Atlético y si hoy gana el Getafe se quedará a cinco puntos de la Champions

Toni Calero
TONI CALEROValencia

La de ayer en el Wanda Metropolitano fue la historia de un partido entre dos grandes equipos que eliminaron hace muchísimo tiempo la palabra rendición de su vocabulario. El Barça está a centímetros de proclamarse campeón de Liga y el Atlético lo asume pero sigue erre que erre, con su habitual plan de resistencia. No se entrega ni aunque le estén encañonando. Al Valencia le duelen en abril los empates del otoño. Fueron tantas las oportunidades perdidas que escuece ver en lo que se ha convertido el equipo de Marcelino y su tremenda distancia -en puntos- con la élite de la competición.

El Valencia, ponga lo que ponga sobre el césped, es otra vez un hueso para cualquier rival. Sin Rodrigo, sin Kondogbia, sin Cheryshev y casi sin Guedes estuvo cerca de sacar tajada bajo el imparable aguacero de la capital. A base de orgullo, característica principal del Valencia en la presente temporada, remontó dos veces y sólo claudicó por errores puntuales, e impropios, que nunca se deben cometer si enfrente se alinean futbolistas de talla mundial.

El conjunto blanquinegro afronta la recta final de Liga tan apurado que cualquier contratiempo se transforma en definitivo. Ganarle al Betis en el Villamarín era un bálsamo, incluso un puñetazo encima de la mesa, pero tras caer en el Wanda Marcelino ya habla de finales, la primera el domingo ante el Eibar, y hace bien porque si el Getafe derrota hoy al Real Madrid la posibilidad de alcanzar la Champions se va a poner carísima. Serían cinco puntos de distancia a falta de cuatro jornadas con un factor en juego nada desdeñable: en tan sólo unos pocos días el Valencia se mete en harina con la Europa League y la distracción, con la opción de meterse en otra final, es de primer orden. Jugar y pensar. Pensar y jugar.

Ya hace varios meses que el Valencia va sobreviviendo en tres competiciones, obligado a saltar en cada campo con un ojo en el siguiente partido.Han salido indemnes los de Marcelino en muchas de las batallas porque si no se rindió estando en la lona, cuándo se va a rendir. A una de las visitas más difíciles del año llegó el Valencia con lo puesto. Todos los disponibles de la primera plantilla más Sito, del filial, con Kang In Lee despejando su zurda y la mente en Corea del Sur. Si pensó el Valencia en un Atlético dócil o de menos revoluciones a las habituales, pinchó. La torrija la llevaban los visitantes, inseguros para encadenar pases y siempre cerca de Neto. Al tercer minuto avisó Koke y al noveno, aparecería Morata. El rondo del Atlético murió en los pies de Juanfran y un centro excelso trajo el gol. Ni los centrales pudieron peinar el balón ni Neto dio el pase al frente para enviarlo al quinto anillo. Qué poca esperanza para el Valencia, justo de fuerzas, sin varios de sus futbolistas más desequilibrantes y en la imponente guarida de Jan Oblak, Trofeo Zamora sine die. Todo en contra y sin embargo.

Los capítulos más brillantes o, al menos, algunos de los que tardarán mucho en borrarse del disco duro del valencianismo, han llegado por la fe ciega del vestuario de Marcelino. Así, por ejemplo, se quebró el Getafe en Copa, el Girona en Liga, el Krasnodar en Europa... En el Metropolitano también apareció la versión corajuda del Valencia. Fue despertando poco a poco, detectó algo de relajación en el Atlético y el baile de Santi Mina a Godín hizo el resto. La durmió Soler, vio al gallego y éste a Gameiro, rabioso a la hora del remate. El ex del Atlético sacó el fusil para empatar el encuentro todavía en la primera mitad. El Valencia se había sacudido de la imagen ofrecida al inicio y combativo como es, arrancaba otro encuentro.Lo justo al descanso fueron las tablas, lo inusual, que los once de Marcelino salieran dormidos otra vez.

Toqueteó el Atlético en el área con Morata y Lemar de protagonistas y Griezmann vigilando a Gayà en su camino hacia el gol. El de Pedreguer cometió un error (es noticia) y el cabezazo del francés ponía al Valencia contra las cuerdas todavía con mucho en juego. Entre el hachazo de los rojiblancos y el penalti de Saúl se fundió Guedes, visiblemente cansado y en consecuencia, sin exhibir el poderío de su último mes y medio. Sonó raro, pero Marcelino sentó al portugués para dar entrada a un Rubén Sobrino primero extremo izquierdo y luego derecho, a una distancia sideral del área, su lugar en el mundo. Oblak había evitado el tanto de Carlos Soler tras una asistencia genial de ese Gameiro siempre punzante en espacios reducidos y el Atlético pareció un muro imposible de superar.Del francés surgió la opción de la segunda remontada.

El penalti era clarísimo aunque Hernández Hernández necesitara del aviso del VAR para decretarlo. Parejo volvió a apostar por su lado de seguridad y, aunque Oblak adivinaría la intención, no pudo estirarse lo suficiente para amargar al capitán del Valencia. Teniendo en cuenta el argumentario de Simeone y Marcelino, uno hubiera esperado que el contador de goles no subiría más. Con cuatro era más que suficiente y el empate no le servía al Atlético -tampoco el triunfo, para ser realistas- pero sí al Valencia.

El problema tuvo nombre y apellido: Ángel Correa. Marcó el argentino en la ida de Mestalla y ayer vio un boquete enorme en la portería de Neto para concretar un golazo. Marcelino no agotó los cambios porque seguía confiando en su equipo. Una falta al borde de la frontal apuntaba a última gran ocasión para el Valencia y se la quedó Gayà con Parejo incordiando en la barrera rojiblanca. La echó arriba el lateral y entonces sí, los de Marcelino entendieron que esta vez con el corazón no iba a ser suficiente.

3 Atlético de Madrid

Oblak; Juanfran, Savic, Godín, Filipe (Correa, m. 61); Koke, Rodrigo, Saúl, Lemar (Thomas, m. 70); Griezmann y Morata (Arias, m. 83)

2 Valencia CF

Neto; Wass, Garay, Diakhaby, Gayà; Soler, Parejo, Coquelin, Guedes (Sobrino, m. 57); Gameiro y Santi Mina

GOLES:
1-0, m. 8: Morata remata con el pie un centro de Juanfran desde la banda derecha. 1-1, m. 35: Gameiro bate a Oblak dentro del área, a pase de Santi Mina. 2-1, m. 49: Griezmann cabecea un centro de Lemar. 2-2, m. 77: Parejo, de penalti. 3-2. 81: Correa, con un certero tiro desde fuera del área
ÁRBITRO.
Hernández Hernández (C. Las Palmas). Amonestó a los locales Filipe Luis (m. 56) y Saúl (m. 75) y a los visitantes Soler (m. 21), Sobrino (m. 73) y Diakhaby (m. 91)
INCIDENCIAS:
partido correspondiente a la trigésimo cuarta jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante 43.531 espectadores