Salvem el Cabanyal se disuelve con el problema social sin resolverse

Reunión de Salvem el Cabanyal. /LP
Reunión de Salvem el Cabanyal. / LP

La entidad, creada hace 21 años para protestar contra la ampliación de Blasco Ibáñez, echa el cierre con los conflictos de convivencia por solucionar

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

Salvem el Cabanyal, la asociación vecinal nacida en 1998 para luchar contra el plan del Ayuntamiento de Valencia de ampliar Blasco Ibáñez hasta el mar a través de buena parte del barrio, decidió el pasado sábado disolverse. Lo hizo en una asamblea extraordinaria con sólo dos abstenciones y dos votos en contra. La entidad acordó «poner punto final a todas las actividades y manifestaciones públicas». La decisión se tomó hace un año pero se ha concretado este fin de semana al considerar que el trabajo «está hecho». Sin embargo, cabe recordar que el Plan Especial del Cabanyal ni siquiera está aprobado y que el problema de convivencia, los okupas o los lentos trámites burocráticos para las rehabilitaciones siguen sin solucionarse.

«La asociación de vecinos del barrio tiene que coger el testigo», asegura la plataforma

La entidad se refiere, cuando habla del «trabajo hecho», a la ampliación de Blasco Ibáñez hacia el mar a través de buena parte del barrio, un proyecto que, ciertamente, está enterrado tras la decisión del Consistorio de derogar el Plan Especial de Protección y Reforma Interior que la avalaba en 2017. La plataforma animó ayer a la Asociación de Vecinos Cabanyal-Canyamelar «a seguir con la defensa de los intereses generales del barrio, de la justicia social y de todas las vecinas y vecinos». «Estamos convencidos», dice la entidad, «de que todas las asociaciones que trabajan son necesarias y positivas. Por eso les animamos a integrarse en la vida social de nuestro pueblo».

Breve cronología

24 de julio de 1988
Se aprueba el Pepri que quiere prolongar Blasco Ibáñez hasta el mar.
22 de abril de 1988.
Nace Salvem el Cabanyal.
2001.
Comienza la lucha judicial en el TSJ.
2009.
El Ministerio de Cultura considera los derribos espolio y estos se paralizan.
2015.
El Pepri es derogado.

Recaerá en ellos ahora la labor que hasta el momento ha capitaneado Salvem durante años. A puertas de un nuevo mandato municipal, la decisión de Salvem el Cabanyal llega cuando aún quedan no pocas cuestiones pendientes, como el futuro de los Bloques Portuarios (que llegó a dividir al tripartito el pasado año), los problemas de convivencia en torno a la llamada zona cero o al parque Doctor Lluch (sin resolverse tras décadas de llamadas desesperadas de los vecinos a la policía) o el retén policial temporal entre las calles Escalante y José Benlliure (un contenedor que está cerrado las más de las veces, como los vecinos explicaron a la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos, María José Broseta, en una reciente visita de la dirigente al barrio). El Consistorio, eso sí, ha planteado un Plan Especial del Cabanyal que fue bien recibido por Salvem. La entidad, junto a la Asociación de Vecinos El Cabanyal-Canyamelar, presentó alegaciones al documento en las que, entre otros aspectos, pedían que se reduzca al 10% el tope de apartamentos turísticos en la primera línea de playa para evitar modelos como el de Benidorm. También han pedido más protección para la lonja de pescadores. El plan, por cierto, aún no está aprobado y se desconoce cuándo lo estará.

VOTA

Salvem el Cabanyal nació el 22 de abril de 1998, siguiendo la estela de otras entidades similares como El Saler per al Poble. Además, supuso el nacimiento de un nuevo tipo de asociaciones vecinales, los «salvem», conformados a lo largo de los últimos veinte años para defender desde el Botánico hasta el cine Metropol. La izquierda política, por su parte, ha sabido capitalizar la lucha de Salvem. No en vano la ahora vicepresidenta del Consell en funciones, Mónica Oltra, fue detenida en abril de 2010 al oponerse a unos derribos en el barrio y algunos concejales del actual Consistorio, como Glòria Tello, han estado muy implicados en la asociación.

La entidad recibió la Medalla de Oro de la ciudad el pasado año tras décadas de enfrentamiento

Salvem celebró la decisión del tripartito, en 2015, de suspender definitivamente el Plan Cabanyal, tocado tras la orden del Ministerio de Cultura del PSOE que impedía la prolongación por expolio. El Gobierno de izquierdas hizo de esta medida una de las primeras al llegar al Consistorio y los gestos con Salvem no han cesado a lo largo de cuatro años. La plataforma recibió también la Medalla de Oro de la ciudad el pasado año, en pleno conflicto entre Consistorio y vecinos por la falta de rehabilitaciones y obra nueva en el barrio. El alcalde en funciones, Joan Ribó, ha dicho en varias ocasiones que los tiempos de la administración les sorprendieron a su llegada al poder y no han podido rehabilitar el barrio con la velocidad que a ellos les habría gustado.

«Ninguna asociación ha criticado tanto al Govern de la Nau»

Salvem el Cabanyal se disuelve porque el trabajo, en su mayor parte, está hecho. Y lo hacen con el convencimiento de que han sido la asociación vecinal que más se ha enfrentado al tripartito en estos cuatro años. «Ninguna entidad ha criticado tanto al Govern de la Nau como nosotros», dice Tino Villora, portavoz de la asociación. «Pero creemos que ahora es el momento de que se implique más gente en la lucha vecinal porque nosotros hemos cumplido los objetivos por los cuales nacimos: evitar el Pepri depredador del barrio y participar en la creación de un nuevo plan especial, que ya se está elaborando», asegura el dirigente de Salvem.

Villora señala que aunque la decisión se tomó el sábado por la noche, lo cierto es que se planteó ya hace año y medio. «El Plan Especial del Cabanyal (PEC) estaba retrasado por aquel entonces, por lo que decidimos posponer la disolución de la asociación hasta que se aprobara. Ahora hemos presentado ya alegaciones y la puesta en marcha del mismo no depende de nosotros», comenta Villora. «Dentro del barrio han salido otras organizaciones y fundamentalmente la asociación de vecinos. Pensamos que la faena de futuro debe estar más en sus manos que en las de Salvem», indica Villora, que insiste en que el futuro para el barrio es «muy esperanzador».