Una puerta de las torres de Quart, otra vez ocupada

La puerta, con enseres y ropa, esta semana. / lp
La puerta, con enseres y ropa, esta semana. / lp

El acceso ya sufrió un incendio intencionado en enero del pasado año que dañó la piedra y los tablones de madera

P. M.

valencia. Los hechos se repiten, aunque de momento sin fuego. La asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio alertó ayer de la presencia de nuevo de enseres y ropa en uno de los accesos de las torres de Quart, que en enero del pasado año resultó con graves daños por un incendio intencionado.

Aquello sucedió precisamente con las pertenencias de otro mendigo, con el resultado de que la piedra quedó ennegrecida y hubo que reparar tablones de la puerta. La rápida intervención de los bomberos evitó un siniestro mayor. «De momento no hay cámaras de vigilancia ni se les espera», ironizaron fuentes de la citada entidad.

Con esto se refieren a los 43 dispositivos aprobados por la comisión de videovigilancia y que están todavía a la espera del permiso de la Conselleria de Cultura, dado que necesitan su autorización al afectar al entorno de bienes de interés cultural en la mayoría de los casos. Se trata de la Lonja, las torres de Serranos, las Atarazanas, el Almudín, el Palacio de Cervellón y el Museo de la Ciudad, además de las torres de Quart. Esto forma parte del principal proyecto del gobierno municipal para la conservación del patrimonio cultural, aunque se da por descontado que entren en servicio antes de las elecciones municipales. El proyecto pasa por utilizar las farolas y los postes de los semáforos, para intentar minimizar el impacto visual en las siete zonas.

En los últimos años se han producido diversos actos de vandalismo, en su mayoría pintadas en la Lonja, las torres de Serranos o incluso la catedral. La asociación de comerciantes insiste siempre que se pone el foco en este tema en la urgencia de que las zonas turísticas y monumentales cuenten con cámaras de vigilancia, lo que el Consistorio no ha aceptado.

En otras ciudades sí que hay zonas de videovigilancia en el centro, por lo que sorprende la oposición del gobierno municipal. La excepción a esto son varios tramos del jardín del Turia, con cámaras conectadas con la Policía Local.