Las 'piscinas' del Parque Central

Dos niños, vigilados por un adulto, se refrescan y salpican en una de las balsas. /Jesús Montañana
Dos niños, vigilados por un adulto, se refrescan y salpican en una de las balsas. / Jesús Montañana

El agua no es apta para refrescarse ni la infraestructura está acondicionada, aunque los estanques se llenan los días de más calor

NURIA VALLADOLIDValencia

Que en Valencia hace calor es algo que todo el mundo sabe. Con los termómetros superando los 30 grados, lo que más apetece es darse un chapuzón, pero esto puede convertirse en un problema cuando se tiene la playa lejos y no hay piscina en el barrio. Además, la situación puede agravarse cuando los niños insisten en bañarse. Esto es lo que sucede, precisamente, en el Parque Central, en el que las familias frecuentan las balsas que ambientan el recinto, en las que está prohibido bañarse y las cuales, además, no están acondicionadas.

En los meses estivales, decenas de personas acuden a estas balsas, que se han convertido en piscinas improvisadas, y en las que sobre todo los niños chapotean sin esconderse. Los padres conocen la prohibición, pero esto no suele impedir que sus hijos acaben mojados. «El cartel en el que se indica que no está permitido bañarse casi ni se ve, no hay policía que lo impida y nunca nadie nos ha dicho nada por hacerlo», explica uno de los padres, que vigila a sus hijos mientras estos juegan en el agua. «Las cosas serían diferentes si hubiera alguna zona de baño habilitada por el barrio», añade.

El Ayuntamiento está instalando brezo natural para que dé sombra hasta que los árboles crezcan

Son varias las familias que comparten esta opinión. «Es la primera vez que dejo a mis nietos hacer esto, pero cuando he venido he visto que todos se estaban bañando y he pensado que no habría ningún problema. En el parque no hay sombra, no hay zonas en las que bañarse y estas balsas parecen piscinas», explica otra mujer. Al final, el discurso es unánime. Otro de los vecinos de la zona afirma, de hecho, llevar todo el verano acudiendo con sus hijos a bañarse. «No he tenido nunca problemas, nunca me han dicho nada», señala, encogiéndose de hombros.

Un niño salta en otra de las piscinas improvisadas del Parque Central. Al lado, el cartel colocado por el Ayuntamiento. / J. Monzó | Jesús Montaña/LP

Frente a esta situación, a principios de verano, operarios del Organismo Autónomo Municipal de Parques y Jardines se quejaron de tener que desalojar diariamente a los bañistas, además de la mayor suciedad de las fuentes. Pese a todo, hay vecinos que aseguran que, tras las quejas de los profesionales, se acabó con esta práctica. «Hubo una temporada en la que las fuentes no funcionaban y la gente se confundió y comenzó a bañarse en las balsas, pero desde que pusieron que estaba prohibido ya no se hace», afirma una madre. Pero la realidad dista bastante de esta descripción. Basta con acercarse a la zona en un día de calor para ver las balsas llenas de niños.

Fuentes cercanas al Ayuntamiento de Valencia explican que lo único que puede hacer el gobierno municipal es advertir a la gente de que no está permitido bañarse en esas fuentes, y que ya se han colocado los carteles correspondientes para que quede constancia. «Lo que la gente tiene que tener en cuenta es que no es un agua que tenga el tratamiento adecuado para bañarse, por lo que, quien decida hacerlo, lo hace bajo su responsabilidad», explican. La principal preocupación del Ayuntamiento es, por tanto, la cuestionable salubridad del hábito. Por otro lado, estas fuentes señalan que el agua se limpia rutinariamente dado que no solo la ensucia la gente, sino también el viento o la tierra. Asimismo, el agua no está estancada, sino que hay corriente continua, por lo que la posibilidad de que los niños ensucien las balsas no es, según el Ayuntamiento, el problema principal.

Los vecinos dicen que nunca les han sancionado por bañarse y que el cartel que lo prohíbe no se ve

Por otro lado, el Ayuntamiento no ha precisado si se ha multado a alguien por este uso indebido de las balsas, ni cuál es el tipo de sanción establecida para el que las utilice como piscinas. Esta situación prolonga, tal y como explican los vecinos de la zona, la indiferencia ante la prohibición, puesto que no hay signos de castigo si se incumple.

Además y debido a las quejas, el Ayuntamiento ha iniciado la instalación de brezo natural en la pérgola del Parque, para dar sombra al espacio. Esto se plantea como una solución al calor, hasta que las enredaderas y árboles del recinto, que llevan poco plantados, crezcan.

La práctica del baño se ha alargado durante los meses estivales, y no parece que vaya a cambiar, al menos mientras haga calor. La solución es complicada, pero las balsas no están acondicionadas para el baño. Solo queda esperar y ver si se decide actuar, o si estos baños no resultan tan nocivos como para combatirlos.

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