El paseo marítimo de Valencia sufre una mala vejez

El paseo marítimo de Valencia sufre una mala vejez
Jesús Montañana

La obra que cambió las playas de la Malvarrosa y el Cabanyal se acerca a las tres décadas con signos de degradación y la reivindicación de mejoras de vecinos y hosteleros

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

Vivir junto a la playa es una delicia, asegura Paloma Sánchez, presidenta de la asociación de vecinos Pavimar, aunque también es cierto que al paseo marítimo de la Malvarrosa hace tiempo que le hace falta una renovación, una 'pensada' como se suele decir. Construido en los primeros años 90, presenta tantas deficiencias estructurales que han empezado a surgir voces que reclaman mejoras o incluso la reconstrucción de la instalación.

El Plan del Cabanyal incluye un par de páginas sobre el paseo en la memoria del documento, que de momento no pasan del plano de la recomendación. Faltan unos meses para la aprobación definitiva, indican desde la concejalía de Renovación Urbana, por lo que todo es posible hasta entonces, incluso que pase a ser parte de las obras previstas por el Ayuntamiento.

¿Quién tendría que asumirlas? Desde la Demarcación de Costas apuntan a la administración municipal al tratarse de un entorno urbano. Todo debería pasar el filtro del Ministerio de Medio Ambiente, dado que el paseo está por delante de la línea marítima-terrestre. A corto plazo, responden, no hay asignado ningún proyecto de regeneración en la propia playa, donde por el crecimiento del puerto y la barrera que genera cada año hay que dar más pasos antes de llegar a la orilla.

Ese es el estado de cuestión, aunque las personas que viven y trabajan en el paseo marítimo demandan actuaciones urgentes. El pavimento está roto en demasiados lugares, la jardinería sufre la cercanía del mar y el carril bici está tapado de arena casi continuamente. Además, el mismo concepto de la zona peatonal con un murete con pocas entradas en la arena está ya superado, como dijo el arquitecto Luis Casado, uno de los redactores del Plan del Cabanyal, durante la presentación oficial del documento que sustituirá a la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez.

La asociación de hosteleros que trabajan en el paseo apuntan reivindicaciones también sobre la gestión. El presidente de la entidad, José Miralles, cita como ejemplo el plan de playas. «El clima y el turismo reclaman estar un mínimo de nueve meses con servicios de hamacas y sombrillas», señala.

La realidad es que el pasado día 15 cerró el retén de la Policía Local y que los socorristas han hecho lo mismo. «Debería haber salvamento marítimo todo el año», apunta a la vista de las posibilidades que tiene una de las mejores playas urbanas de España, donde han entrado con fuerza los deportes náuticos que necesitan las olas. «El Ayuntamiento debería tomarse en serio la prohibición de estacionamiento de autocaravanas y controlar más el tema de los aparcacoches», explica Miralles.

Para Sánchez, un aumento de la vegetación sería una de las posibilidades a trabajar. A título personal, la presidenta vecinal recuerda las dunas eliminadas por la construcción del paseo y que ahora podrían recuperarse por el crecimiento de la zona de arena. «Con vegetación», reitera, para comentar que la llamada Vía Verde, un recorrido de jardines que recuerda la línea desaparecida del trenet y que conectará la Marina con el Cabanyal, prevé un ramal que llegará hasta la playa.

El mal estado del paseo marítimo. / J. Montaña

Moreras híbridas sin frutos, alicias y arbustos del Mediterráneo como el enebro marino. «En el paseo hay palmeras, pero no dan sombra. En verano te cueces al pasear por aquí», explica, para señalar otra deficiencia: el carril ciclista, lleno de arena y con un recorrido inadecuado en su unión con la Marina.

El nexo entre el paseo y la dársena interior, donde se sitúan dos enormes mástiles y sendas banderas, no tiene prevista ninguna obra de mejora, apuntan fuentes del Consorcio Valencia 2007, que recuerdan la que acabó hace unos meses algo más al este, para facilitar la comunicación entre la playa y la Marina norte. La entidad sí tiene en concurso ampliar la apertura de su borde en la calle Doctor Marcos Sopena.

«Queremos que se rehabilite», reitera Sánchez, para hablar de problemas cotidianos como la circulación de bicicletas por las zonas peatonales o el efecto de los paseos de los perros cuyos dueños no recogen los excrementos. Otro asunto que forma parte de la rutina es el botellón que deja muchas zonas con basura a primera hora de la mañana.

Tranvía y zona de picnic

Los hosteleros apuntan más demandas como la prolongación de la línea del tranvía hasta la parte norte de la playa de la Malvarrosa, el soterramiento de los contenedores de basura o preparar zonas de picnic.

«Deberían tener desagüe, agua potable y váteres, ya que el paseo se llena de mesas de gente cenando y dejando una suciedad impropia de un lugar como este, dando una imagen muy penosa al turista. No se trata de prohibir sino de adecuar una zona donde se pudiera cenar a la fresca», explica.

También habla de la posibilidad de dunas para solucionar la pérdida de arena cuando sopla el viento y, como una cuestión de fondo, soluciones «los vertidos de aguas sucias del emisario o acequias cercanas para no dañar la imagen de nuestras playas como ha ocurrido este verano».

La llegada del bus turístic hasta el final de la playa de la Malvarrosa, donde se encuentra la casa museo Blasco Ibáñez, es otra de las reivindicaciones, junto con la agilización de los trámites para la obra de los restaurantes, ya que «sería dar el salto definitivo de actualización del paseo y un golpe de efecto para el crecimiento del turismo de calidad».