Indigentes ya duermen en el Parque Central

Dos colchones apilados junto a uno de los restaurados muelles de carga, el martes en la calle Filipinas. /LP
Dos colchones apilados junto a uno de los restaurados muelles de carga, el martes en la calle Filipinas. / LP

La policía desaloja a un grupo de uno de los muelles de carga rehabilitados próximos a Ruzafa

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

«Ahí no, al contenedor ahora mismo». La frase salió ayer del interior de uno de los muelles de carga rehabilitados en el Parque Central y el agente de Policía Local se refería a dos colchones que acababan de sacar del interior sendas personas, con mochilas y bolsas, que le hicieron caso con celeridad tras dejarlos apoyados en la fachada.

El gran pulmón verde del centro ya sirve de refugio de indigentes, una situación que se reproduce en numerosos parques históricos de Valencia. Viveros, el viejo cauce, el jardín del Hospital... Todos sirven en ocasiones para que puedan guarecerse personas sin hogar, en el caso contemplado ayer inmigrantes magrebíes que no acababan de entender muy bien lo que pasaba.

Lo que ocurría es que unos minutos después llegó el alcalde de Valencia, Joan Ribó, para presentar el programa electoral de Compromís a los próximos comicios municipales del día 26. Pero este hecho puntual, la entrada indebida en el parque, no es un caso aislado sino que empieza a ser frecuente.

«Alguna noche tenemos que llamar a la policía porque se cuelan», dice un residente de Ruzafa

«Entran por la valla metálica, por donde acceden los vehículos de las obras», respondía uno de los vecinos a preguntas de LAS PROVINCIAS. En la parte próxima a la calle Puerto Rico, al norte de las naves que serán utilizadas como equipamientos públicos, se sitúa el lugar indicado. «La solución es que pongan en marcha las cámaras de seguridad porque la instalación existe».

En efecto, el proyecto coordinado por la paisajista Kathryn Gustafson dejó todo preparado para colocar una veintena de dispositivos, aunque la primera fase del Parque Central se estrenó a finales de diciembre sin ellos. Tampoco hay plazos para una obra que ya debe ser asumida por el Ayuntamiento.

El Organismo Autónomo de Jardines se encarga de la primera fase de la gran zona verde, un 40% de la superficie prevista a la espera de que un túnel y una estación subterránea sustituyan la actual playa de vías. El alcalde Ribó recordó en la presentación del programa electoral que ya se ha firmado el acuerdo para el canal de acceso, que supondrá un coste de 400 millones.

Los vecinos reclaman la colocación de las cámaras de vigilancia aprobadas con el proyecto del jardín y todavía pendientes

Antes habrán entrado en servicio las cuatro naves y dos muelles de carga que servirán para dotaciones públicas. El jueves concluye la prórroga para la entrega de una de las pequeñas, aunque los operarios se afanaban ayer en la que se convertirá en una nueva sede de la Universidad Popular. Justo al lado, también se ultima el equipamiento de una futura sala de actividades culturales, un inmueble gemelo.

«En esa que está vacía se han colado algunas noches», indicó un residente de la calle Puerto Rico al señalar la que debe albergar un centro juvenil, que ayer permanecía vacía por completo. También está pendiente de equipar la nave más grande, destinada para un polideportivo y que se atribuye al mismo arquitecto que la estación del Norte, Demetrio Ribes. Todos los proyectos están encargados, aunque de momento no hay nada en uso.

Pintadas, restos de botellón y refugios de mendigos en el jardín del Hospital

Es uno de los parques más singulares de la ciudad por la combinación de zona verde y restos arqueológicos, aunque la imagen del jardín del Hospital se acerca cada día más a la degradación. Vecinos de la zona denunciaron ayer las pintadas aparecidas en algunos de los muretes de ladrillo y las piezas recuperadas hace años.

«Duerme gente a diario, hacen de todo aquí y ahora lo que faltaba, el vandalismo puro», se lamentaron para enseñar las zonas con más daños. El acceso desde la calle Guillem de Castro está dominado por una enorme marquesina y presidida por una escultura, donde en la parte trasera han pintado una especie de eslógan electoral.

«Cada día un poco más», subrayaron las mismas fuentes, para comentar también que en las inmediaciones de la ermita de Santa Lucía, restaurada por la Fundación Hortensia Herrero, es frecuente que por las noches se instale un campamento de cartones, colchones y todo tipo de enseres. «Vamos a peor y el problema es que esto parece no tener solución por parte del Ayuntamiento», criticaron.