Los derribos vuelven al Cabanyal tras la acusación de inmovilismo de los vecinos

Trabajos de derribo de una finca en ruinas de la calle San Pedro 57, en el barrio del Cabanyal. / irene marsilla
Trabajos de derribo de una finca en ruinas de la calle San Pedro 57, en el barrio del Cabanyal. / irene marsilla

La primera demolición realizada en la calle San Pedro abre la vía para el futuro centro cívico pero quedan pendientes cinco actuaciones más

LOLA SORIANO VALENCIA.

«¡Ya era hora de que hicieran algo!». Esa fue la expresión más repetida ayer por los vecinos del Cabanyal que se acercaron a la calle San Pedro tras escuchar el ruido de maquinaria pesada de obra. Y es que el Ayuntamiento de Valencia realizó el derribo de una finca de planta baja y tres alturas, en el número 57 de esta vía, que llevaba años declarada en ruinas.

Se trataba de uno de los edificios de propiedad municipal que estuvo muchos años ocupado y que ahora se ha tirado abajo porque está incluido en un solar donde está pendiente construir un centro cívico y dar la continuidad de una calle con fondos del programa europeo Edusi.

Se trata del primer derribo de gran formato que se produce después de que el gobierno local diera carpetazo al proyecto de la apertura de Blasco Ibáñez y al bulevar San Pedro y llega, además, sólo tres días después de que tres colectivos como la plataforma Salvem el Cabanyal; la asociación de vecinos Cabanyal-Canyamelar y la plataforma Bloc de Portuaris se mostraran especialmente críticos en un comunicado por la inacción municipal en el barrio durante sus tres años de mandato.

Una sola jornada fue suficiente para que la gigante pala de una contrata desmantelara los muros. «He oído el ruido y he venido a ver cómo lo tiraban porque es un día para enmarcar. Yo antes vivía en la finca de enfrente y estas casas que han tirado estuvieron ocupadas, se vendía droga y había peleas de gallos. Estos últimos años ya no había nadie, pero se tenía que haber tirado antes», indicó Christian Jesús.

Otro residente, Serafín Sánchez, explicó que «hasta ahora pasabas cerca y caían cascotes. Esperemos que no se quede como solar y que construyan pronto el centro cívico porque esto está que da pena».

Si bien esta ha sido la primera intervención, queda pendiente el derribo de otros cinco edificios, pero en muchos de ellos todavía no se ha cerrado el expediente. Y es que para poder realizar una demolición en cualquier centro histórico de la ciudad, primero hay que presentar un informe con el proyecto constructivo posterior, algo que todavía no tiene el visto bueno. El proyecto de los usos futuros del solar y el posterior derribo de cada una de las fincas costará 30.000 euros.

El Ayuntamiento, concretamente la concejalía de Patrimonio, tiene que dar salida al derribo de un edificio en la calle San Pedro 53 y un segundo en el número 103. La entidad Plan Cabanyal, que todavía no ha contratado el derribo, tendrá que hacerse cargo de la eliminación de dos edificios en ruinas en los números 93 y 107 de San Pedro y las administraciones tendrán que tirar un sexto edificio en el número 49 de Los Ángeles. En todos estos casos los proyectos posteriores tendrán un uso residencial.

Desde la plataforma Salvem el Cabanyal, Faustino Villora, explicó ayer que «esperemos que el ritmo no pare porque quedan otras cinco fincas en mal estado por tirar. Vamos a estar vigilantes porque en mayo ya anunciaron que tirarían las fincas, luego llegó el verano y no ha sido hasta ahora cuando han actuado en una, pero queremos que se activen todos los planes». De hecho, hoy acudirán a una reunión convocada por la concejal de Igualdad, Isabel Lozano, donde se presentará un decálogo pensado para mejorar la convivencia en el barrio, pero ya se mostraron críticos y se distanciaron de la iniciativa tras apuntar que lo que exigen es que hagan cumplir las ordenanzas todos los días.

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