«La deforestación empuja a estos insectos hacia las grandes urbes»

Expertos en abejas analizan el fenómeno | La temperatura y la gran presencia de oquedades en las ciudades atrae a los himenópteros hacia las zonas con edificios y parques en buen estado

Á. S.VALENCIA.

La migración cada vez más acentuada de las abejas hacia la ciudad es un hecho. Según los expertos consultados por este diario, tiene que ver con la deforestación en el monte español, lo que empuja a estos animales hacia las ciudades, donde encuentran no pocas oquedades donde establecer sus colmenas. Así lo explican desde la Fundación de Amigos de las Abejas, una de las asociaciones de apicultura más grandes de todo el país.

«El año pasado hubo un incremento bastante grande de los enajambres porque llovió mucho, hubo mucha floración y se enjambró bastante», explican desde la entidad. Informaciones publicadas por este diario en 2018 así lo atestiguan: la floración del azahar multiplicó los enjambres silvestres. Cuando una colmena crece mucho, una reina se va de ella con una parte de la colonia a buscar otro punto donde asentarse. Son estos enjambres viajeros los que en ocasiones llegan a las ciudades. «Hemos notado el aumento hacia las ciudades porque en el campo no hay oquedades en los árboles, porque cada vez hay menos árboles», indican desde la Fundación de Amigos de las Abejas.

Los expertos consultados explican que en las ciudades estos animales encuentran buenas temperaturas, oquedades de sobra donde asentarse, agua en cantidad... e incluso algunos componentes químicos, como determinados nicotinoides, «que incluyen cafeína y las excitan». Desde la fundación aseguran que no hay por qué temer a los enjambres que están parados en una rama o bajo el saliente de un edificio porque «tienen el buche lleno de miel y están bastante indefensas. Es como cuando llevan humo. No están por la labor». Los expertos explican, además, que las abejas ibéricas «menos agresivas que las africanas». «La nuestra enjambra mucho más porque es su manera de defenderse de un ácaro que crece en la celdilla de la colmena», relatan las fuentes consultadas.

Por su parte, Pascual del Valle, experto en apicultura de la Asociación Valenciana de Agricultores (Ava-Asaja), explica que, en su opinión, siempre se han dado los enjambres en las ciudades. «Se suelen ir donde les lleva el viento, pero no tiene nada que ver con la presencia de pesticidas en los campos», asegura. «Todo depende de la primavera, este año, por ejemplo, la floración ha sido muy irregular», comenta del Valle, que asegura que los años de más lluvias hay más enjambres. Los agricultores saben que las abejas están protegidas y, además, son capitales para la floración y la polinización de todas las especies vegetales, incluidos de los árboles frutales, por lo que aseguran que las cuidan al máximo posible para evitar que una reducción en su población afecte a las cosechas.