Los videojuegos, el arma contra la parálisis cerebral en niños

Videojuegos./Afp
Videojuegos. / Afp

La motivación «ha demostrado ser un factor clave en los fenómenos de neuroplasticidad y en el aprendizaje de nuevos movimientos», aseguran los investigadores

INNOVA+Madrid

En las últimas semanas, los videojuegos han estado de actualidad por los perjuicios que pueden provocar estos en la salud de los más pequeños. Y es que un uso abusivo de los videojuegos, puede provocar un lento desarrollo cognitivo.

Ahora, una investigación realizada en el Hospital Infantil Niño Jesús ha mostrado la cara positiva del uso de estos juegos. Un estudio que ha durado más de 2 años y donde han participado un total de 31 niños y niñas de entre 4 y 17 años con alguna patología neurológica (en su mayoría parálisis cerebral infantil).

El objetivo del trabajo, en el que se utilizó la interfaz Enlaza, desarrollada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es generar una nueva estrategia de recuperación del control del movimiento del cuello y de la postura de niños con gran afectación motora, han informado en un comunicado los responsables del mismo.

Los datos presentados hacen referencia a un total de 20 niños que pudieron completar todas las sesiones de entrenamiento y cumplieron con los criterios de inclusión del estudio, que ha contado con el patrocinio de Ramon Molinas Foundation y la colaboración de la Asociación Convives con Espasticidad.

Los datos objetivos, tanto las escalas utilizadas para medir el control del niño sobre el movimiento de la cabeza, como los valores relativos al uso de los juegos, como son la puntuación, la velocidad de participación y la cantidad de ayuda necesaria por ejemplo, han «mejorado de forma positiva», señala la investigación.

Durante el trabajo, de más de dos años de duración, los investigadores del Niño Jesús han destacado la motivación de los pequeños cuando han podido «interactuar con los videojuegos». Esta motivación «ha demostrado ser un factor clave en los fenómenos de neuroplasticidad y en el aprendizaje de nuevos movimientos», añaden los investigadores.

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