Un rapto psicológico en la selva: así vivió la joven ilicitana en Perú

La joven ilicitana con su bebé en brazos y los otros cinco menores y dos mujeres que malvivían con el líder de la secta./EFE
La joven ilicitana con su bebé en brazos y los otros cinco menores y dos mujeres que malvivían con el líder de la secta. / EFE

La joven ilicitana rescatada del líder de una secta no quiere abandonar Perú

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

Decía que era el elegido para repoblar el mundo tras el apocalipsis y formó su propio harén en plena selva peruana. Cuando fue capturado por la policía tenía tres hijos con su esposa, otro con una mujer de la secta y un bebé de un mes de edad con Patricia Aguilar, la joven ilicitana que sufrió un rapto psicológico, según su padre, en enero de 2017 tras cumplir la mayoría de edad. Félix Steven Manrique, que sigue detenido en la División Policial de Trata de Personas, aseguraba ser uno de los «siete reyes de la creación» y obligaba a las mujeres a tomar ayahuasca, un brebaje que contiene el alucinógeno dimetiltriptamina.

Aunque Patricia defiende al líder de la secta y no se considera una víctima, Manrique está acusado de un delito de trata de personas con fines de explotación sexual y laboral tras las denuncias presentadas por el padre de la joven ilicitana y los familiares de otras de mujeres que integraban el grupo apocalíptico. Patricia tenía 16 años cuando contó uno de sus sueños en una web esotérica, y Manrique le contestó de forma persuasiva y la captó, según su conveniencia, para que formara parte de una secta agnóstica en las que las mujeres están consideradas como esclavas sexuales del líder.

El detenido es un técnico electricista, de 35 años de edad, con algunos conocimientos de filosofía y astronomía, decía a sus adeptas que iba a salvar el mundo, mantenía relaciones sexuales con ellas y les explicaba incluso cómo debían depilarse sus zonas íntimas. También se hacía llamar el 'Príncipe de Gurdjieff', dormía con una espada bajo su cama y una estrella de cuatro puntas en la almohada, cuidaba mucho su imagen y explotaba laboralmente a sus fieles seguidoras, según los familiares de las víctimas.

Doctrina apocalíptica

Manrique difundió su doctrina apocalíptica con vídeos en YouTube -concretamente el nombre del canal era 'Gnosis Budismo Profecías Príncipe Venerable Maestro Príncipe Gurdjieff'-, y captó a jóvenes, en su mayoría menores de edad, a través de sus perfiles de Facebook tras ofrecerles «la salvación de sus almas ante la llegada del fin del mundo». Hasta 3.000 jóvenes seguían al líder del grupo agnóstico, un joven inteligente, egocéntrico y muy persuasivo en las redes sociales y foros esotéricos.

Tras ser engatusada y engañada por Manrique, Patricia abandonó su hogar en Elche nada más cumplir los 18 años. Su familia comenzó a buscarla y logró localizarla en Perú. El padre de la joven, Alberto Aguilar, viajó dos veces a este país para ayudar a la policía a buscar a su hija, incluso llegó a visitar una casa que la chica habría ocupado con anterioridad y en la que hallaron signos de violencia.

Cuando el gurú vivía con Patricia y otras dos adeptas en Lima, ellas se dedicaban al comercio ambulante y le daban el dinero a él. Tras hacerse públicas las denuncias contra el líder de la secta, este huyó a la selva con las tres mujeres y sus cuatro hijos. Semanas después, la joven ilicitana dio a luz al quinto hijo de Manrique.

La policía sospecha que el individuo ahora detenido dejó embarazada a Patricia para evitar que la expulsaran del país; y en camino hay un sexto hijo, ya que su esposa está encinta. El Juzgado Penal de Turno Permanente de Lima dictó siete días de detención preliminar para Manrique. Según informó América Noticias, el gurú peruano podría enfrentarse a una pena de entre 12 y 20 años de prisión por trata de personas si es condenado por el cautiverio de las mujeres y menores que liberó la policía.

Atención a las víctimas

Patricia será incorporada al Programa de Atención a Víctimas y Testigos de la Fiscalía peruana. La fiscal Berenice Romero, que está especializada en delitos de trata de personas de Lima, dispuso que la joven ilicitana y las otras dos mujeres tengan una atención integral por parte de especialistas en personas maltratadas. Aunque Patricia se ha mostrado reacia en un principio a abandonar Perú, su familia estudia la mejor fórmula para traerla a España, junto con su bebé de un mes de vida, con la ayuda del Consulado General de España en Lima.

Durante los próximos días, la fiscal interrogará a Manrique, Patricia y a las otras dos mujeres que tuvieron hijos con el líder de la secta, Paola Vega y Maryori García, de 42 años y 29 años, respectivamente. Romero también investigará posibles abusos sexuales a una de las hijas del gurú, así como dos denuncias presentadas por familiares de sendas jóvenes que viven en Lima, aunque estos casos se remontan a años anteriores.

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