Muere un bebé de seis meses tras comer miel

Un pediatra atiende a un bebé./Fotolia
Un pediatra atiende a un bebé. / Fotolia

Pediatras y nutricionistas recomiendan no suministrar este alimento a los pequeños hasta pasado el primer año de vida

LAS PROVINCIAS / EP

Un bebé de seis meses de edad murió a finales del mes de marzo en la zona de Adachi (Tokio) después de tomar miel mezclada con zumo, según informó el Gobierno y recoge 'The Japan Times'. Las autoridades aseguran que es el primer fallecimiento que se da en el país por botulismo infantil (intoxicación producida por la ingesta de alimentos envasados que están en malas condiciones) desde 1986, que es desde cuando se recogen datos.

Según el periódico, los padres le daban al pequeño miel mezclada con zumo, saltándose la recomendación de pediatras y nutricionistas de no darle miel a los pequeños hasta pasado el primer año de vida. Al ingerir este alimento se corre el riesgo de contaminación por la bacteria clostridium botulinum que es la responsable del botulismo.

Los padres aseguran que desconocían los riesgos para el pequeño, y que le daban miel porque creían que era bueno para la salud. La bacteria resulta inocua en la miel, pero puede ser letal cuando contamina el intestino grueso de un bebé, pues se liberan toxinas que originan un trastorno neurológico grave.

Tipos de botulismo

Existen siete formas diferentes de toxina botulínica identificadas con las letras A a G. Cuatro de ellas (tipos A, B, E y ocasionalmente F) pueden causar botulismo humano. La toxina A posee mayor afinidad por el tejido nervioso.

Los tipos C, D y E provocan enfermedades en otros mamíferos, aves y peces. La bacteria botulínica necesita para su desarrollo medios poco ácidos o alcalinos, con valores de pH superiores a 4'5.

La vía de intoxicación más común es la alimentaria. La toxina se adquiere por ingestión de alimentos mal preparados o conservados de manera inapropiada, pero también existen otras formas de adquirir la enfermedad por ejemplo a través de heridas abiertas, inhalación o como efecto colateral del uso deliberado de la toxina en el tratamiento de enfermedades neuromusculares o en cosmética.

Alimentos más frecuentes

Entre los alimentos más expuestos al botulismo están las carnes o pescados crudos conservados mediante procesos de salado o ahumado deficientes, o algunas verduras poco ácidas o que pueden perder su acidez natural por la acción de otros microorganismos. También puede aparecer en productos enlatados.

La toxina botulínica se ha encontrado en diversos alimentos, incluidas conservas vegetales con bajo grado de acidez, tales como judías verdes, espinacas, setas y remolachas; pescados, incluido el atún en lata y los pescados fermentados, salados y ahumados; y productos cárnicos, por ejemplo, jamón y salchichas.

Los alimentos en cuestión difieren de un país a otro y reflejan los hábitos locales de alimentación y de conservación de los alimentos. En ocasiones se ven implicados alimentos elaborados con fines comerciales.

Síntomas

No son provocados por la bacteria, sino por la toxina que ella produce. Por lo general se manifiestan entre 12 y 36 horas después de la ingesta (con un plazo mínimo de cuatro horas y un máximo de ocho días).

La incidencia del botulismo es baja, pero la tasa de mortalidad es alta si no se realiza un diagnóstico precoz y se dispensa sin dilación el tratamiento adecuado (pronta administración de antitoxina y atención respiratoria intensiva). La enfermedad puede ser mortal en el 5 a 10 por ciento de los casos.