Empresas y sindicatos tendrán un papel «protagonista» en el diseño de los nuevos títulos de FP

Estudiantes burgaleses de un grado superior de FP, durante una de sus clases./A. GÓMEZ
Estudiantes burgaleses de un grado superior de FP, durante una de sus clases. / A. GÓMEZ

La reforma que prepara el Gobierno permitirá a los alumnos de FP Básica graduarse en ESO si superan una prueba de competencias

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

El Gobierno quiere impulsar en los próximos meses un plan de reformas para modernizar y potenciar la Formación Profesional, con el objetivo de lograr unos estudios más prácticos, con una oferta más atractiva de títulos y que permitan una mayor empleabilidad de los alumnos, por estar más en consonancia con las necesidades y demandas del tejido económico español y europeo.

En esta estrategia, que Pedro Sánchez y las ministras de Educación y Trabajo presentarán este martes en un encuentro con 400 representantes del mundo económico y docente, el Ejecutivo quiere dar «un protagonismo directo» a empresas y sindicatos, ya que demandará su colaboración permanente con el nuevo sistema, desde el diseño de las nuevas titulaciones hasta el aumento de la formación práctica de los alumnos en centros de trabajo.

El plan, según adelantó Isabel Celaá, pretende desterrar para siempre el prejuicio de que la FP son estudios de segunda y seguir la senda de los países de la UE, en los que hasta el 48% de los jóvenes de 16 a 18 años están matriculados en este segmento académico, trece puntos más que la media española (35%). La ministra considera que puede ser uno de los elementos clave para reducir el abandono escolar temprano - que en España dobla el porcentaje europeo- y para reducir el paro juvenil, pues la tasa nacional de ocupación de los graduados en FP es del 74%, frente al 63% de los que se titulan en Bachillerato.

Las modificaciones legales incluirían a empresarios y agentes sociales en el Observatorio del Instituto Nacional de Cualificaciones para que participen en la identificación de los nuevos perfiles profesionales que se precisan y para que intervengan de manera directa en el diseño y elaboración posterior de los currículos de estas titulaciones. El Gobierno, por su parte, se compromete a aproximar la oferta de perfiles profesionales a la demanda española e impulsar reformas legislativas que simplifiquen los trámites para aprobar o actualizar estos nuevos títulos que, ahora, «debido a las rigideces», pueden durar hasta cuatro años.

Prácticas con más peso

Los cambios también pretenden que todos los ciclos de FP, no solo en su versión dual -la que compagina enseñanza teórica en el centro educativo con formación en empresas-, tengan un aumento de las horas de prácticas en lugares de trabajo. El ministerio, a cambio de las prácticas «de calidad» que pedirá a las empresas, se compromete a dar «un peso sustantivo» en la evalución de los alumnos a los informes de desempeño que les remitan.

Celaá también anunció un decreto con una regulación básica estatal de la FP dual -contraprestación económica al alumno, tiempos de formación y relación contractual- para potenciar esta modalidad, que en España solo cursa el 2,5% de los estudiantes de esta rama formativa cuando en Alemania son el 31%.

Otro de los propósitos de la reforma es establecer pasarelas flexibles que alejen el riesgo de abandono escolar, al permitir el tránsito de los alumnos entre los ciclos sucesivos de FP y entre estos y el Bachillerato o la universidad. Una de las modificaciones que el Gobierno quiere introducir en la Lomce es abrir la posibilidad de que los alumnos de FP Básica, además del título de profesionalidad que ya logran, puedan obtener el graduado en ESO.

Estos jóvenes de 15 a 17 años, que llegan a la FP inicial normalmente por problemas de fracaso escolar en el primer ciclo de ESO, comenzarán a recibir, además de formación técnica, contenidos en competencias generales básicas. El borrador de la Lomce elaborado por el Gobierno indica que podrá obtendrá el título en ESO el alumno de esta rama que, «a juicio del equipo docente, haya alcanzado los objetivos y adquirido las competencias correspondientes». La ministra de Educación explicó que, aunque este punto aún esta en fase de debate y elaboración, el estudiante que quiera graduarse en ESO debería superar una prueba que certifique la adquisición de las competencias generales. Esta novedad, comentó Celaá, permitiría a estos alumnos, a los que ahora se les cierra el progreso académico, «engancharse de nuevo al sistema» y continuar estudios de FP de grado medio o de Bachillerato.

 

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