Una mujer dona su herencia millonaria a becas para los estudiantes de su pueblo en Cuenca

Se creará una fundación para su gestión en la que estarán el alcalde, el juez de paz y el cura de la localidad

J. V. MUÑOZ-LACUNATOLEDO

Virgina Pérez Buendía, vecina de Valverde del Júcar (Cuenca), falleció el pasado mes de septiembre en Madrid sin haber dejado descendencia y sin que conste la existencia de otros familiares cercanos, como sobrinos. Los 1.200 vecinos de este pueblo llevaban tiempo elucubrando sobre el destino de su fortuna millonaria dada esta circunstancia. Así, unos pensaban que todo iría a parar a alguna institución religiosa y otros que alguna asociación protectora de animales sería la destinataria. Sin embargo, sus dudas acaban de despejarse para sorpresa de todos al hacerse público su testamento: doña Virgina dona todos sus bienes y propiedades para costear becas a los escolares y universitarios de su pueblo.

Éstos deberán cumplir dos condiciones: tener un buen expediente académico y que los ingresos económicos de sus familias sean insuficientes para pagar su formación. "La cuantía de cada beca dependerá de la economía de cada familia y de las notas del estudiante", se apresura a aclarar el alcalde de Valverde del Júcar, Pedro Esteso.

La fortuna que haya podido dejar doña Virgina para los estudiantes de su pueblo aún no se ha concretado pero se estima millonaria pues en Valverde del Júcar su familia regentaba una fábrica de harinas, poseía una finca de unas 100 hectáreas, tenía varios pisos en Madrid y contaba con acciones de varias empresas. Todo esto sin contabilizar el dinero que acumulaba en sus cuentas bancarias. Un rico patrimonio que ahora pasará a ser gestionado por la Fundación Pérez Buendía, cumpliendo así el deseo expreso que doña Virginia dejó bien claro en su testamento.

"Nos ha dejado hecho el encargo de que tenemos que constituir los estatutos de una fundación benéfico-docente para los nacidos y residentes en Valverde del Júcar de cualquier edad", explica Arsenio Triguero, párroco de esta localidad, que deberá dirigir esta fundación y gestionar sus fondos junto al alcalde y el juez de paz del municipio. Los tres serán los albaceas de la junta directiva de esta fundación. Uno de ellos, Juan Jiménez, juez de paz, pide paciencia a los posibles beneficiarios de estas becas porque "todo esto lleva unos trámites, hay que esperar y esto no se hace de la noche al día".

Se espera que todos estos trámites hayan finalizado hacia el mes de junio. Será entonces cuando se conozca el montante exacto de la fortuna y se decida qué hacer con sus bienes inmuebles pues el alquiler de sus pisos en Madrid supondría unos ingresos continuos. Lo que sí se sabe es que el 85% del valor de lo heredado irá a parar directamente a becas de estudios mientras que otro 5% se destinará a costear las gestiones administrativas -hay que pagar la liquidación de la herencia al Ministerio de Hacienda- y el 10% restante servirá para el mantenimiento del capital.

Además, otro deseo de doña Virginia que habrá que cumplir es que su fundación contará con un patronato o comisión de seguimiento cuyos miembros deben ser un maestro, un agricultor, un industrial, un obrero y un trabajador autónomo de Valverde del Júcar.

"En el pueblo hay una ilusión muy grande. Todos los padres estamos muy contentos porque esto beneficiará a mucha gente que así tendrá esperanzas de futuro". Así resume el alcalde de este pueblo conquense el sentir de sus paisanos, más que agradecidos con doña Virgina Pérez Buendía, que en paz descanse.

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