«No se pusieron medios para proteger la zona habitada»

José Díez, ayer, junto a su inmueble visiblemente dañado. / lp
José Díez, ayer, junto a su inmueble visiblemente dañado. / lp

José Díez, vecino de Montepino afectado por el incendio: «Era una carrera contrarreloj porque se veía venir la tragedia», resume el residente, que anuncia una «batalla legal» para reclamar responsabilidades

DANIEL GUINDOValenciaMARI CARMEN VERAGandia

Los vecinos de Gandia no olvidarán en mucho tiempo, probablemente nunca, el incendio de Llutxent declarado el pasado lunes, un siniestro que obligó a cientos de familias a abandonar sus hogares o sus chalés de veraneo durante días; unas jornadas en las que vivieron sumidas en la angustia y la incertidumbre de no saber si los inmuebles habrían sido pasto de las llamas. Juan Díez es uno de ellos, uno de los más afectados, puesto que su domicilio, en la urbanización de Montepino, ha sufrido serios daños, mientras que el chalé en el que residen sus padres, también en el mismo enclave, «está totalmente destrozado». Este residente mostró ayer su indignación, puesto que asegura que «no se puso ningún medio para proteger las zonas habitadas». Augura una «batalla legal» de los vecinos afectados porque, en su opinión, «ha habido una negligencia clara». «Esto no va a quedar así», subraya.

Juan narra los hechos. La tarde del lunes, agentes de la Guardia Civil se personaron en la zona en la que reside. «Empezaron a decir que había que salir de la urbanización», por lo que «nos fuimos a casa de un amigo». A la mañana siguiente, martes, «volví a echar un vistazo y a recoger cosas porque la policía le había dicho al guarda de seguridad que podíamos, pero que no nos quedáramos a dormir». Sin embargo, y tras consultar la previsión del tiempo -estaba previsto que el viento girara de nuevo- «y al ver que no se reaccionaba y no se ponía ningún medio para proteger la zona, volvimos para salvar los coches -los suyos y los de sus padres-. Metimos todo lo que pudimos e hicimos dos viajes; era una carrera contrarreloj porque se veía venir la tragedia, aquello era un polvorín». Apenas media hora después de abandonar la urbanización «llegó la bola de fuego».

Juan cree que se debería haber montado un cerco de seguridad para proteger las viviendas «y no se hizo», por lo que «no ha pasado una tragedia mayor por pura suerte». «Y hay muchísima gente que está de acuerdo con esto, estamos perplejos porque no se ha dado prioridad a la zona urbana».

Este residente cree que los encargados de la extinción del incendio y de coordinar todo el dispositivo debían conocer las previsiones meteorológicas: «desde por la mañana sabían que el viento no iba a ser favorable, y a las ocho y media del martes, en Montepino no había ni bomberos ni policía», asegura, de ahí que cree que los afectados van a acudir a los tribunales para reclamar responsabilidades.

Por otra parte, Juan apunta que se trata de su vivienda y del inmueble en el que residen sus padres. «No es una segunda residencia, es mi casa de todo el año», por lo que ayer acudieron a uno de los puntos de información que puso en marcha el Ayuntamiento de Gandia para solicitar una de las viviendas que el Consistorio había puesto a disposición de los afectados que no contaban con otro inmueble al que acudir. Sobre este aspecto, se mostraron satisfechos con la atención prestada por los técnicos municipales, por lo que ayer esperaban que desde el Consistorio se les proporcionaran las llaves de alguno de los inmuebles ofertados para poder instalarse hasta que finalicen las tareas de reconocimiento de los chalés afectados por el incendio y se restablezcan los servicios.

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«Se tendría que haber actuado antes al detectar el fuego»

Los afectados de Gandia por el incendio iniciado en Llutxent acuden desde ayer a los puestos de información para solicitar una casa. Hay opiniones para todos los gustos entre las familias que necesitan ayuda, pero una era generalizada.

«Se tendría que haber actuado antes y así evitar que el fuego haya sido tan devastador», dijo Arturo, uno de los vecinos de Marxuquera que acudió para pedir permiso y acceder a su chalé para recoger algunos enseres, quien añadió que ha estado «informado de cualquier paso durante todo momento»

Gandia ha habilitado tres puntos para este tipo de gestiones y en ellos se puede hallar también atención psicológica o pedir una vivienda en caso de haberla perdido. Son la Casa de Cultura, Auditorio Baladre y un stand móvil en la carretera de Barx.

Parecido es el testimonio de Miguel, otro habitante que se personó en el punto de información para solicitar el acceso a su casa. «Es la segunda vez que me van a permitir subir a recoger cosas, estoy muy agradecido con su actuación», concluyó.

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