Los bomberos controlan el incendio de Lluxent pero 180 familias aún no pueden volver a casa

Un vehículo totalmente calcinado en la urbanización Las Cumbres de Gandia, ayer. / EFE/Natxo Francés
Un vehículo totalmente calcinado en la urbanización Las Cumbres de Gandia, ayer. / EFE/Natxo Francés

Tres urbanizaciones de Gandia carecen de agua, luz y gas y los técnicos elaborarán informes sobre el estado de los chalés

D. GUINDO/Ó. DE LA DUEÑA VALENCIA.

«El incendio está controlado». Es la frase que, desde el pasado lunes, todo el mundo quería escuchar, pero no fue hasta última hora de ayer cuando el Puesto de Mando Avanzado que coordina el dispositivo del incendio de Llutxent dio por controlado el fuego. Después de arrasar unas 3.300 hectáreas de siete términos municipales de La Vall d'Albaida y La Safor, el trabajo de cientos de efectivos de bomberos, forestales y agentes de la Unidad Militar de Emergencias, y casi una treintena de medio aéreos, ha conseguido atajar el incendio más grave registrado en la Comunitat en los últimos seis años. Esta situación también se ha visto favorecida por la mejoría en las condiciones meteorológicas, con un descenso de las temperaturas y la presencia de precipitaciones que, durante el día de ayer, dejaron más de 20 litros por metro cuadrado en la zona de Barx y algo más de cinco en Pinet. Eso sí, desde el servicio de Emergencias fueron cautos y subrayaron que, aunque controlado, todavía no está extinguido, por lo que continuarán las labores de prevención y los trabajos para que las llamas no se reproduzcan de nuevo.

Sin embargo, y pese a las buenas previsiones, los daños colaterales del siniestro todavía se extenderán a corto y medio plazo. De hecho, unas 180 familias todavía no han podido regresar de forma definitiva a sus casas en las urbanizaciones de Montepino, Montesol y Las Cumbres de Gandia, pese a que la mayor parte de los cerca de 3.000 desalojados ayer ya pudieron pasar la noche en sus domicilios.

En el caso de estas tres zonas de chalés de la capital de La Safor, las que han resultado más afectadas por el fuego, el Centro de Emergencias optó ayer por llevar a cabo un primera apertura de la carretera CV-675 que une Gandia con Barx. Los vecinos de estas zonas, en las que hay unos 180 inmuebles, pudieron visitar sus viviendas habituales o segundas residencias -en función de cada caso- entre las 16.00 y las 19.00 horas para revisar el estado de sus propiedades y recoger pertenencias. A partir de las siete ya se abría la carretera, aunque con algunas restricciones y con vigilancia especial.

El Ayuntamiento de Gandia ofrece una treintena de inmuebles a las familias sin casa

Desde el centro de control indicaron que los afectados podían visitar sus domicilios pero no quedarse a dormir porque se mantiene el nivel dos de Emergencia, siguen sin restablecerse los suministros básicos -electricidad, agua y gas, principalmente- y las brigadas de bomberos continúan trabajando en la zona. Además, y «para que la seguridad prevalezca» se había previsto un dispositivo de vigilancia compuesto por Guardia Civil, Policía Nacional, Autonómica y Local, y por seguridad privada. Estos vecinos no podrán volver a sus inmuebles hasta que los técnicos municipales los hayan visitado todos y emitan informes que avalen que son seguros o, en todo caso, que requieren actuaciones concretas para que puedan ser de nuevo habitables.

Por su parte, el Ayuntamiento de Gandia ha puesto a disposición de las familias que han perdido su vivienda habitual 16 domicilios del parque público. Con esta medida, sumada a la cesión de 18 viviendas privadas y apartamentos de la residencia Visoren, se espera cubrir la demanda inminente de realojos para acabar con los desalojos provisionales -unos 40 chalés se han visto seriamente dañados, diez de ellos están en estado de ruina-.

Así calculan que unas 30 familias cuyo primer hogar se encuentra en el área afectada por el fuego podrán acceder a estas viviendas ofertadas. Las, aproximadamente, 150 restantes cuentan con otro inmueble -el chalet suele ser de veraneo- o disponen de alternativas.

Asimismo, en el Espai Baladre se ha estado coordinando estos días el realojo en hoteles, cámpings, albergues y distintas instalaciones privadas que han ofrecido alojamientos. Sin embargo, la situación a partir de ahora cambia «al no poder contar con las habitaciones de los hoteles debido a que entran en la quincena más importante del turismo en Gandia, por lo que hemos recurrido a nuevas alternativas», apuntó la alcaldesa de la localidad, Diana Morant.

Por otra parte, las 93 personas evacuadas a un convento de Beniredra han sido trasladadas, de nuevo, a la residencia de Mondúver en Barx.

Asimismo, el presidente de la Federación de Asociaciones de Empresarios de la Safor, Miguel Todolí, ofreció a Morant «el apoyo y colaboración» de la entidad en esta tragedia medioambiental. Desde la federación asesorarán de forma gratuita a las familias afectadas en el tema de las gestiones para el trámite de los seguros.

El PP, por su parte, ha instado al Gobierno a convocar un Consejo de Ministros «cuanto antes» con el fin de estudiar la solicitud que la formación ha registrado en el Senado para declarar como «zona catastrófica» el área afectada y agilizar así la concesión de ayudas a afectados.

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