Pablo Jordán, la vida al detalle

Pablo Jordán, retratado con su cámara./LP
Pablo Jordán, retratado con su cámara. / LP

Todo empezó con la cámara que le regalaron por la comunión. Luego vinieron los viajes, las imágenes subacuáticas y de gastronomía. El joyero mira la vida a través de su objetivo

ELENA MELÉNDEZValencia

A Pablo Jordán la pasión por la fotografía le viene de niño, pues en su entorno familiar de siempre le fomentaron el interés por la cultura y el diseño. Su primer recuerdo fotográfico está asociado a una cámara Polaroid que había en su casa con la que tomó sus primeras instantáneas y más tarde en la comunión, cuando recibió como regalo una cámara de fotografía y video. «Era muy moderna para la época, yo era el típico niño que cuando nos íbamos de excursión me llevaba la cámara detrás para captar todos los momentos», explica Pablo, propietario junto a su hermano Antonio de Jordán Joyeros.

Aquel niño curioso siguió con la afición y años más tarde, siendo adulto, se presentó a un concurso de fotografía de una revista con una foto en la que sale la cúpula de Correos y resultó vencedor. El premio fue un fin de semana en Berlín donde pudo retratar todos los rincones de la ciudad. Fue en esa época cuando descubrió que uno de las mejores partes de los viajes son los pequeños detalles de cada lugar que quizá para otros pasan desapercibidos, pero que para Pablo se convierten en joyas que atesorar.

Con esta premisa recorrió Nueva York donde pasó largo rato fascinado con las sujeciones del puente de Brooklyn y el conjunto que forma con la ciudad iluminada al fondo. «Me impresionó también la catedral de St. Patricks, el pasillo es impactante. Hice una la foto en la que se ven unas lámparas que cuelgan y crean un efecto precioso, me encanta fotografiar volúmenes en movimiento».

Profesión

Junto a su hermano Antonio heredó la profesión de un padre joyero y especialista en diamantes.
Los dos comparten, junto a sus mujeres, una vida social muy intensa.

Revela Pablo que aunque en ciudades como Roma o París ha disfrutado muchísimo con su cámara, también están esas pequeñas excursiones de fin de semana que ha realizado en familia al Salto de la Novia en Navajas o a los Puentes colgantes de Chulilla. «A veces solo basta con bajar al río. La luz de esta ciudad con todos sus matices es el complemento perfecto para las fotografías».

Hace un tiempo, Pablo y Antonio se dieron cuenta de lo difícil que es fotografiar joyería y producto en general, pues no encontraban a nadie que pudiera hacer lo que ellos necesitaban. Así que crearon un pequeño estudio de fotografía en el taller para poder hacerlo. «El diamante, al estar engastado es muy difícil de fotografiar, es complicado captar la nitidez. Tenemos unas ópticas especiales que nos permiten hacer fotos macro, e hice varios cursos para formarme en esta disciplina, que no es sencilla». Así, se ha convertido el fotógrafo de las creaciones que diseñan en el taller.

Pablo fotografía las joyas que diseña, y también las ensaladas que prepara los lunes.
Pablo fotografía las joyas que diseña, y también las ensaladas que prepara los lunes. / LP

No hace mucho Ana, su mujer, le regaló en un cumpleaños una cámara GoPro para hacer fotos debajo del agua y que le ha hecho descubrir a Pablo un nuevo universo submarino. «Hago muchas fotos del fondo marino de Xàbia, es súper bonito y tiene un colorido espectacular. Muchas veces me sumerjo pasadas las seis de la tarde, que es cuando la luz del sol de verano empieza a bajar y se crean imágenes brutales».

Otra de sus aficiones es la gastronomía, lo que le ha llevado acostumbrarse a retratar algunos de los platos que cocina para posteriormente compartirlos con sus contactos en redes sociales. Estas imágenes tuvieron tanto éxito entre sus conocidos que cada lunes cuelga la foto de una ensalada preparada por él y la etiqueta con el hastag #laensaladadeloslunes. «Soy tan regular que cuando no la pongo me escriben para recordarme que suba la foto. Tengo una cámara réflex que directamente me pasa las fotos al móvil, no me gusta disparar en automático, porque creo que uno de los retos de la fotografía es adaptar las fotos a tu estilo».

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