Torra se marcha de vacaciones a la espera de un otoño caliente para el independentismo

Torra se marcha de vacaciones a la espera de un otoño caliente para el independentismo

La Diada, la respuesta a la sentencia del 'procés' y la posible convocatoria de elecciones marcarán el inicio del curso político en Cataluña

CRISTIAN REINOBarcelona

El Gobierno catalán celebró el jueves pasado su última reunión antes del parón de verano. Cerró por vacaciones hasta el 27 de agosto. Casi un mes para coger fuerzas ante un otoño, que un año más y ya van unos cuantos desde 2012, cuando Artur Mas echó a rodar el proceso soberanista, se presenta muy caliente en el ámbito político. La patata caliente que nadie quiere gestionar será la sentencia de Tribunal Supremo contra los doce líderes secesionistas juzgados por los hechos de octubre de 2017. Todo en la política catalana está parado desde hace meses a la espera del fallo judicial, que fuentes independentistas ya prevén que será duro y supondrá un antes y un después. «La sentencia no será la culminación del 'procés' pero sí el inicio de un nuevo ciclo», apunta un dirigente soberanista. Algunos ya la comparan con la sentencia de 2010 contra el Estatuto de Autonomía que encendió la mecha nacionalista que explotó el 1-O.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, lleva meses tratando de llegar a un acuerdo con los diferentes sectores del independentismo para articular una respuesta conjunta a la sentencia. Se esperan movilizaciones y se habla de una huelga como la del 3 de octubre de 2017 pero lo que está por ver es cuál es la reacción política. Torra dice que la respuesta institucional estará basada en el derecho de autodeterminación y advierte con que «lo volverá a hacer», aunque no está el mundo secesionista, dividido y enfrentado, como para saltar al precipicio como hizo hace dos años.

Para Esquerra, la respuesta debe ir acompañada de elecciones autonómicas, que la ANC querría que fueran plebiscitarias. Pero en el entorno de Torra llevan semanas señalando que no habrá comicios anticipados y que la legislatura debería resistir a la tensión que provocará la sentencia. Hasta se les ha abierto una posibilidad de aprobar los Presupuestos autonómicos. Los partidos, por si acaso, ya estarán con toda su maquinaria lista para la llamada a las urnas para cuando llegue el fallo del Supremo.

El PDeCAT abordará en septiembre cómo se disuelve en JxCat. Estas siglas, en paralelo, tienen que acabar de transformarse en partido político y decidir quiénes serán sus líderes, qué papel se le asigna a Carles Puigdemont y su candidato a la Presidencia de la Generalitat ya que nadie apuesta por la continuidad de Torra. Esquerra, mientras, celebrará el 15 de septiembre un congreso extraordinario donde la militancia ratificará a Oriol Junqueras y Marta Rovira como presidente y secretaria general, respectivamente, y donde se elegirá a la nueva cúpula del partido, encabezada por Pere Aragonès y Marta Vilalta, que serán los que llevarán el día a día de la formación. La candidatura para presidir la Generalitat, toda vez que Oriol Junqueras será previsiblemente inhabilitado, se la disputarán entre Aragonès, Roger Torrent y Joan Tardà.

La Diada

El final del verano y el arranque del curso político, en cualquier caso, viene marcado estos últimos años por la manifestación de la Diada. Desde 2012, las movilizaciones organizadas el 11 de septiembre por la ANC y Ómnium han reunido a cientos de miles de personas. Este año se espera una protesta masiva aunque hay signos claros de agotamiento. La gente no acaba de ver la luz al final del túnel (la independencia no llega), las peleas entre los diferentes sectores del secesionismo son constantes y por primera vez en siete años hay colectivos que han amenazado con impulsar protestas alternativas a la de la ANC, lo que agravaría la imagen de desunión.

La entidad soberanista avisa además de que este año el foco de la manifestación podría estar no tanto en Madrid, como en los partidos catalanes y el Govern a los que se pide que avancen hacia la independencia. Sin embargo, el soberanismo institucional no da señales de estar en esa pantalla. Torra mantiene una cierta retórica republicana y amenaza con un nuevo 1-O, pero le faltarán apoyos.

Y en medio de todo se cruza la investidura de Pedro Sánchez, que ya dividió a los partidos independentistas en la votación del pasado mes de julio. A los republicanos les interesaría una investidura cuanto antes para intentar provocar elecciones en otoño como respuesta a la sentencia del Supremo. Si no, los comicios catalanes podrían dejarse para noviembre o febrero en función del calendario electoral. En todo caso, será un otoño caliente y cargado de fechas. Además, llegarán los aniversarios del 1-O y el 27-O, el 16 de octubre Jordi Sànchez y Jordi Cuixart cumplirán dos años en prisión y dos días antes, el 14, el Tribunal de Luxemburgo decidirá sobre la inmunidad europarlamentaria de Junqueras.