El Rey deja para septiembre la segunda ronda de contactos con los líderes de los partidos

El Rey y la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, posan en el palacio de la Zarzuela./EFE
El Rey y la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, posan en el palacio de la Zarzuela. / EFE

Sánchez acude a la Zarzuela para el despacho semanal y aborda con Felipe VI el fracaso de la investidura

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Hasta septiembre. El Rey dejará pasar agosto antes de citar de nuevo a los líderes de los partidos para sondear si alguno tiene los apoyos suficientes para ser el candidato en un nuevo debate de investidura. Si entonces comprueba que ninguno tiene los respaldos necesarios, disolverá las Cortes y convocará nuevas elecciones generales el 10 de noviembre.

La Casa del Rey emitió hoy un comunicado tras el encuentro de Felipe VI con la presidenta del Congreso, la socialista Meritxell Batet, que informó al monarca de la investidura fallida. Un protocolo de los años en que no había televisión ni otros medios de comunicación, y que se mantiene en el artículo 99 de la Constitución. En la nota, el Rey aclara que, «por el momento», no va a llamar a los representantes de los partidos. La Zarzuela quiere que aprovechen las próximas semanas para que «puedan llevar a cabo las actuaciones que consideren convenientes» para garantizar la investidura del próximo presidente del Gobierno. Es decir, que negocien de nuevo.

Felipe VI quiere estar al tanto de la marcha de esas conversaciones a través de Batet, y cuando la presidente de la Cámara le informe de que la situación está madura para presentar un candidato abrirá una nueva ronda. Aunque si no lo está, también convocará a los líderes de los partidos, una formalidad previa a la convocatoria de las elecciones. Es una situación similar a la que se vivió en abril de hace tres años, después del primer fracaso de Pedro Sánchez. En aquella ocasión, el Rey constató en la segunda ronda que no había un candidato con garantías y convocó las elecciones generales para el 26 de junio, comicios que ganó el PP.

Pero Batet no fue ayer la única visitante del palacio de La Zarzuela. El presidente del Gobierno en funciones acudió a su despacho semanal con el Rey, con el que pudo, según dijo la vicepresidenta Carmen Calvo, «reflexionar» sobre el fracaso de la investidura.

Agenda despejada

El jefe del Estado siguió de cerca el debate en el Congreso el lunes, martes y jueves. Esos tres días tuvo su agenda oficial despejada de actos y concentró en el miércoles las audiencias. Las investiduras llevan camino de convertirse en un dolor de cabeza para el Monarca. En febrero de 2016, tras la negativa de Mariano Rajoy, ofreció la candidatura a Sánchez, que fracaso. En julio, se la encomendó al líder del PP, que necesitó hasta cuatro votaciones para obtener la confianza del Congreso en octubre de aquel año, y solo después de que el PSOE diera un giro de 180 grados para permitir con su abstención que Rajoy fuera reelegido.

Ahora, Sánchez ha vuelto a fracasar en su primer intento, y el segundo está en el alero. Su padre, don Juan Carlos, nunca tuvo que enfrentarse a estas convulsiones institucionales porque las once investiduras que tuvo que arbitrar desde 1978 a 2011 se solventaron sin problemas.

Es muy probable, aunque no hay certeza porque ni la Zarzuela ni la Moncloa informan del contenido de estos despachos semanales, que el líder socialista abordara ayer con Felipe VI las vicisitudes que rodearon al debate y que el presidente del Gobierno expusiera sus intenciones al jefe del Estado, como detalló poco después la vicepresidenta tras la reunión del Consejo de Ministros.

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