La derrota de Pedro Sánchez pone en marcha el reloj electoral

Virginia Carrasco

La derrota abre un periodo de incertidumbre hasta septiembre, y si hasta el 23 de ese mes nadie logra la investidura el Rey convocará elecciones el 10 de noviembre

RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Por 155 votos, en contra, 124 a favor y 67 abstenciones, el Congreso de los Diputados ha negado la confianza a Pedro Sánchez para formar Gobierno. El candidato socialista solo ha conseguido, como ocurrió 48 horas atrás, el respaldo de los 123 diputados de su partido y el del Partido Regionalista de Cantabria. En el 'no' se han alineado el PP, Ciudadanos, Vox, Junts per Catalunya, Coalición Canaria y Unión del Pueblo Navarro. Las abstenciones han corrido a cargo de Unidas Podemos, Esquerra Republicana, PNV, EH Bildu y Compromís.

Es la segunda derrota de Sánchez en un debate de investidura. La primera fue en 2016, cuando su acuerdo con Ciudadanos para ser presidente del Gobierno también fue rechazado. En aquella ocasión Podemos pudo haber salvado al líder socialista con una abstención pero votó en contra.

El revés se mascaba desde días atrás, pero cobró carta de naturaleza apenas una hora antes del pleno celebrado hoy en el Congreso, cuando la formación que lidera Pablo Iglesias ha anunciado que sus 42 diputados se abstendrían. Los últimos intentos del propio Sánchez dentro del hemiciclo para que Unidas Podemos cambiara de posición han caído en saco roto.

Además, la postrera oferta de Iglesias para pasar del voto en blanco al respaldo al candidato se ha evaporado en apenas unos minutos. El líder de los morado ha propuesto que si Sánchez aceptaba que su formación gestione las políticas activas de empleo (formación de parados, subsidios, gestión de cotizaciones sociales, entre otros aspectos) estaba dispuesto a renunciar a la cartera de Trabajo, incluida en su contrapropuesta de esta mañana. La respuesta se la ha dado la portavoz socialista, Adriana Lastra: «Las políticas activas de empleo están transferidas a las comunidades autónomas».

Superado este último rifirrafe, los 346 diputados han votado y han cerrado la puerta a Sánchez. El presidente del Gobierno en funciones tendrá que decidir ahora si abre otra ronda de negociaciones para volver a intentarlo en septiembre. Así se lo han pedido varios portavoces, entre ellos el propio Iglesias, el del PNV, Aitor Esteban, y la de Coalición Canaria, Ana Oramas.

Aunque el de Esquerra, Gabriel Rufián, ha advertido que para entonces puede ser tarde porque es probable que ese mes se conozca la sentencia del juicio del 'procés' por parte del Tribunal Supremo, que es muy probable que sea condenatoria, y se enrarecerá el clima político, al menos con las fuerzas independentistas, que en ningún caso se prestarán entonces a apoyar al candidato.

Segunda oportunidad

Hasta hoy, el líder del PSOE y destacados dirigentes de su partido eran contrarios a buscar una segunda oportunidad porque tienen la convicción de que dentro de dos meses las posiciones no habrán cambiado. «Vuelvo a tenderle la mano. No lleve España a elecciones», ha manifestado el secretario general de Podemos. Sánchez deberá sopesar ahora esa oferta.

Pero si se mantiene en la posición contraria a la segunda vuelta, el 23 de septiembre, transcurridos dos meses desde la primera votación de la investidura, el Rey disolverá las Cortes y convocará elecciones generales el 10 de noviembre. Serán las cuartas votaciones legislativas en cuatro años. La última palabra, de todos modos, la tendrá Felipe VI, que tendrá que resolver si se dan las condiciones para una nueva investidura. Esas condiciones solo se pueden dar si uno de los grandes partidos, PP, Ciudadanos o Unidas Podemos, modifican sus actuales posiciones.

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