El 'procés' catalán en ocho Diadas

El independentismo saldrá este miércoles a la calle en una nueva movilización para reivindicar la secesión de Cataluña del resto de España

CRISTIAN REINOBarcelona

El independentismo saldrá este miércoles de nuevo a la calle en una nueva movilización para reivindicar la secesión de Cataluña del resto de España, con motivo de la Diada nacional de Cataluña del 11-S. Se trata de la octava gran manifestación consecutiva, desde que el proceso soberanista arrancó en 2012. Hasta ese año, el independentismo también organizaba manifestaciones con motivo del 11-S, pero apenas acudían 5.000 o 10.000 personas. Desde 2012, cientos de miles de personas han acudido a las llamadas de la ANC y Ómnium para presionar a los Gobiernos catalán y español.

2012 | «Cataluña, nuevo Estado de Europa»

2012 | «Cataluña, nuevo Estado de Europa»

En 2012 tuvo lugar la primera gran manifestación de la ANC, entidad que había nacido un año antes en el seno de la sociedad civil, para reclamar la independencia, aglutinando la indignación por la crisis económica y por la sentencia del Constitucional contra el Estatuto, que se conoció dos años antes. La asistencia desbordó todas las previsiones y provocó cambios en la política catalana, hasta el punto que esa cita marca el inicio de lo que se ha llamado el 'procés' secesionista. La manifestación sirvió al Gobierno catalán para presionar al Ejecutivo central, al que reclamaba una especie de concierto económico a la catalana. Tras el rechazo de Mariano Rajoy a negociar un pacto fiscal con Artur Mas, en una reunión celebrada una semana después de la Diada, el presidente de la Generalitat se subió a la ola secesionista, dio un giro independentista a Convergència, convocó elecciones catalanas y puso en marcha el proceso catalán hacia la independencia. Por primera vez, la ANC se convertía en un actor central de la política catalana y se erigía en la principal herramienta de presión del independentismo.

Afluencia:
2 millones, según la organización, 1,5 millones según la Guardia Urbana y 600.000, según la Delegación del Gobierno.
Formato:
Manifestación por el Paseo de Gracia.
2013 | Vía catalana por la independencia

2013 | Vía catalana por la independencia

En las elecciones convocadas a finales de 2012, Artur Mas no logró la mayoría absoluta que esperaba. Pensó que las miles de personas, que habían participado en la Diada de 2012, votarían a CiU. Se equivocó y tuvo que aliarse a una ERC que empezaba a despertar. Después del fracaso de la negociación del pacto fiscal y como consecuencia de su alianza con ERC, y en un contexto de recortes sociales muy severos, el jefe del Ejecutivo dobló la apuesta, tras una nueva Diada multitudinaria. De reclamar un concierto económico que permitiera un encaje de Cataluña en el resto de España, puso el derecho a decidir en el centro del debate y se comprometió a celebrar una consulta sobre la independencia el 9-N de 2014. La cadena de la Diada quiso imitar la que el 23 de agosto de 1989 hicieron miles de ciudadanos de Estonia, Letonia y Lituania para reivindicar su independencia de la URSS.

Afluencia:
1,6 millones, según los Mossos, 400.000, según la Delegación del Gobierno.
Formato:
Cadena humana a lo largo de 400 kilómetros de norte a sur de Cataluña.
2014 | 9-N votaremos, 9-N ganaremos

2014 | 9-N votaremos, 9-N ganaremos

La de 2014 es hasta la fecha la mayor movilización que ha hecho nunca el independentismo. La imagen de una gran V, de voto y de victoria, dio alas a la entonces presidenta de la ANC, Carme Forcadell, que no dudó, en los parlamentos tras la manifestación, en presionar a Mas y dejarle claro lo que tenía que hacer, pues había sectores del independentismo que temían que en el último momento se echara para atrás. «President, posi las urnes» (ponga las urnas). La ANC, por primera vez, dictaba la agenda del presidente de la Generalitat. Dos semanas después de la Diada, Mas firmó el decreto de convocatoria de la consulta, que tras un cambio en el formato, que pasó a denominarse proceso participativo, tuvo una afluencia de 2,3 millones de votantes, en torno al 33% del censo. Al final de la jornada, Mas compareció en rueda de prensa y habló de «éxito total». El ministro de Justicia calificó el 9-N de «simulacro inútil y estéril». Meses antes, Jordi Pujol había confesado que mantuvo una fortuna oculta al fisco durante décadas.

Afluencia:
1,8 millones, según la Guardia Urbana, 520.000 según la Delegación del Gobierno.
Formato:
Una enorme V, de voto y de victoria, formada entre las calle Gran Vía y la Diagonal de Barcelona, con el vértice en la plaza de las Glorias de Barcelona.
2015 | «Vía libre hacia la República catalana»

2015 | «Vía libre hacia la República catalana»

La consulta del 9-N provocó la convocatoria de elecciones en Cataluña, que Artur Mas y el independentismo quisieron vender como plebiscitarias y como el último paso antes de la secesión. Los comicios se celebraron el 27 de septiembre, dos semanas después de una nueva Diada del 11-S que se anunció como la última de Cataluña como una comunidad autónoma, como la última manifestación antes de la secesión definitiva. CiU y Esquerra concurrieron bajo una única marca electoral, Junts pel Sí. Obtuvieron 62 diputados, ganaron las elecciones, pero necesitaron a la CUP para llegar a la mayoría absoluta. Fijaron como objetivo alcanzar la independencia en 18 meses. La Cámara catalana, con los votos de Junts pel Sí y la CUP, aprobó una declaración de inicio del proceso de independencia.

Afluencia:
1,4 millones, según la Guardia Urbana, 550.000 según la Delegación del Gobierno.
Formato:
Manifestación por la Meridiana de Barcelona.
2016 | «Somos el sueño, estamos a punto»

2016 | «Somos el sueño, estamos a punto»

La ANC y Ómnium siguen apretando para que Convergència y ERC den pasos hacia la secesión. En enero de 2016, Mas tuvo que renunciar a ser el candidato a la investidura por la negativa de la CUP a elegirle presidente. Mas propuso como sustituto a Carles Puigdemont, que es quien pilotó el 'procés', de la mano de Oriol Junqueras y bajo la atenta mirada de la CUP. La Diada volvió a insistir en que la independencia está «a punto» a tocar con los dedos. Se produjo, no obstante, el primer gran frenazo en la asistencia. Los organizadores idearon un formato descentralizado ante el temor al pinchazo y las cifras así lo atestiguaron. Del casi millón y medio del año anterior, se pasó a 800.000 entre los cinco emplazamientos simultáneos. En cualquier caso, el 'procés' ya estaba lanzado y, días después de la Diada, Puigdemont anunció que en el otoño de 2017 Cataluña celebraría un referéndum unilateral sobre la independencia. Meses después fijó la fecha para el 1-O.

Afluencia:
800.000 según las Policías locales, 370.000 según la Delegación del Gobierno.
Formato:
5 manifestaciones simultáneas en Barcelona, Salt, Tarragona, Lleida y Berga.
2017 | «La Diada del sí»

2017 | «La Diada del sí»

Como la de 2014, la Diada del 11-S sirvió para presionar a los partidos secesionistas para que siguieran adelante con la hoja de ruta hacia la independencia. Y para presionar al presidente de la Generalitat para que no se echara atrás en su intención de celebrar un referéndum, que este sí, se decía, sería el definitivo y el que debía abrir las puertas de la secesión. La presión no fue tan intensa como en 2014 por parte de la ANC y Ómnium, porque días antes del 11-S, Convergència, ERC y la CUP ya habían mostrado su intención inequívoca de ir hasta el final, pues aprobaron en la Cámara catalana la ley del referéndum (esa misma noche, Puigdemont firma el decreto de convocatoria) y la ley de transitoriedad jurídica. El 'procés' estaba lanzado. El 1-O, 2,3 millones de personas votaron en el referéndum ilegal. Se produjeron 1.000 heridos por la intervención de la Policía. Dos días después, se celebró una huelga general. La Cámara catalana declaró la independencia el 27 de octubre. Nadie ordenó arriar la bandera española del Palau de la Generalitat. Ese mismo día, el Senado aprobó el 155. Rajoy convocó elecciones catalanas.

Afluencia:
Un millón, según Guardia Urbana, 350.000 según la Delegación del Gobierno.
Formato:
El símbolo de la suma, entre la calle Aragón y el Paseo de Gracia de Barcelona.
2018 | «Hagamos la República catalana»

2018 | «Hagamos la República catalana»

Primera Diada tras las elecciones del 21-D del año anterior, que volvió a deparar una mayoría absoluta independentista. Tras la formación de gobierno, presidido por Quim Torra, ante la imposibilidad de investir a Puigdemont, Turull y Sànchez, se levanta la aplicación del 155. Torra fija como objetivos de la legislatura: restituir a Puigdemont y hacer efectiva la República declarada el 27-O de 2017. Primera Diada que se celebra con dirigentes secesionistas en prisión (Dolors Bassa, Jordi Cuixart, Carme Forcadell, Joaquim Forn, Oriol Junqueras, Raül Romeva, Josep Rull, Jordi Sànchez y Jordi Turull) y huidos en el extranjero (Toni Comín, Anna Gabriel, Clara Ponsatí, Lluís Puig, Carles Puigdemont, Marta Rovira y Meritxell Serret). Por primera vez, la ANC cargó contra la tibieza de los partidos secesionistas. La división en el movimiento empezó a aflorar hace un año.

Afluencia:
Un millón según la Guardia Urbana. La Delegación del Gobierno no dio cifras. SCC rebajó a 220.000.
Formato:
Manifestación en la Diagonal de Barcelona.
2019 | «Objetivo, independencia»

2019 | «Objetivo, independencia»

Para la manifestación de la presente edición ya no se dice que la independencia está cerca, sino que se sitúa como objetivo, en genérico, lo que es una prueba de la indefinición en la que se encuentra el movimiento independentista. La Diada de este año viene marcada por la profunda división que hay en el secesionismo. La división se da entre el independentismo civil y el institucional, hay fractura entre JxCat y ERC, hay fractura en el seno de JxCat, hay diferencias entre la ANC y Ómnium y se esperan discursos duros de la ANC contra los partidos soberanistas y contra el Govern, a los que se acusa de haber renunciado a la secesión. La Diada viene marcada también por la sentencia del Supremo contra los líderes del 'procés', que se conocerá en la primera quincena de octubre. Torra llama a la movilización para convertir la manifestación en la primera parte de la respuesta al fallo. En cualquier caso, la fractura que hay en el movimiento viene determinada porque no hay consenso sobre qué respuesta dar al Supremo.

Afluencia:
Previsión de un millón, según los organizadores.
Formato:
El símbolo de una estrella (la de la 'estelada') formada entre la plaza España y las calles que confluyen en la plaza.