La guerra entre ERC-JxCat se incrementa tras romperse su cohesión en el Congreso

Aitor Esteban (i) y Gabriel Rufián. /Efe
Aitor Esteban (i) y Gabriel Rufián. / Efe

Esquerra, en el ojo del huracán secesionista por su abstención, niega que regrese al autonomismo de CiU y afirma que busca forzar el diálogo

CRISTIAN REINOBarcelona

A Esquerra le están cayendo fuertes críticas desde el mundo independentista por abstenerse en la votación de investidura de Pedro Sánchez. Gabriel Rufián, portavoz republicano en el Congreso, es quien está saliendo peor parado y el pasado fin de semana sufrió sendos escraches por parte de independentistas que le acusaban de haberse arrodillado «ante los del 155» y de haber traicionado el 1-O.

El jefe de filas de ERC, Pere Aragonès, que es además vicepresidente de la Generalitat, salió ayer a defender a los suyos y de paso a presionar a JxCat, que trata de capitalizar la abstención de los republicanos. La guerra no cesa. Las hostilidades empezaron a raíz del pacto suscrito entre el PSC y los postconvergentes en la Diputación de Barcelona y se desencadenaron con toda su crudeza tras la abstención republicana y el «no» de JxCat en la investidura de Sánchez, que escenificó la ruptura entre las dos formaciones secesionistas.

«No vamos a Madrid a hacer el viejo autonomismo de CiU», afirmó Aragonès, tirando con bala contra el PDeCAT y tratando de minimizar el giro moderado del partido. El vicepresidente de la Generalitat salió al paso de las críticas, externas y también internas, y aseguró que la abstención republicana lo que busca es «provocar un escenario de diálogo» con el Gobierno central. El independentismo debe intentar «ser determinante con toda su fuerza» y conseguir que «Sánchez no se salga con la suya», es decir, no gobierne con la abstención de Cs o PP, dijo en Catalunya Ràdio. ERC se vio obligado a dar explicaciones. Pero también sacó el látigo. En el entorno republicano calificaron de «fascistas guardianes de las esencias» a los simpatizantes de JxCat que el pasado fin de semana cargaron contra Rufián en las localidades de Dosrius y Mataró, ambas en la provincia de Barcelona.

Adelanto electoral

Aragonès presionó además a los postconvergentes, insistiendo en que la convocatoria de elecciones es una de las opciones a tener en cuenta como posible respuesta a la sentencia del Supremo contra los líderes del 'procés'. ERC lleva semanas apretando a Quim Torra para que convoque elecciones, pero el presidente de la Generalitat se resiste. También la ANC habla ya de elecciones y hasta presiona para que sean convocadas bajo el formato plebiscitario, de tal manera que si el secesionismo supera el 50% de los votos (extremo que no ha ocurrido nunca), el Parlamento catalán, según la Asamblea, debería volver a declarar la independencia de forma unilateral.

El malestar entre la ANC y el soberanismo institucional cada vez es mayor. La ANC critica la falta de unidad, la falta de una estrategia unitaria y ya ha advertido a los políticos de que no podrán acceder a la zona de invitados en la manifestación de la Diada del 11-S.