La Generalitat invirtió en 2018 menos de la mitad de lo presupuestado

Un informe sobre las cuentas a mes de noviembre revela una veintena de programas cuya ejecución no alcanza el 50%

JC. F. M.
JC. F. M.Valencia

Se suele decir que el debate de presupuestos es el más importante de los que se celebra año tras año en las Cámaras legislativas, porque esa ley es la que marca las decisiones económicas de cada Gobierno. También se suele remarcar, no obstante, que la verdadera 'prueba del algodón' tiene que ver, más que con las cuentas aprobadas, con las realmente ejecutadas. «El dinero que se pone pero que no se gasta, no sirve», se remata. Sectores como la construcción han alertado recientemente de esta circunstancia.

La imagen que dejan los presupuestos de la Generalitat de 2018 -los del año en curso se aprobaron en diciembre- retrata un poco esa circunstancia. El porcentaje global de ejecución de las cuentas no es escaso -un 82,49%-, según los datos correspondientes al mes de noviembre y que sufrirán ya muy pocas variaciones antes del cierre del curso.

Pero ese elevado porcentaje de ejecución tiene alguna trampa. Los capítulos de gasto corriente, del I al IV, presentan porcentajes altos de ejecución. Pero, la clave está en los capítulos inversores, el VI, de inversiones directas, y el VII, de transferencias de capital. Porque aquí es cuando los porcentajes se desploman. Según la información facilitada por la administración autonómica, de los 603,3 millones de euros del capítulo VI presupuestados para 2018, sólo se habían comprometido a mes de noviembre -obligaciones reconocidas netas- el 41,22%, es decir, 248,6 millones de euros.

Los capítulos inversores sumaban 1.240 millones, pero apenas se ejecutaron 537 hasta noviembre

En el capítulo VII, el de transferencias de capital, los registros no son mucho mejores. Una ejecución del 45,31% sobre un presupuesto de 636,9 millones de euros. Es decir, un compromiso de gasto, tras el penúltimo mes del año, de 288,6 millones de euros. En resumidas cuentas, los 1.240 millones de inversiones que Les Corts aprobaron en el debate de presupuestos para 2018 han acabado convertidos en un compromiso real de gasto que apenas supera los 535 millones.

La baja ejecución de los capítulos inversores condiciona el gasto real acometido en los presupuestos. Un repaso a los programas presupuestarios -también con fecha de noviembre de 2018- revela que más de una veintena ni tan siquiera ha logrado alcanzar un porcentaje de ejecución del 50%. Los programas que hacen referencia a capítulos de gasto en materia de personal o de gasto corriente se encuentran todos ellos en porcentajes superiores al 80%, un dato razonable para un ejercicio que se encuentra a escasa semanas para su cierre.

Pero otros programas, algunos de los que han venido siendo considerados como las principales banderas políticas del Gobierno del Botánico, ofrecen porcentajes de ejecución mínimos.

Por volumen económico, dos son los programas que más llaman la atención por su baja ejecución. El de Inclusión Social, perteneciente a la conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas que dirige la vicepresidenta Mónica Oltra, disponía de un presupuesto total al iniciar el año que superaba los 125 millones de euros. A 30 de noviembre, el porcentaje de ejecución de ese programa se situaba en el 41,88%.

Programas con presupuestos de más de 200 millones sólo han comprometido el 24%

A la también portavoz del Consell se le ha venido reprochando a lo largo de toda la legislatura las dificultades que ha arrastrado en la gestión del día de un departamento tan sensible como el vinculado a los servicios sociales. En lo que a ejecución se refiere, este programa de Inclusión Social es el único que presenta porcentajes de ejecución alarmantemente bajos. En el pleno del Consell celebrado recientemente en Simat de la Valldigna, Oltra se vio obligada a sacar adelanto un contrato por el procedimiento de emergencia -previsto en principio para situaciones de catástrofe o hechos sobrevenidos de máxima gravedad- que generó algunas dudas entre miembros del Consell.

Pero el programa con mayor cuantía económica y con uno de los porcentajes de ejecución más bajos es el de Arquitectura, Vivienda y Proyectos Urbanos. Con un presupuesto que supera los 214 millones de euros, el departamento que dirige la consellera María José Salvador sólo tenía comprometidos, al finalizar el penúltimo mes del año, el 24,7% -poco más de 53 millones de euros-.

Son sólo dos ejemplos, pero hay casi una veintena más. El Consell de Transparencia, con un presupuesto de 155.000 euros, llevaba ejecutado en noviembre el 15,9%. La apuesta por la Cooperación Internacional al Desarrollo, siempre una reivindicación de la izquierda -y un reproche a la derecha por no reforzarlo-, presupuestó más de 22 millones y no ha ejecutado ni el 40%. El Cambio climático se queda en el 29%, la promoción del valenciano en el 36% y la innovación tecnológica educativa, que apenas supera el 24%.

 

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