Empar Marco agota su crédito al frente de À Punt tras un año de emisiones

La directora de À Punt, Empar Marco. / Irene Marsilla
La directora de À Punt, Empar Marco. / Irene Marsilla

Miembros del Consell Rector, dispuestos a pedir la dimisión de la directora general por los bajos ingresos y la escasa audiencia

JC. F. M y A. G. R.Valencia

La inquietud acerca de la gestión de À Punt se ha disparado en las últimas semanas. El descontento en los miembros del Consell Rector, el máximo órgano de la Corporación valenciana de Medios de Comunicación, ha llevado a los dirigentes a barajar una decisión extrema: el posible cese de la directora Empar Marco. Esta dimisión podría ponerse sobre la mesa mañana mismo, en la reunión de los integrantes del organismo. Al encuentro presumiblemente deberá acudir Marco. Al margen de lo que finalmente acontezca en la cita del próximo viernes, la sensación predominante tras reunirse la comisión mixta (Generalitat y Consell Rector) es que el crédito de Marco al frente del organismo se ha agotado. No se descarta que las quinielas acerca de posibles sustitutos comiencen a circular en breve.

Lo más preocupante para la responsable de la televisión es que el descontento ya no se puede achacar únicamente a la oposición -el Consell Rector aglutina a miembros de todos los partidos- sino que se ha extendido a todas las sensibilidades. Así quedó de manifiesto en la reunión que del pasado martes en la comisión mixta de seguimiento del contrato-programa entre la Generalitat y la cadena autonómica.

Este malestar abarca varias cuestiones, pero se sustenta en dos asuntos fundamentalmente. Los objetivos incumplidos que se achacan a la deficiente gestión de la responsable: las bajas audiencias y los escasos ingresos de publicidad.

La responsable reclama constantemente más presupuesto, lo que genera malestar en el Palau

El plan inicial de Á Punt preveía una facturación por ingresos de los anunciantes de cuatro millones de euros durante el primer año de emisiones. La cadena arrancó de manera oficial el 10 junio de 2018. Se desconoce si se era una expectativa demasiado optimista, pero la realidad es que la caja de la televisión sólo ha logrado 800.000 euros, cifra demasiado lejana de la estipulada en el contrato programa.

No es este el único debe que se anota en la cuenta de Marco. Al margen de la publicidad, los reproches también llegan por los bajos índices de audiencia sumados a la escasa repercusión y visibilidad que obtiene una televisión pública que cuenta con un presupuesto de 55 millones de euros, el mayor medio de comunicación de la Comunitat.

La audiencia mensual, que se mueve en torno al 2%, tampoco se ajusta a los niveles fijados en ese documento que recoge los objetivos principales de la cadena. Lo acordado era llegar a la media aritmética del resto de autonómicas ponderada con sus presupuestos por habitante. Y esto, según los integrantes del órgano de control, queda muy lejos del dígito obtenido por À Punt.

La cadena cerró el ejercicio con pérdidas de 48 millones

El Consell Rector de À Punt abordó recientemente el cierre del ejercicio económico de 2018. Los datos que evaluaron los miembros de este órgano señalan que la televisión pública valenciana cerró 2018, el ejercicio en el que arrancó sus emisiones, con unas pérdidas que superan los 48 millones de euros. Los datos, recogidos en la cuenta de pérdidas y ganancias correspondientes al cierre del último ejercicio presupuestario, revelan el indiscutible desequilibrio económico al que se encuentra sometido À Punt. Recibe cerca de 60 millones en total, que va directamente a cubrir todas las perdidas que acumula la cadena.

Tanto la Generalitat como el Consell Rector asumieron el pasado martes que, transcurrido un año desde el inicio de emisiones en pruebas y desde la firma del contrato-programa, es momento más que suficiente para comprobar cuál ha sido el grado real de cumplimiento de cada uno de los parámetros fijados por ley para la televisión pública. Datos que hasta ahora la dirección general del ente no ha aportado. Incluso se ha solicitado un auditoría sobre estos parámetros. En definitiva, que se quiere analizar el cumplimiento de los objetivos.

Además, otras reclamaciones han generado cierto malestar entre los socios del Botánico. En concreto, las repetidas peticiones de À Punt para elevar su Presupuesto cuando tan sólo ha cumplido un año de su programación. La directora reclamó una nueva inyección económica para poder contar con unos 70 millones de euros. Lo contrario sería hacer el «ridículo» y dejar el proyecto a medias, ha dicho en alguna ocasión. El PSPV no se mostró favorable a esa ampliación. Todavía no se ha olvidado el pozo sin fondo en el que se convirtió Canal 9 y que finalmente condujo a su desaparición.

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