Casado se viste ya de candidato a la Moncloa y ofrece a Cs y Vox aunar fuerzas

Apuesta por un 'superdomingo' electoral el 26-M mientras Rivera insiste en que Sánchez será su línea roja en los pactos con el PSOE

NURIA VEGA y MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

La precampaña comenzó hoy en el Congreso de los Diputados. Apenas había transcurrido un cuarto de hora desde el fracaso de los Presupuestos, cuando PP y Ciudadanos dieron por sentado el final de la legislatura y empezaron a tomar posiciones para la carrera electoral. Pablo Casado compareció de inmediato y en el papel de candidato presidencial llegó incluso a anunciar cuáles serían sus dos primeras medidas en caso de ganar unas elecciones que aún no han sido convocadas: 155, dijo, y nuevas cuentas públicas. «Se ha producido una moción de censura 'de facto' a Pedro Sánchez (..); creo -proclamó el presidente de los populares- que ya es momento para sacar las urnas».

El PP, que no barajaba la posibilidad de que se celebren comicios generales en abril, se dispone a activar todos sus resortes. Aunque, en realidad, hace tiempo que Casado había puesto a funcionar la maquinaria electoral. Los conservadores se volcarán ahora en reforzar la imagen presidencial de su candidato.

Fuentes de la dirección del partido se apresuraron a trasladar hoy que tienen banquillo para constituir de inmediato un equipo de Gobierno y material como para llevar a «20 consejos de ministros». Se ven incluso con capacidad de detallar qué medidas asociadas al artículo 155 de la Constitución aplicarían para intervenir Cataluña de una manera más profunda e ilimitada en el tiempo, y dieron por sentado que el PP saldrá vencedor delos próximos comicios.

La fecha «más lógica» para celebrarlos es, a su juicio, el 26 de mayo: un 'superdomingo' en el que converjan las elecciones generales, autonómicas, municipales y europeas. Y con ese horizonte -o el del 28 de abril que baraja el Ejecutivo- Casado esbozó hoy las líneas generales de su oferta al electorado. Así, se comprometió a no «pactar con separatistas y populistas», aunque en este último grupo no incluyó a Vox. «Tendremos que verlos en su actuación parlamentaria», respondió sobre la formación de Santiago Abascal.

Casado no oculta quiénes son sus socios potenciales para hacer «frente común» y desbancar al PSOE del Gobierno. Fuentes de Génova mostraron ayer, de hecho, un interés en rebajar las críticas y cuidar tanto a Vox como a Ciudadanos. En primer lugar, porque son los receptores de los exvotantes del PP, a los que la nueva dirección aspira a «reenamorar». Pero también porque si los resultados de las elecciones exigen consensos, los populares confían en conformar una triple alianza.

Eso sí, en el caso de Ciudadanos, el PP le pedirá «claridad» sobre sus planes postelectorales y sus posibles acuerdos con los socialistas.

 

Una y no más

En la formación liberal sí contemplan la posibilidad de llegar a consensos con el PSOE, pero cierran la puerta a pactar con Pedro Sánchez. Albert Rivera se comprometió hoy a no volver a cerrar ningún acuerdo con el líder socialista, como hizo hace dos años para intentar desalojar a Mariano Rajoy. «No voy a decirlo más claro. Con Sánchez no», sentenció.

Para Rivera, el presidente es la única línea roja en una futura negociación con el PSOE porque, a su entender, ha demostrado estar dispuesto «a todo», a negociar con nacionalistas y populistas, para mantenerse en el poder. Y precisamente por eso le reclamó que concrete de una vez la fecha de los comicios generales, sin especificar su preferencia.

Esa es la única salida que contemplan en la dirección naranja a una legislatura que está «agotada y muerta» tras la «derrota» que, a su juicio, supone que la Cámara baja haya tumbado la tramitación de las cuentas públicas. En las filas liberales consideran que ha llegado la hora de cerrar una etapa y superar 40 años de bipartidismo. «España necesita una nueva era para unir e ilusionar», arguyó el dirigente liberal, que ya se postuló durante el debate presupuestario como el próximo inquilino de la Moncloa.