«Preocupación» en Italia por una reactivación de la migración y el petróleo

Salvini. /EP
Salvini. / EP

El exprimer ministro Paolo Gentiloni pidió que Italia de alguna manera ayude a la estabilización libia en un trabajo conjunto con Estados Unidos y con Francia

R. C.

Italia sigue «con preocupación» el repunte de la crisis en Libia y presiona al mariscal Jalifa Haftar, el hombre fuerte del este y responsable de la actual ofensiva para hacerse con Trípoli, para que se evite el conflicto sin retorno, afirmó ayer el primer ministro italiano, Giuseppe Conte. «Seguimos de cerca la situación en Libia y su evolución nos preocupa, aunque confieso que no nos sorprende. Estamos tratando de mostrar sobre todo al mariscal Haftar y el resto de interlocutores la necesidad de evitar conflictos armados», declaró a los medios.

Con todo, el presidente del Gobierno italiano reconoció que él personalmente no ha hablado en los últimos días con Haftar. La energética italiana Eni, con importante presencia en el país, anunció la retirada de su personal nacional destinado en los campos petroleros de Al-Wafa y El-Feel, así como en la capital, Trípoli.

El Ministerio de Exteriores italiano indicó que la medida se tomó en coordinación entre los dos países, aunque aún no confirmó si sacará también a su personal diplomático de su Embajada en Trípoli, dado que todos los diplomáticos europeos trabajan desde Túnez. «La situación en las instalaciones petroleras en Libia está bajo control y la compañía sigue de cerca el desarrollo sobre el terreno», dijo un portavoz de Eni.

Italia se considera especialmente comprometida con la pacificación de Libia, sobre todo porque desde sus desprotegidas costas llegaban al país europeo gran parte de los inmigrantes recibidos en los últimos años en el viejo continente a través del Mediterráneo central. Al menos hasta que el actual ministro de Interior, el ultraderechista Matteo Salvini, cerró los puertos a los rescates. El pasado noviembre, el Gobierno italiano organizó una cumbre internacional en la ciudad siciliana de Palermo para tratar de impulsar el proceso de paz en el país norteafricano, que acabó sin mayores conclusiones, aunque asistieron tanto el primer ministro reconocido por la ONU. Fayed Serraj, como Haftar.

Críticas desde la oposición

Así, el interés de Italia en Libia, antigua colonia, reside sobre todo en la gestión del flujo migratorio, y de hecho el país europeo ha firmado una serie de controvertidos acuerdos con Trípoli y donado naves para que sus guardacostas se ocupen de controlar el mar e interceptar las pateras. A esto se suma el interés económico del Gobierno de Roma en Libia, donde, a pesar de la crisis, la petrolera Eni opera desde 1959. Sólo en 2017 la empresa extrajo 384.000 barriles de petróleo al día, el nivel más alto alcanzado desde que se encuentra trabajando en el territorio norteafricano.

Desde la oposición al Gobierno italiano, integrado por el populista Movimiento 5 Estrellas y la ultraderechista Liga, llegaron numerosas críticas sobre el supuesto papel que Italia está desempeñando en la solución de la crisis, y muchos creen que el país está «aislado». Es el caso del exprimer ministro Paolo Gentiloni, cuyo Gobierno firmó los acuerdos sobre inmigración en 2017 y quien pidió que Italia de alguna manera ayude a la estabilización libia en un trabajo conjunto con Estados Unidos y con Francia, país con gran influencia en el Magreb.