Michelle Obama, arisca y esquiva en Mallorca

Michelle Obama pasea por la isla, rodeada por una férrea comitiva de guardaespaldas, cubriendo su rostro con capucha, gafas de sol y visera. / r. c.
Michelle Obama pasea por la isla, rodeada por una férrea comitiva de guardaespaldas, cubriendo su rostro con capucha, gafas de sol y visera. / r. c.

La habitualmente simpática, la ex primera dama de EE UU muestra su otra cara

ARANTZA FURUNDARENA

James Costos lo anunció de manera muy diplomática en estas mismas páginas hace un par de semanas. El exembajador estadounidense comentó que era «probable» que los Obama visitaran Mallorca este verano... Ahora esa probabilidad se ha convertido en certeza. Los Obama en plural no, pero Michelle Obama, en singular, se encuentra en la isla desde el martes. Ahora bien: como si no estuviera... Porque este verano (quién sabe por qué) a la exprimera dama le ha dado por esconderse.

Escenas rocambolescas de guardaespaldas tapándole la cara con una especie de saco rojo, driblando a los paparazzi o apuntándoles con cegadoras linternas se suceden estos días en Mallorca para pasmo y desesperación de los reporteros gráficos, que ya no saben si están siguiendo a la presuntamente simpática Michelle o a una irascible megaestrella mundial del pop tipo Beyoncé... Encogida, con el rostro oculto bajo la capucha de una sudadera y agobiada por la presencia de cámaras, la esposa de Barack Obama se escabullía de los flashes el miércoles en Banyalbufar, como si hubiera contraído una repentina alergia a la prensa.

La ex primera dama de Estados Unidos almorzó el martes con Doña Sofía en la villa donde se aloja

Al igual que otros anglosajones famosos, Michelle Obama ha sucumbido a los encantos de la Mallorca 'chic' de alpargata. El flechazo con la isla lo sintió en 2010 cuando, acompañada de su hija menor, Sasha, visitó a los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía en Marivent. La entonces primera dama estadounidense posó con ellos y con doña Letizia en la escalinata frontal del palacio y derrochó espontaneidad a raudales. Una imagen que no se corresponde en absoluto con la que está ofreciendo este verano.

No es la primera vez que Mrs. Obama veranea en la isla balear. En agosto del año pasado también estuvo varios días. Y se mostró discreta, pero no tan esquiva. Sus anfitriones siguen siendo el exembajador de su país James Costos y su marido, Michael Smith, decorador de la Casa Blanca en la era Obama y amigo personal de Michelle, y el alojamiento, la espectacular finca rural Ses Planes, que los Costos han alquilado un año más (por 8.000 euros la semana) a la millonaria Marieta Salas. Una mansión de nueve dormitorios, salones, alojamiento para invitados, piscina, spa, gimnasio, jardines e imponentes vistas al mar que ahora mismo «es un búnker inexpugnable donde hay el doble de seguridad que el año pasado», según afirma un fotógrafo.

El martes, la ilustre invitada compartió un almuerzo en Ses Planes con la Reina emérita. Y es más que probable que brindaran con los vinos mallorquines de Pla i Llevant, de los que Costos y Smith son este año 'Vendimiadores de honor'. El miércoles, recorrió a pie el Camí d'es Correu, vía de los antiguos carteros rurales. Por la tarde, paseo en yate con un exdirector de Google... Y de noche, nueva trifulca con los paparazzi en Puerto Portals, para decepción de algunos fans locales que pretendían grabar a Michelle en vídeo. Ayer, tras una ruta por Deiá y Valldemosa, la rutilante comitiva se dio un homenaje en el panorámico restaurante Bens D'Avall del chef Benet Vicens, un maestro del mero a la mallorquina... Con semejante 'planazo' vacacional, muchos en la isla no se explican cómo es que a Michelle Obama le cuesta tanto esbozar una sonrisa.