Ofrenda de las Fallas 2019: Lágrimas y besos a la Virgen

Ofrenda de las Fallas 2019: Lágrimas y besos a la Virgen
EFE

Los falleros completan la primera jornada de la Ofrenda con las temperaturas más altas desde 1940 | El manto floral de la Virgen, donde domina el color blanco, evoca el que lució en la Coronación de 1923

Isabel Domingo
ISABEL DOMINGOValencia

Helados, refrescos, zumos, botellines de agua... Ayer se convirtieron en el complemento indispensable para los falleros que finalizaban su paso por la plaza de la Virgen en la primera jornada de la Ofrenda. Porque el calor se convirtió en el protagonista de las primeras horas del homenaje floral de las Fallas a la Mare de Déu, que comenzó a las 15.30 horas con la entrada de las comisiones Sant Joan de Xirivella y Lo Rat Penat.

Hasta la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) confirmaba el comentario más repetido por falleros y asistentes al acto. Sí, hizo calor. Y mucho. De hecho, la ciudad registró una máxima de 29,8 grados, lo que según los registros históricos de Aemet supone el segundo día de la semana grande de Fallas (del 15 al 19) más caluroso desde 1940, cuando en el día de San José se llegó a 30,8 grados. El tercer puesto, por aquello de completar el ranking, queda para el 19 de marzo de 2002, con los termómetros en 29 grados.

Sin embargo, las altas temperaturas de la primera jornada de la Ofrenda darán paso a un descenso «extraordinario», según Aemet, ya que caerán diez grados. Lo que no impedirá que la emoción vuelva a desbordar la plaza de la Virgen, convertida estos días en el epicentro de la fiesta.

No hay más que darse una vuelta por los alrededores de la Basílica y la catedral para comprobar 'in situ' la devoción de los valencianos y los falleros por su patrona. Las lágrimas en los rostros de falleras (y falleros), las caras emocionadas o los besos lanzados al aire son una constante en todas las comisiones. Al igual que el ritual de entregar las flores (60.000 ramos se esperan estos dos días), santiguarse al pasar delante de la Mare de Déu, intentar hacerse una foto de recuerdo o guardarse un clavel. Incluso el pasodoble 'Valencia' sigue siendo un clásico en la entrada de las comisiones a la plaza de la Virgen.

También habitual la presencia de muchos bebés y niños. Es el caso de Marta Negre, fallera de El Parotet y miembro de la corte de honor de 2007, que ayer desfiló con su hija, de apenas dos meses. «Es un orgullo para una valenciana estar aquí y, además, hacerlo con tu hija en brazos es indescriptible», describía muy emocionada mientras su marido, Jorge Ferrer, asentía. «Hemos querido venir para dar las gracias porque el parto fue muy bien. Es muy reciente pero yo sabía que tenía que acudir», añadía Marta con su hija, dormida, en brazos. «Hemos pedido a la Virgen que la cuide mucho y que no la desampare».

Un ruego que seguro estuvo en la mente de los miles de falleros que participaron en la Ofrenda. Laura de Haro, por ejemplo, de la comisión Maestro Valls -que este año celebra su cincuenta aniversario-, pedía «salud» para ella y para su familia. Tras seis años sin participar en este acto, ayer regresaba «feliz» porque lo hacía con sus dos hijas. «Con la mayor, que tiene 17 años, es la primera vez que coincido», contaba mientras se escuchaban los aplausos de la gente que esperaba la salida de sus conocidos por la calle Navellos.

Era el momento de las fotos y los abrazos «por haber estado un año más», pero también el de cambiar los zapatos de tacón por algunas manoletinas plegables (en color blanco) guardadas en el bolsillo de la falda de valenciana.

Precisamente la indumentaria fue la protagonista del manto que cada año confeccionan los vestidores de la Virgen con los ramos de flor, mayoritariamente blancos en esta ocasión. Si en 2018 se homenajeó el diseño del espolín, este año se ha optado por un dibujo que evocaba el manto de la Coronación de la Virgen de los Desamparados de 1923, según explicó a LAS PROVINCIAS el coordinador del equipo de 42 vestidores, Rafael Chordá.

«Es un extracto aunque la trasera del manto es un fiel reflejo de la pieza. Tan sólo hemos realizado unas pequeñas modificaciones en cuanto al color, porque era ocre y oro y son colores que ahora no existen en flor, por eso le hemos dado una pincelada de color», comentaba. El manto original es de inspiración romántica, bordado en oro y con crisantemos en realce.

Un diseño que a última hora de la noche ya se apreciaba con claridad antes del paso de la fallera mayor infantil, Sara Larrázabal, y su corte de honor, encargadas de cerrar la primera jornada de la Ofrenda de flores a la patrona.

Ellas fueron las últimas de un día en el que se vieron numerosos rostros conocidos por la plaza de la Virgen, especialmente de políticos, como el de la concejala socialista Sandra Gómez, el concejal de Compromís Carlos Galiana, la pirotécnica Reyes Martí (acudió con Reino de Valencia) o el presidente de la Diputación, Toni Gaspar. La cantante Soraya fue otra de las participantes en la Ofrenda, ya que es fallera de honor de Sueca-Literato Azorín. Vestida con un traje confeccionado por José Polit, acudió con marido y su hija de dos años.

Y como nota curiosa, en aras de la igualdad, un grupo de niños de Santa María Micaela portaron pomells para rendir homenaje a la Mare de Déu.

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