La campaña se embarra desde el primer día

La contienda arranca con una denuncia del PSOE al PP ante la Fiscalía, otro síntoma más de una liza hipotecada por la hipérbole

La campaña se embarra desde el primer día
OLATZ BARRIUSO

Los prisioneros encadenados de la caverna de Platón veían sombras en la pared y, como no podían girar el cuello, creían que esas imágenes proyectadas por el resplandor de una hoguera eran la única verdad. En la campaña del 28-A, los contendientes están tan ensimismados en su propia liza que no son capaces de darse cuenta de cuán alejadas están sus cuitas de la realidad (desempleo, fuga de talentos, huelgas, así a bote pronto) que viven los casi 37 millones de españoles llamados a las urnas. Cosa distinta es que los estrategas de los partidos hayan llegado a la conclusión de que en un mundo en el que han triunfado Salvini o Trump es mejor apelar a la bilis y no mentar los asuntos que de verdad influyen en la vida de los ciudadanos.

La polémica hueca que ha arrastrado la campaña, ya desde el primer día, a terreno embarrado recuerda a la alegoría platónica: cualquiera osa abrir los ojos a los candidatos y su legión de asesores y exponerles a la luz del sol. Se presumía una contienda dura, una batalla sin cuartel por los restos, algo casi lógico con un 40% de indecisos y las mayorías colgando de un hilo o de un solo escaño en Asturias o en Palencia. Pero no que aterrizara de bruces en la Fiscalía con las ruedas de las caravanas aún sin desgastar.

La denuncia anunciada por el PSOE contra el PP ante el Ministerio Público y y en la Junta Electoral Central por la chusca (y a la vez sofisticada) campaña de 'Falcon Viajes' ideada por las Nuevas Generaciones y las fotos de las hijas menores de Sánchez que han circulado por las redes para aliñar el asunto anuncia el tono general de las dos semanas que nos esperan. No se confrontan programas. No hay esgrima verbal, sino 'vale tudo'. Qué lejanos parecen ahora aquellos anuncios del PP en los que aparecía Rajoy caminando rápido o un hipster vegano contento de votarle. Casi enternecen por lo naif. Lo único que importa ahora es dejar 'K.O.' al adversario, como pretendían los populares con la gracieta de 'Viaja Sánchez. Pagamos todos', que a su vez se buscó el presidente cuando hizo de las gafas de espejo a lo Kennedy en el avión oficial la imagen icónica de su mandato.

Y en esta campaña lo simbólico pesa mucho. Casi podría decirse que es lo único que cuenta, aunque eso obligue a los candidatos a hipotecar los mensajes de fondo a la pura hipérbole. Por eso Santiago Abascal se fue ayer a fotografiarse con la estatua de Don Pelayo. La Reconquista. El mejor ejemplo de una idea simple y despojada del necesario contexto histórico pero seguramente efectiva para seguir amasando papeletas. Ojo con el voto oculto de Vox. Y ojo también con cómo agitan los símbolos para lograrlo. Lo mismo da la toma de Granada que ETA.

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