Sandra Gómez: «Quiero marcar una distancia evidente con las políticas de movilidad de Compromís»

Sandra Gómez posa antes de la entrevista en la plaza de la Iglesia de los Ángeles. /J. Signes
Sandra Gómez posa antes de la entrevista en la plaza de la Iglesia de los Ángeles. / J. Signes

La candidata del PSPV a la alcaldía de Valencia llega a la última semana de campaña con el propósito firme de hacerse con el centro político y se aleja de los planteamientos del resto del tripartito

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

A Sandra Gómez (Valencia, 1985) en el Cabanyal le saludan como si la conocieran de toda la vida. Porque de hecho así es. «¿Tú por aquí?», le pregunta sorprendido un parroquiano de un bar situado en la calle de Antonio Juan, en el corazón del Cabanyal. «¡Pero si vivo aquí!», responde la candidata socialista a la alcaldía de Valencia. Desde su barrio natal quiere quitarle la vara de mando a Joan Ribó el próximo domingo.

-La entrevista se realiza en la plaza de la Iglesia de los Ángeles, en pleno corazón del Cabanyal. ¿Es un símbolo?

-Quiero transmitir en esta campaña que voy a ser una alcaldesa que va a estar a pie de calle y en los barrios que normalmente no son objeto de la política. Voy a estar con las personas de esos barrios y me voy a relacionar con la ciudad. He hecho una propuesta: estaré durante un día a la semana entero en uno de los barrios atendiendo personalmente a los vecinos y vecinas. Cualquier ciudadano podrá acercarse y transmitirme sus quejas.

-¿Es el Cabanyal un símbolo de la lentitud de la administración?

-Quiero defender la gestión que se ha hecho en el Cabanyal estos cuatro años porque buena parte viene liderada por el grupo socialista. Las principales obras de reurbanización las ha hecho mi compañero Vicent Sarrià y ha mejorado y mucho el entorno urbano del barrio. También se ha proyectado el plan del Cabanyal, que da un relato de lo que puede ser esta zona basándonos en la rehabilitación. Será un barrio para los vecinos, ni para los especuladores ni para quienes quieren romper la convivencia, sino para cualquier persona que aun sin ser hijo o hija del Marítimo, como lo soy yo, quiera venir y vivir en un barrio con una forma de vida propia.

«La postura de los socios al final del mandato me pareció infantil y poco madura»

-Ha hablado de la gentrificación y los especuladores. ¿Qué planes tiene para evitar este proceso y para combatir el auge de los apartamentos turísticos?

-Sobre los apartamentos turísticos, he de decir que estoy contenta de lo que hemos hecho. Con la modificación de la Ley de Turismo, a partir del año pasado ya no se pueden registrar pisos residenciales como apartamentos turísticos. La inversión más importante que hace cualquier familia es su casa y tienen derecho a no vivir en un hotel. Ha de haber un mercado razonable que ponga el precio del alquiler en una cantidad razonable. Por eso hemos luchado contra este fenómeno ilegal. Queremos sacar del mercado los apartamentos ilegales. En este último año sólo se han dado de alta 18 nuevos apartamentos turísticos.

-¿Ha sido el PSPV demasiado permisivo con Compromís en este mandato?

-No hay que confundir trabajar en un proyecto común, en un gobierno de coalición, por el bien de los valencianos, con ser permisivos. En 2015 hubo un mandato claro: la ciudadanía quería un cambio. Siempre hemos ejercido la mayor responsabilidad, hemos priorizado los valencianos a nuestros intereses. Es el principal elemento diferenciador del PSOE. Se vio al final de la legislatura cómo tanto Compromís como Podemos intentaron romper el gobierno presentando mociones en el último pleno para sobreactuar y distanciarse. Me pareció una postura infantil y poco madura.

«Quiero marcar una distancia evidente con las políticas de movilidad de Compromís»

-Pero usted ha tenido la llave, en las votaciones más polémicas, como la de la prohibición de aparcar en el carril bus por la noche, y ha acabado siempre votando con Compromís.

-En ese caso tampoco fue así. Nosotros nos posicionamos en que no se podía imponer de un viernes a un lunes. Retrasamos la prohibición tres meses y negociamos con aparcamientos para que dieran unas tarifas con las que dejar el coche a un precio totalmente accesible. Quiero marcar una distancia evidente con las políticas de movilidad. Creo que todos estamos de acuerdo en que Valencia ha de ir hacia un modelo de movilidad más sostenible, pero sin criminalizar a las personas que tienen que utilizar el transporte privado porque trabajan en los polígonos de Paterna o Ribarroja o porque tienen que llevar a sus familiares al centro de salud. Lo que nos diferencia sobre todo son dos cosas. La primera es la apuesta decidida por el transporte público. Creo que la EMT tiene un margen de mejora importante tanto en líneas como en frecuencia. Creo que hemos perdido la calidad de las conexiones con los barrios y nosotros tenemos el compromiso de recuperarla. También queremos abordar la transición al vehículo eléctrico. Quitaremos la movilidad del terreno del conflicto. Mi compromiso es llegar a acuerdos en políticas de movilidad con todos los partidos y, por eso, cuando sea alcaldesa los socialistas dirigiremos la política de movilidad.

-¿Ha sido la movilidad el tema que más roces ha generado con Compromís?

-Desde luego, las formas de trabajar el partido socialista difieren y mucho de las de Compromís o de las de algún concejal. Nosotros compartimos que el modelo de movilidad ha de ser más sostenible pero no puede ser que se haya convertido en el principal problema de la ciudad. Me niego a creer que el principal problema de los valencianos es el carril bici.

-¿Y cuál es?

-Tenemos que ser una ciudad de las oportunidades donde todos nos igualemos. Tiene que haber una educación de calidad, trabajo. Todos tenemos que tener la oportunidad de construir un proyecto vital estable. Tienen que venir las buenas ideas. Queremos fomentar un modelo económico sostenible e inteligente.

-¿Reeditaría el pacto de la Nau?

-Queremos liderar un gobierno progresista. Creo que en política el orden de los factores sí altera el producto. Sólo hay que ver la Generalitat de Ximo Puig. Ofrezco un modelo que respete la diversidad y la pluralidad de Valencia. Hay muchos colores e identidades y todos se tienen que sentir representados por su alcaldesa, desde los que llenan la plaza de los Ángeles en la Semana Santa, entre los que me encuentro, a los que llenamos las calles el 1 de Mayo o los que vamos al día del Orgullo o los que van al día de la Virgen y la llenan de pétalos. En política sobra mucho sectarismo y división entre buenos y malos. Todos somos igual de importantes y todos entrelazamos esta ciudad.

-Como alcaldesa, ¿reivindicaría inversiones para la ciudad como el contrato programa de la EMT, el soterramiento de las vías del tren, el túnel pasante o la nueva estación del AVE?

-Sin duda, soterramiento de las vías del Parque Central, soterramiento del Grao, condonación de la deuda de la Marina, contrato programa, inversiones en nuestros recursos culturales... Son cuestiones que sí o sí el Gobierno de Pedro Sánchez se ha comprometido a abordar. Pero desde la comodidad de los despachos no se consiguen las cosas. Hay que trabajarlas, ir a Madrid, estar en los ministerios... No vale con hacer declaraciones a la prensa desde aquí. Hay que trabajar.

-¿Acudirá a los actos tradicionales festivos?

-Como primera teniente de alcalde, he estado en aquellas fiestas que son importantes para la ciudad. He estado en el día de la Virgen representando a todos esos valencianos, sean del color que sean, que estiman que es uno de los días más importantes de Valencia, igual que el Corpus, que es la 'festa grossa' de la ciudad. Claro que la alcaldesa tiene que estar presente porque tiene que estar con el pueblo. Nuestras fiestas, históricamente, siempre van a tener una vinculación más o menos religiosa. Cómo no vas a participar de ellas si la gran mayoría de los valencianos se sienten parte de esas fiestas.

«Me niego a creer que el principal problema es el carril bici»

-Habla de no confrontar con la Iglesia pero ha sido su partido, Ramón Vilar en concreto, quien ha empezado a cobrar el IBI a la Iglesia.

-Una cosa es participar en las fiestas de tu ciudad y otra es que todo el mundo pague cuando ejerce una actividad económica. La Iglesia no paga impuestos en aquellos espacios donde hay culto. El único recibo que ha girado el Ayuntamiento este año ha sido en aquellos espacios en los que aun siendo titulares la Iglesia hay una rentabilidad económica: aparcamientos, espacios educativos privados... donde se genera una competencia con el resto de negocios que sí pagan. Me parece algo lógico.

-El alcalde dijo el sábado en LAS PROVINCIAS que sería el mejor alcalde para la ciudad porque tiene más experiencia. ¿Qué opinión le merece?

-En primer lugar he de decir que experiencia tenemos la misma. No hay que confundir haber estado muchos años en política que haber estado al frente de la gestión. Es verdad que Joan Ribó ha estado 40 años en el Partido Comunista pero nunca ha tenido responsabilidades de gestión porque nunca ha tenido la oportunidad de gobernar. Si hablamos de años... es el mismo argumento al que nos enfrentamos muchos jóvenes en las entrevistas de trabajo. Me resulta extraño y preocupante que él utilice esos argumentos para pasar por delante de una generación joven y preparada. Creo que él, como alcalde, estoy convencida de que podrá buscar argumentos y razones de mucho más peso que un tema de edad, que yo también podría utilizar pero no lo voy a hacer por elegancia.

-Participación Ciudadana también ha recibido críticas. ¿Cómo se pueden mejorar los procesos participativos?

-Proponemos que los proyectos que salgan adelante sean representativos del barrio. Es verdad que no vale con 20 ó 30 votos para llevar a cabo importantes transformaciones de la ciudad.

«Se ha dividido entre bases y élites falleras»

Gómez cree que en la gestión de las Fallas se ha dividido demasiado entre bases y élites falleras tras la reprobación de la asamblea de presidentes a Pere Fuset. «Los presidentes y presidentas son personas que trabajan durante todo el día y que a las 20 horas se van al casal para preparar las Fallas del año siguiente», dijo. Sobre la figura del fallero mayor, que la comisión Borrull-Socors ya utilizará este año, no quiso pronunciarse. «Tienen que ser los falleros quienes decidan a través de un congreso, si quieren celebrarlo», dijo la candidata del PSPV.