Cierres, despidos y pleitos con el Consell: la realidad de las multinacionales en Valencia

Cierres, despidos y pleitos con el Consell: la realidad de las multinacionales en Valencia

Empresas foráneas que confiaron en la Comunitat para invertir y crecer ahora se retiran o han de pelear para seguir

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

Corren malos tiempos para las empresas globales... en la Comunitat Valenciana. Alguna de las principales compañías multinacionales que confiaron en el territorio valenciano para destinar sus inversiones están dando pasos atrás por motivos que van desde la desaceleración económica y sus crisis sectoriales hasta el surgimiento de un enemigo inesperado cuando decidieron crear negocio y riqueza: la Administración valenciana.

En el primer grupo se encuentra la automoción, con Ford como gran estandarte al que siguen más de un centenar de proveedores directos; le acompaña la cementera Cemex, que en pleno redimensionamiento en España ha vendido su planta de cemento blanco de Buñol. Entre las del segundo grupo se encuentran las afectadas porque el Consell ha decidido tomar medidas que impidan su establecimiento, cuando no expulsarlas, directamente. Cambiar las normas a mitad de partida es crear inseguridad jurídica, denuncian.

El caso más impactante en número de afectados, repercusión en el PIB autonómico y efectos secundarios más allá de su sector es Ford Almussafes. La empresa ha registrado pérdidas en su filial europea y todos los modelos que se producen en la factoría valenciana de Almussafes han vendido menos en 2018. No se salva ni el Kuga, que representa el 47% de la producción con 180.874 unidades, pero que ha perdido un 6,7% de demanda. Con cifras mucho menores y mayores pérdidas quedan el Mondeo (54.475 y un 10,2% menos), el S-Max (21.695 tras caer un 27,9%) y el Galaxy (13.402 y un 27,5% por debajo).

Sin embargo, el mayor peligro se cierne sobre las furgonetas Transit Connect, que significan un 28% de la producción con 109.957 unidades en 2018 y una reducción de la demanda del 17,7%. Su futuro en la planta está más que cuestionado. Por una parte, la semana pasada la empresa comunicaba que en 2021 las 40.000 unidades que tenían como destino el mercado de Norteamericana pasarán a producirse en México. Esto representa un recorte del 10% de la producción actual; pero, si la compañía sigue esa línea, el resultado final puede ser dramático, ya que está sobre la mesa la retirada total de este tipo de vehículos.

Por una parte, Ford ha firmado una alianza con Volkswagen para producir conjuntamente furgonetas, con lo que se perderá algunos modelos que pasarán a fabricar los alemanes, mientras que se baraja que toda la producción de este tipo de vehículos para el mercado europeo pase a concentrarse en la planta turca de Otosan, que ya ha ensamblado este modelo en el pasado.

En todo caso, lo que ya está sobre la mesa desde 2016 es la reducción de personal y la supresión de turnos de trabajo, que ha hecho que se pase de más de 9.000 empleados directos y 27.000 indirectos a quedar en 7.291 y poco más de 20.000 en las empresas proveedoras.

Planta de Ford Almussafes.
Planta de Ford Almussafes.

La supresión de empleos temporales y eventuales, y la aplicación de jubilaciones y bajas incentivadas ha llevado a que la firma esté laboralmente en el hueso, con fijos que difícilmente puede tomar un puente al retiro. Dar salida a ese excedente laboral ha hecho que se recuperen actividades que antes estaban externalizadas.

Esto hizo que hace tres meses la empresa auxiliar de la automoción Zender cerrara en Valencia al expirar el contrato que tenía con Ford Almussafes después de 30 años. Sus 34 trabajadores estaban vinculados a la colocación de embellecedores y elementos complementarios al vehículo como los ganchos para remolque.

En cuestión de semanas la dirección de Ford anunciará el alcance del recorte en España, tras sentenciar 5.000 puestos de trabajo en Alemania y estar apunto de dar su veredicto para Reino Unido. Acto seguido tendrán que tomar medidas los proveedores, como Gestamp, Faurecia, SAS Autosystem, Lear... inmersas ya todas ellas en expediente de regulación temporal de empleo.

En otros sectores han confluido una sucesión de episodios que ofrecen las múltiples variables que puede tener una mala situación. Esta misma semana se ha producido otro caso en una cementera, esta vez la de Buñol. La instalación ha sido hasta ahora propiedad del grupo Cemex, que ha acometido en los últimos meses un redimensionamiento que ha pasado por el cierre de dos plantas en España y un expediente de regulación de empleo.

Sin embargo, cuando parecía que la situación se estabilizaba, la compañía anunció el miércoles que vendía su división de cemento blanco a la firma turca Çimsa Çimento Sanayi Ve Ticaret. Esto ha supuesto un cambio de manos de la instalación valenciana, valorada en 154 millones de euros. Este cambio podría aportar un respiro, pero lo cierto es que también deja en el aire el futuro de un 15% de su plantilla, la dedicada a producir cemento gris, que no es el que interesa a los nuevos propietarios.

Con el Consell en contra

Bien distinto es el siguiente episodio. En plenas fiestas falleras, Lafarge Holcim recibía una sentencia que va a llevar al cierre la planta que tiene en Puerto de Sagunto. Razón: el Consell, siguiendo la demanda del Ayuntamiento de Sagunto, en manos de Compromís. La cadena de reacciones tiene este orden: el Consell aprueba la protección de la montaña Romeu, esto impedirá la ampliación de la cantera de la que se aprovisiona la cementera y condenará a la instalación al cierre. Así se producirá el despido de 200 trabajadores directos y se repercutirá en cerca de 650 empleos, contando los indirectos. Tanto dirección como trabajadores anuncian acciones legales contra este suceso que califican de ejemplo de «inseguridad jurídica».

Éste no es, ni mucho menos, el único enfrentamiento entre la Administración valenciana y empresas internacionales hacia las que el los integrantes del pacto del Botànic les han puesto la proa. La diferencia está entre las que estaban y se ha querido expulsar y las que se busca por todos los medios que no echen raíces.

Simulación del proyecto Intu Mediterrani, en Paterna.
Simulación del proyecto Intu Mediterrani, en Paterna. / LP

El caso más crudo de esto último es el grupo británico Intu y sus socios españoles para el desarrollo del proyecto comercial y de ocio Intu Mediterrani (antes Puerto Mediterráneo). Ya en la oposición, los partidos del actual gobierno se enfrentaron a la iniciativa y, ya en el poder, han hecho denodados esfuerzos por tumbar la iniciativa que promete una inversión de 860 millones de euros y la creación de 5.000 empleos. Los impulsores españoles han reformulado el proyecto y pelean por sacarlo adelante, pero han sido los británicos de Intu los que han decidido dejar España y la inversión puede quedar en el aire.

También el negocio sanitario es arena movediza para las multinacionales en la Comunitat, la norteamericana Centene, socia al 50% con el Sabadell en Ribera Salud, se reunió con el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, para apaciguar la guerra declarada por la entonces consellera de Sanidad, Carmen Montón, opuesta a cualquier alternativa que no pasara por sacar a Ribera Salud de la gestión del Hospital del Alzira y de esa zona sanitaria.

La empresa perdió esa plaza el 1 de abril de 2018, pero para entonces ya se agitaba el proceso de reversión de la UTE Marina Salud, en Denia, donde confluye también la aseguradora alemana DKV. La intención de la administración era expulsar a las empresas antes de las elecciones , pero su adelanto a abril dificulta esa posibilidad y parece haber apartado el dedo del gatillo.

Un territorio que pierde atractivo inversor

La inversión extranjera en la Comunitat Valenciana ha caído un 18% en 2018, quedando en 965 millones de euros. Aunque 2017 fue un año récord desde el inicio de la recuperación económica, la rebaja evidencia un nuevo volantazo, debido a la dependencia de grandes operaciones corporativas y la falta de un atractivo que mantenga un flujo estable desde el exterior. La caída de la inversión británica, que se vincula al 'Brexit', ha hecho que la líder sea Italia, con 495 millones de euros invertidos, lo que suponen un 51% del total, seguido de Reino Unido y Portugal.

FORD

Situación
La firma está en pleno ajuste europeo y Almussafes ya sabe que pierde 40.000 furgonetas que van a México.
Empleo
7.291 trabajadores.
Producción sin garantizar
53%

Centene

Situación
El Consell rechaza la gestión privada de la sanidad pública, afectando a Ribera Salud, participada por ella al 50%.
Empleo de Ribera Salud en CV
3.952 trabajadores
Población atendida en CV
480.000 pacientes

Cemex

Situación
Tras un ERE en España, vende la cementera de Buñol a la firma turca Çimsa Çimento Sanayi Ve Ticaret.
Empleo
130 trabajadores
Riesgo de ajuste
15% de la plantilla

Intu

Situación
El grupo británico se retira de España y queda en el aire el proyecto Intu Mediterrani en Paterna.
Empleo previsto
5.000 trabajadores
Inversión prometida
860 millones de euros

Lafarge

Situación
El Consell aprueba la protección de un monte que deja sin suministro y condena al cierre a su centro en Sagunto.
Empleo directo
200 trabajadores
Puestos afectados
650 empleos indirectos

DKV

Situación
La oposición del Consell a la gestión privada de la sanidad pública le abre la puerta de salida por Marina Salud.
Empleo en Marina Salud
1.264 trabajadores
Población atendida en CV
160.000 pacientes