Trump rompe la tregua con la UE y anuncia aranceles del 25% a los automóviles

Vehículos estacionados en una terminal del puerto de Valencia /Reuters/ Heino Kalis
Vehículos estacionados en una terminal del puerto de Valencia / Reuters/ Heino Kalis

La factoría de Ford en Almussafes ve peligrar 46.000 vehículos y el negocio de motores tras la insistencia del presidente de EEUU de gravar la importación de turismos

EDURNE MARTÍNEZ/INÉS HERREROMadrid

Trump mueve ficha en su particular guerra comercial con la Unión Europea. A pesar de que hace menos de un mes ambas potencias firmaron una tregua para frenar la escalada de tensiones, el presidente estadounidense anunció ayer que elevará al 25% los aranceles a vehículos importados de la UE, justo después de que el diario 'The Wall Street Journal' publicara que el secretario de Estado de Comercio, Wilbur Ross, había pospuesto el plazo para hacer públicas las tasas a las automovilísticas por las negociaciones en curso que se están llevando a cabo en México, Canadá y en la propia Comisión Europea.

Y esta vez todo hace indicar que Trump no va de farol. Es cierto que desde junio lleva avisando de que tenía la intención de imponer aranceles de entre el 20% y el 25% a los vehículos importados después de solicitar al Departamento de Comercio que examinara si esa entrada de vehículos suponía una amenaza para la seguridad nacional, con el mismo argumento utilizado para imponer las nuevas tasas a las importaciones del acero y el aluminio. Pero hasta ahora sólo había llegado a lanzar estas advertencias por Twitter. Esta vez ha sido diferente: «Vamos a aplicar un arancel del 25% sobre cada automóvil que entre en Estados Unidos desde la Unión Europea«, afirmó categórico Trump durante un acto oficial en Virginia Occidental. A pesar de las consecuencias que esto puede acarrear, aún se desconoce cuándo se comenzarían a aplicar dichos aranceles y su impacto exacto.

Europa se juega más de 53.500 millones de euros y Alemania sería el país más afectado

Actualmente la importación de vehículos europeos supone un 13% de las ventas totales del sector en EE UU y la buena noticia para muchas firmas es que los grandes fabricantes tienen fábricas propias en territorio estadounidense. Por su parte, la alemana BMW emplea a más de 9.000 trabajadores en Carolina del Sur. El mercado estadounidense significa un 15% de las ventas mundiales de Mercedes-Benz y BMW, y un 5% para Volkswagen.

La UE se juega más de 53.500 millones de euros en exportaciones a Estados Unidos, lo obtenido por venta de coches y componentes el año pasado. Alemania, con casi 30.500 millones, sería el país más afectado. Los automóviles suponen el 28% de sus exportaciones a EE UU, según un informe reciente del Instituto de Viena para Estudios de Economía Internacional Comparada. Además, otros productores de componentes para la industria automovilística -aunque no sean directamente fabricantes de coches- se verían dañados. España también sería una de las víctimas de esta tasa, aunque en menor medida, ya que sus ventas supusieron 'sólo' 995 millones en 2015.

«Pérdidas para todos»

Según ese estudio, otros productores de coches de Suecia, Italia o Reino Unido también sufrirían consecuencias, aunque en menor medida (16%, 12,8% y 12%, respectivamente), así como suministradores de componentes de Eslovaquia, Hungría, Austria o República Checa. «Un conflicto comercial en aumento que conduzca a un nivel más alto de proteccionismo en la economía global daría lugar a pérdidas para todos los socios, particularmente para los países productores de automóviles», asegura dicho informe. La cifra que maneja Trump es que el año pasado Estados Unidos importó 212.000 millones de dólares en vehículos, 150.000 millones más de lo que exportó. Este dato supone un incremento del déficit del 29% desde 2013. En la actualidad los turismos importados de la UE pagan una tasa del 2,5%, por lo que esa medida supondría subir los impuestos hasta llegar al 25% que ya pagan otro tipo de automóviles en su llegada al país, como los todoterrenos. Del lado contrario, la UE aplica un arancel del 10% a los vehículos importados de EE UU, cifra que aún no se sabe si aumentaría en caso de hacerse efectivo ese nuevo arancel de Trump.

Factoría Ford de Almussafes La planta ve peligrar 46.000 vehículos y el negocio de motores

El nuevo pulso del presidente de Estados Unidos a las autoridades europeas, a cuenta de la importación de automóviles, ha hecho saltar las alarmas de la factoría de Ford en Almussafes, que retomaba este lunes la actividad. La factoría envía al mercado americano la mitad de las Transit Connect que fabrica, unas 46.000 unidades anuales, que rondan el 11% de su producción total de vehículos, y nueve de cada diez motores.

Esos vínculos comerciales con la cuna de su matriz convierten a Almussafes en la planta automovilística española más afectada por la subida arancelaria. Según datos de Cámara Valencia, Ford aglutina cerca del 80% de las exportaciones españolas de vehículos a EE UU, que superaron los 580 millones de euros en 2017. El resto corresponde a la factoría de Mercedes en Vitoria. La subida del 2,5% al 25% del arancel que se aplica a la importación de vehículos de Europa supondría un sustancial aumento de los precios en ese mercado y, por tanto, una pérdida de competitividad con respecto a los automóviles producidos en suelo americano.

Desde la Cámara precisan a LAS PROVINCIAS que esa situación podría afectar de forma más significativa a los vehículos de gama media, como Transit Connect, ya que en ese segmento la competencia es mayor y una variación en precios puede ser decisiva. Dentro del sector se da por sentado que para Ford ya no sería rentable producir en Valencia las furgonetas para ese mercado y optaría por fabricarlas allí.

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A falta de ver si la amenaza se cumple y afecta a los componentes o sólo a vehículos terminados, en Almussafes también preocupa que la onda expansiva llegue a la planta de motores, que envía el 90% de su producción a Estados Unidos.Y es que, además, en la factoría valenciana llueve sobre mojado. El temor a los aranceles convive con la inquietud en torno a la división europea de Ford. Carlos Faubel, responsable de UGT -mayoritario en la planta-, admitía ayer la preocupación existente por las informaciones que apuntan, incluso, a que Ford se estaría «cuestionando la rentabilidad del negocio en Europa, como conjunto», que se suman a las relativas a la cancelación del Mondeo en Estados Unidos.

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