Baleària factura 381 millones y acusa la guerra comercial con Trasmediterránea

Baleària factura 381 millones y acusa la guerra comercial con Trasmediterránea

Estudia optar a la terminal de pasajeros de Valencia y ampliar su operativa en Argelia o Puerto Rico

Inés Herrero
INÉS HERRERO

La naviera Baleària cerró el último ejercicio con una facturación de 381,47 millones de euros, «sólo un 5% más» que en 2017, en palabras de su presidente, Adolfo Utor. El también máximo accionista atribuyó esa ralentización del crecimiento -la mitad que un año antes- y la bajada en un 37% del beneficio, con un resultado neto de 27,49 millones, a la «caída de precios medios, en un entorno competitivo muy agresivo», la apertura de rutas en Canarias y el mar de Alborán y el encarecimiento del combustible, que les cuesta 75 millones anuales.

La compañía, con sede en Dénia, registró un resultado bruto de explotación (ebitda) de 70,3 millones de euros a 31 de octubre -cuando cierra sus cuentas-, un 14% menos. En la presentación de resultados, Utor definió 2018 como «un año inversor», en el que dedicó 155 millones a tres nuevos buques a gas natural licuado, remotorización de otros seis y compra de cinco barcos. Actualmente cuenta con una flota de 31 buques, más otros dos en construcción, el 90% en propiedad.

Para Baleària, fue también un ejercicio «de expansión, de crecimiento» en un 13% en millas navegadas frente al 6,5% de las emisiones de CO2, que enmarcó en su fuerte apuesta por la sostenibilidad. El tráfico de pasajeros repuntó un 11%, hasta los 4,3 millones de viajeros, más de un millón correspondientes a rutas internacionales, mientras que el de mercancías creció un 3,5%, a 5,8 millones de metros lineales, y el de vehículos mejoró un 17%, hasta superar el millón de unidades.

Adolfo Utor describió el escenario actual como una «guerra comercial que luego pasa factura a las cuentas de resultados», en el que abrir rutas implica «lanzar una política agresiva de precios» y asumir costes durante años hasta situarlas. «El primer año del Valencia-Palma perdimos diez millones y al siguiente, siete», apuntó como ejemplo de sus esfuerzos actuales en Canarias, donde asegura estar «cumpliendo el presupuesto: perder lo que teníamos previsto», una cifra «de dos dígitos».

Baleària desembarcó en el territorio natural de su competidora Naviera Armas, de la mano de la noruega Fred Olsen Express, a raíz de la apertura del servicio entre Canarias y la Península que impuso la Comisión Nacional de la Competencia, para evitar un monopolio, cuando Armas compró Trasmediterránea. «Entrar en ese mercado es difícil», admitió Utor, quien asegura estar «muy cómodo con Fred Olsen». Preguntado por la caída de precios, que prefirió no cuantificar, la achacó precisamente a esa «guerra comercial» entre operadores que hace mella en las cuentas. «Habrá que ver cómo le ha ido al resto», dijo. Según Utor, «cuando la competencia es civilizada, la razón impera, pero cuando la competencia es salvaje -como ahora, precisó- se establece un imperio de los sentimientos, y es como en el conflicto territorial, cuando no hay razón y aparecen las emociones, lo cagan todo».

Baleària, que cuenta con una plantilla de 1.681 trabajadores y un 80,9% de proveedores locales, estudia optar a la futura terminal de pasajeros de Valencia y ampliar su operativa tanto en Argelia, con rutas como Alicante-Orán, como en Puerto Rico y el Caribe, donde hay «buen 'feeling' pero nada concreto». En Cuba, por contra, su proyecto sigue aparcado. Respecto a la estiba, Utor valora la reforma y, tras echar en falta apoyo estatal, promete perfil bajo: «sin movimientos que molesten a no ser que nos metan el dedo en el ojo».