Un cinco raspado en la reválida

Valencia Basket-Delteco./EFE
Valencia Basket-Delteco. / EFE

El Valencia Basket vence al GBC en la Fonteta pero no a sus miedos

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

La Fonteta no estaba ayer para fiestas, ni para fanfarrias. Ni en la pista, ni en la grada, ni en el palco. El ambiente enrarecido, acentuado por el mal arranque de partido del Valencia Basket, se cargó la normalidad de una cita que se había planteado como una reválida para Jaume Ponsanrau. Siguiendo con el símil académico, la victoria le otorgó un aprobado a los taronja pero aún queda por conocer si los profesores y el director del centro, Juan Roig, van a dar como válida la prueba. En un clima de tensión evidente, tan sólo hubo que observar los gestos de todas las personas con rango directivo en el Valencia Basket ayer en la Fonteta, todos los escenarios siguen abiertos. Los que afectan al parquet y los que afectan a la moqueta. Eso sí, las dos victorias frente al Partizan y el GBC tras la debacle de Tenerife sirvieron para mitigar un incendio que se hubiera llevado anoche por delante a Ponsarnau en caso de derrota.

Los valencianos volvieron a evidenciar sobre la pista muchas carencias, el relevo de Tobey a Dubljevic sigue siendo inexistente, y la implicación volvió a superar al nivel de baloncesto. Sin implicación de la plantilla el técnico de Tàrrega ya no seguiría en el cargo pero no se puede esconder que las dudas y los nervios internos no cesarán hasta que no se eleve el nivel de baloncesto del Valencia Basket. Ponsarnau se mostró muy sincero cuando se le preguntó tras el partido si le gustaría que se acabara ya ese clima de tensión, poco antes de reconocer que sus jefes más directos (Mulero y Raga) le transmiten, a la vez, confianza y preocupación: «Evidentemente que me gustaría pero me dedico a algo donde es difícil que ocurra. Estamos entrenando de maravilla, me lo paso bomba entrenando porque estoy disfrutando con estos jugadores que hoy (por ayer) se ha visto que están implicadísimos. Es cierto que en los partidos no estamos disfrutando pero todo llegará. Estoy convencidísimo que trabajando como estamos trabajando vamos a sacar el máximo. Soy consciente de a lo que me dedico y todas las consecuencias que tiene. Voy a escuchar a todos para tener la oportunidad de seguir trabajando con estos jugadores y con mi staff».

El técnico, sabedor de que no llega al parón por los partidos de las selecciones con el puesto asegurado, dio un paso más allá sacando la cara por su plantilla: «Soy muy franco y explico muchas verdades. Si no es suficiente sé cual es mi trabajo y mi oficio. No necesito que los jugadores ratifiquen su apoyo públicamente porque yo los veo comprometidos y no son mercenarios, no vienen sólo a hacer su trabajo sino que ponen su corazón. Somos un club que tiene la Cultura del Esfuerzo y eso también es una buena parte jugar con el corazón».

Los nervios atenazaron al Valencia Basket desde que el Delteco GBC puso el 0-6 inicial. Ni la reacción ofensiva, de la mano de Dubljevic y San Emeterio (9-8), evitaron el temblor de piernas. Un parcial de 7-20 de los vascos hasta el final del primer cuarto (16-28) elevaron el nivel de tensión en la Fonteta, donde se escucharon los pitos más sonoros en el arranque de temporada. En un primer cuarto para olvidar, la valoración sobre la pista fue de 13-41. Impropio de un equipo grande jugando en casa contra el colista.

La tendencia siguió al inicio del segundo cuarto (18-30) hasta que Doornekamp lideró un paso al frente defensivo. El canadiense terminó el partido con 10 de valoración pero fue, sin duda, el MVP de la victoria. Sin su arreón en ese instante, secundado por Labeyrie, una ventaja más amplia del Delteco hubiera convertido en irrespirable el ambiente, con altas probabilidades de descalabro. Desde la defensa, el Valencia Basket pudo correr para dejar el partido abierto al descanso (34-37). Tras la sangría atrás del primer cuarto, los 9 puntos anotados por el GBC en el segundo debían marcar el camino. El santo grial.

Tras otro inicio con dudas, pérdida de balón de Dubljevic y 36-40 para los visitantes, el conjunto taronja volvió a encontrar su identidad en defensa, con los minutos más intensos de Vives en lo que va de curso. Otro brote verde. Los valencianos volvieron a dejar en 9 puntos al GBC en el tercer cuarto para, con un parcial de 16-6, afrontar el tramo decisivo con la, hasta entonces, máxima renta (52-46).

El Valencia Basket siguió apretando el acelerador hasta estirar esa cúspide (67-48). Sin brillo en el juego pero con las ideas más claras tras quitarse los nervios. El problema es que se enfrió, para desespero de la grada y del propio Juan Roig. Corbacho inició un intento de rebelión (72-62) que, afortunadamente, fue abortado a tiempo. Los taronja salvaron la primera final para la Copa pero no pudieron matar sus miedos.

77 Valencia Basket

Van Rossom (11), Abalde (2), San Emeterio (5), Will Thomas (17), Dubljevic (6) -cinco titular- Sergi García (-), Labeyrie (10), Tobey (10), Vives (3), Matt Thomas (10) y Doornekamp (3)

62 Delteco GBC

Dani Pérez (11), Nevels (7), Salvó (6), Burjanadze (10), Bobrov (6) -cinco titular- Jorge Gutiérrez (2), Maiza (-), Van Lacke (3), Sekulic (6) y Corbacho (11)

PARCIALES:
16-28, 18-9 (34-37), 18-9 (52-46) y 25-16 (77-62)
ÁRBITROS:
Perea, Martínez Fernández y Baena. Eliminaron por faltas personas al local Doornekamp (m.36) y al visitante Gutiérrez (m.40)
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la décima jornada de la fase regular de la Liga Endesa disputado en el pabellón de la Fuente de San Luis ante 6.693 espectadores

 

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