La madurez de Márquez

La madurez de Márquez
manuel molines

Unas 4.000 personas agasajan a los pilotos en el pit walk, donde el español gana terreno a Rossi entre los que tienen más seguidores «No es la primera vez en la que me veo en esta situación y eso ayuda», dice

MOISÉS RODRÍGUEZ

Tiene sólo 24 años, pero a Marc Márquez se le ve cada GP de la Comunitat más sosegado. «Este es un circuito que me gusta y no es la primera vez que me juego un título en Valencia. Eso ayuda», comenta. Se coronó aquí en 125 y también en MotoGP en su año como rookie. «Todos piensan que lo tengo fácil, pero yo estoy centrado en dar el 100%», afirmó en la comparecencia previa al inicio del evento, que tendrá lugar esta mañana con los primeros entrenamientos libres.

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Márquez compareció sonriente, como siempre, pero sí que es cierto que destiló una concentración extrema. Pocas bromas en la comparecencia de prensa y mucho menos impulsivo en el pit walk. Ese fue el Marc Márquez que lo tiene todo a favor para certificar este fin de semana su sexto título mundial, el cuarto en MotoGP. «Lo mejor es tomárselo con normalidad. He de estar tranquilo, que estamos a jueves. Si ya me pongo nervioso hoy, el domingo ya no podré ni estar de pie», comentó el español.

El piloto del Repsol Honda ha madurado por la vía rápida. Lo ha hecho al ritmo de su meteórica carrera deportiva. Cuando se jugó el campeonato de 125 con Nico Terol, también lo tenía todo a su favor. La duda residía en si aguantaría su ímpetu innato y si ir por la carrera podía gastarle una mala pasada. Del Márquez de 2017 nadie duda de que puede irse al suelo en las sesiones de entrenamiento, pero que el domingo correrá con cabeza. «Al final de una victoria nadie se acuerda, igual los más aficionados al consultar las estadísticas. Lo que cuenta son los campeonatos», recuerda: «No es la primera vez que me veo en esta situación y eso ayuda un poquito».

Tampoco es la primera vez que intentan que se moje sobre asuntos políticos relacionados con Cataluña. Márquez esquivó la polémica cuando le preguntaron con qué bandera celebrará el título si el domingo es campeón. «La bandera de mi gente es el '93'... y lo digo así (habla en castellano durante una rueda de prensa íntegramente en inglés) por si alguien no me entiende bien», respondió. En ese momento, borró la sonrisa de su rostro.

Sí sonrió en el pit walk, ante los aficionados. Los pilotos saben que han de cuidar ese instante. Ayer se dieron cita 4.000 de las personas que han adquirido una entrada para el GP. Márquez se hizo selfies con jóvenes que llevaban un buen rato apostados en la valla frente a su box. Les dedicó unos minutos, de nuevo sin estridencias. Se mostró menos eufórico que en años anteriores. Ya estaba en modo trabajo.

Un detalle del paseo por el pit lane que ya está consolidado en Cheste es que Márquez gana terreno. Valentino Rossi, a sus 38 años, acaba de decir que quiere competir más allá de los 40. Il Dottore tiene sus incondicionales, la marea amarilla que le jalea por todo el mundo. Pero cada vez son más los que tratan de llevar en volandas al '93'. Ambas estrellas del motociclismo son el presente, pero el futuro parece destinado al joven de Cervera, un piloto a quien el tiempo le asentará entre los más grandes del deporte español en todos los tiempos.

Fiel a su estilo

Ayudará que el domingo consiga un título que tiene hecho. «Está claro que quien lo puede perder soy yo y Dovizioso tiene la posibilidad de ganar. Para ello ha de arriesgar», admite Marc Márquez, quien también reconoce que está en una posición idílica: «Ojalá pudiera llegar todos los años a Valencia con 21 puntos de ventaja sobre el segundo».

Dovizioso sabe que lo tiene todo en contra. Eso también le da tranquilidad a un piloto que nunca ha ganado en Cheste. Sólo le vale ese resultado y, en ese caso, que Márquez quede el undécimo o peor. «Yo estoy feliz de cómo hemos trabajado en este campeonato y por llegar a la última carrera con opciones de lograr el título, pero está claro que lo tenemos complicadísimo», expresó el italiano de Ducati.

«Me daría rabia perder el Mundial después de ganar siete carreras, pero no cambiaría nada de este año porque nadie hubiera imaginado lograr lo que hemos hecho y Marc tiene más presión que yo porque solo él puede perder el título», explicó Dovizioso: «El circuito de Valencia no es el mejor para las características de nuestra moto, pero en 2016 el resultado no fue malo».

Márquez es consciente de las cábalas y aunque sabe que está obligado a echar mano de la calculadora, no deja de soñar con pelear por la victoria. «Nosotros vamos a dar el 100%, como todos los fines de semana. La estrategia va a depender de cómo esté Dovi, de si puede ganar la carrera o no», deslizó.

«Está claro que si acabo por detrás de la undécima posición querrá decir que me ha pasado algo, que me he caído o algo así, pero todo puede pasar. Estamos en un deporte que, empezando por la mecánica, los otros pilotos, las situaciones o un error humano, pueden pasar muchas, muchas cosas, y luego Dovizioso ha demostrado que puede ganar en cualquier circuito», concluyó Marc Márquez.

Hablando de actores secundarios, Rossi se expresó con un enigmático «haré mi carrera». Pedrosa, compañero de Márquez, desea que el GP le vaya mejor que en 2016. Históricamente se le ha dado bien Cheste y una victoria suya daría automáticamente el título a su compañero en el box de Repsol Honda.

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