GP Aragón

Márquez se olvida de la general y triunfa en otro intenso duelo con Dovizioso

Márquez celebrando su victoria en Aragón/AFP
Márquez celebrando su victoria en Aragón / AFP

El español se impuso en Motorland y acaricia su séptima corona, la quinta en la clase reina

BORJA GONZÁLEZAlcañiz (Teruel)

«Ganar 72 puntos en cinco carreras a Marc es imposible. La única manera es que no corra. E incluso así es difícil. Siendo realistas no se puede, aunque como se dice, todo puede pasar y el Mundial matemáticamente está aún abierto». Aunque Marc Márquez prefiera ser cauto, por si ocurre un cataclismo, lo cierto es que si ya tenía el Mundial 2018 de MotoGP de cara, tras lo ocurrido en el Motorland de Aragón parece casi imposible que se le escape su séptima corona, la quinta en la clase reina. Márquez ganó en un apasionante duelo con Andrea Dovizioso, otro, que fue el que apuntó tras su segunda posición del domingo esa imposibilidad de remontar una desventaja tan grande, cuando por delante sólo quedan cinco carreras, es decir, 125 puntos por repartir.

La carrera aragonesa tuvo muchos ingredientes distintos, en positivo y en negativo. Para no olvidar, el duelo en cabeza, entre Dovizioso y Márquez, cada uno con su estilo de pilotaje, con el de sus motos, con una elección diferente de neumáticos, pero con un mismo objetivo. El italiano intentó imponer un ritmo que rompiese el pelotón de siete pilotos que se formó en el inicio de la prueba, con los dos protagonistas más las Suzuki de Andrea Iannone y Alex Rins, la Honda de Dani Pedrosa, la Aprilia de Aleix Espargaró y la Ducati de Danilo Petrucci. El ritmo de los dos favoritos, porque Márquez reaccionó enseguida al intento de Dovizioso, sacó de rueda primero a Petrucci, luego a Espargaró, y más tarde a las Suzuki, aunque Rins y Iannone se mantuvieron a una distancia lo suficientemente cercana como para aprovechar la bajada del ritmo delante por la pelea colosal entre los dos primeros de la general e incluso meterse en la refriega, en concreto el italiano, porque para entonces el joven piloto español andaba peleando con un neumático delantero que le estaba dando avisos cada dos por tres. «Ayer, después del FP4 y de la caída, y de la calificación que no salió como quería, me tocaba dar el discurso de 'precaución', porque también lo sentía así, honestamente», explicó Márquez, que durante la carrera se olvidó de su sólido liderato y se lanzó a por la victoria, un triunfo deseado por ser en casa, en uno de los circuitos señalados en rojo antes de comenzar el curso, y por el escozor de haber visto por encima en el podio a las Ducati en las últimas cuatro carreras, algo que tampoco gustaba en Honda. En el último giro y medio el piloto español sacó alguna décima extra para abrir un hueco imposible para Dovizioso, que aun así constató su mejoría y la de su moto, en un trazado que ni a él ni a la Ducati se le había dado demasiado bien en el pasado. Tercero en meta fue finalmente Iannone, que arrebató ese honor a Rins.

La parte negativa de la prueba vino en dos frentes. Uno que ya suena como aquel 'día de la marmota' de la película 'Atrapado en el tiempo', de Harold Ramis. Yamaha volvió a sufrir y confirmó su peor racha histórica, esas 23 carreras seguidas sin ganar, con Valentino Rossi conformándose con haber sacado un octavo puesto, y con Maverick Viñales dos puestos por detrás, otra vez tras una salida horrorosa que le encajonó al principio en el decimonoveno puesto. «Haría falta hacer lo que se hizo en 2003, cuando se hizo un programa para cambiarlo todo. No creo que sea un problema de pilotos, Viñales y yo hemos demostrado ser fuertes y rápidos. Pero sobre esto ya hemos hablado con vosotros por lo menos diez veces, y con los japoneses 30», clamó Rossi, que mira con cierta perplejidad la falta de reacción de su marca.

El otro punto negro del domingo llegó en dos fascículos: el primero, la caída de Jorge Lorenzo en la primera curva de la primera vuelta, después de cambiar su trayectoria al encontrarse por delante a un Márquez que había errado también en la trazada. El accidente del mallorquín le dejó con un dedo del pie luxado y otro con una pequeña fractura, y el pie derecho inmovilizado; pero, sobre todo, con un enorme enfado con Márquez, su futuro compañero de equipo. «Espero que venga a pedirme disculpas», espetó a los medios como segunda parte de su desgracia dominical, después de achacar su error a una maniobra irregular del de Honda. Un incendio entre dos pilotos que ya han chocado en el pasado, pero a los que ahora se les mira con una lupa para entender cómo puede ser su convivencia. El circuito de Buriram (Tailandia), inédito en el calendario, medirá la intensidad de este enfrentamiento y si la historia más esperada de 2019 comienza ya una vez que la parte deportiva de 2018, en lo que respecta al título, está prácticamente sentenciada a favor de Márquez.

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