Un millar de niños, sin rugby a partir del lunes por el cierre de Quatre Carreres

Un grupo de jóvenes, durante un entrenamiento ayer por la tarde en el polideportivo de Quatre Carreres. / manuel molines
Un grupo de jóvenes, durante un entrenamiento ayer por la tarde en el polideportivo de Quatre Carreres. / manuel molines

La gerencia comunica una decisión «temporal» que tiene como telón de fondo el conflicto por la gestión y la saturación de las instalaciones

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. Una cuerda de la que se lleva estirando desde los dos extremos durante más de medio año se romperá el lunes. Una vez expire este mes, un millar de niños y dos clubes se quedarán sin instalación para entrenar y disputar sus partidos de rugby. Entre ellos, el femenino de Les Abelles, que a principio de abril disputará la fase de ascenso a la máxima categoría, esto es División de Honor. Quatre Carreres cierra a partir del 1 de abril a causa del encarnizado conflicto precisamente entre este club y el Valencia, que deberían alternar la gestión del polideportivo de forma bianual.

Ahí radica el conflicto. Desde hace tiempo, existe un acuerdo con la Fundación Deportiva Municipal -dependiente del Ayuntamiento , propietario del polideportivo- para que Valencia y Les Abelles alternasen en la gerencia. En junio, el segundo club reclamó las llaves de la instalación y el primero se negó. La medida de presión por parte de Les Abelles, al menos de un tiempo hacia aquí y según apuntan fuentes consultadas por este diario, ha sido dejar de pagar por el uso de los campos de Quatre Carreres.

Los gestores han aguantado esta situación hasta que, sin esa aportación económica, se han asfixiado. Hace algunos días, remitieron un correo electrónico a los usuarios informándoles del cierre de las instalaciones a partir del lunes. «Desde la Gerencia del Polideportivo Quatre Carreres se comunica que, por causas ajenas a la misma, nos vemos obligados a proceder al cierre temporal de la instalación a partir del 1 de abril, y hasta nuevo aviso», informa el comunicado al que ha tenido acceso este diario. «Estamos trabajando para revertir la situación y llegar a una solución lo antes posible, con el fin de desarrollar las actividades como hasta la fecha de manera normal», añade.

Conocedores de este conflicto, desde el Ayuntamiento se ha planteado estos meses recuperar la instalación y pasar a gestionarla directamente desde la Fundación. Habría sido una decisión salomónica que habría evitado -al menos momentáneamente- el estallido de esta bomba. Porque si no se alcanza una tregua por la vía rápida, a partir del lunes en torno a un millar de chicos y chicas no podrán entrenarse. Son los jugadores de Rugby Club Valencia y Les Abelles, cuyos equipos senior masculino han acabado la temporada, pero el resto, de los sub-18 hacia abajo siguen en marcha.

Esta situación no es sino la punta del iceberg de un problema mucho mayor: el rugby en la ciudad está a punto de morir de éxito. Hay sólo dos instalaciones -Quatre Carreres y el Viejo Cauce- para cuatro clubes de División de Honor B y otros tantos de inferior categoría masculina, además de sus respectivos equipos femeninos y escuelas.

A pesar de destacar que la valenciana es la tercera autonomía en licencias de rugby, la Federación territorial no ha sido capaz de conseguir más instalaciones con inversión privada o involucrando a las administraciones. El Ayuntamiento cuenta con terrenos para desarrollar un campo de entrenamiento en Quatre Carreres -esto aliviaría algo la saturación de las otras instalaciones- pero no lo ha desarrollado en los cuatro años de legislatura. Durante ese tiempo, el rugby ha experimentado un evidente auge.

Al tratarse de un recurso escaso, los clubes pelean por posicionarse en el uso de las instalaciones. Al Rugby Club Valencia, gestionar Quatre Carreres le otorga una sartén por el mango que tendría Les Abelles durante dos años. Por cierto, su femenino, si no se resuelve el conflicto, debería buscar otra instalación donde disputar la fase de ascenso. Es un problema menor, pues se le haría un hueco en el Viejo Cauce si este órdago no acelera una tregua. El verdadero inconveniente vendría si asciende, pues ninguno de los campos de Valencia está homologado para acoger partidos de División de Honor. Lo mismo le ocurriría al CAU si su masculino subiera.