Noelia Puertes: «No se asocia que una mujer vaya al trinquet si no es por un familiar»

Noelia Puertes, en la puerta que hay en la muralla del trinquet de Pelayo./
Noelia Puertes, en la puerta que hay en la muralla del trinquet de Pelayo.

«Ganamos todo el año pasado y no hemos tenido reconocimiento. ¿A qué aspiramos? A seguir mejorando», argumenta la jugadora

MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

Noelia Puertes es una especie rara. El tiempo dirá si forma parte de un grupo de precursoras gracias a las cuales la mujer tenga algún día un sitio en el trinquet. Tanto en la escala y en los palcos como sobre las losas. De momento, ya ha puesto su granito de arena en ambas facetas. Hija de un pueblo de gran tradición de pilota como Beniparrell e hija de una familia enamorada del deporte autóctono, en 2015 ganó junto a Ana Puertes, su hermana, las tres competiciones más importantes por equipos del raspall femenino: el Autonómico de Tríos, el de Parejas y la Supercopa.

«En 2015 lo hemos ganado todo y no hemos tenido un reconocimiento. ¿A qué aspiramos? Es una muy buena pregunta. A más que a eso, a nada. A seguir entrenando y mejorando, por supuesto», señala Noelia Puertes, resignada a que deberán pasar años para que las competiciones femeninas tengan mayor trascendencia: «Los clubes que tienen equipos de chicas se están dando cuenta y se promocionan las partidas y los torneos por las redes sociales. Nosotras aceptamos todo lo que se nos ofrece. Por ejemplo, salimos en el último single del grupo valenciano 'Va de bo'. Sin embargo, el mundo profesional queda lejos».

Como jugadora

¿qUIÉN ES NOELIA PUERTES?

Beniparrell: Su pueblo.

Alcàsser: Donde se entrena para jugar en trinquet.

Tricampeona: De Tríos, Supercopa y Parejas, con Ana, su hermana.

Química: A sus 21 años, está en tercero: «Cada vez tengo más prácticas y cuesta compaginarlo con los entrenamientos».

Enfermería: «La descarté porque saben más de lo que pueden aplicar en el mundo laboral».

Hay mucho trabajo por delante. Por ejemplo, más jugadoras con la mentalidad de aprovechar cualquier rendija para dejarse ver. «Cuando ganamos el campeonato por parejas en diciembre, como se vio buena partida Balduino, el trinqueter de La Llosa de Ranes, quiso que fuéramos allí a jugar. Al final todo quedó en el aire porque las otras chicas no podían», comenta Puertes: «Estaría bien que de vez en cuando pudiésemos jugar alguna primera partida. Tampoco todas las semanas».

Es, ante todo, realista. «Nunca digas no a nada, pero está complicado», afirma sobre un futuro con mujeres profesionales en la pilota. «Pienso que ya está complicado para los hombres como para que actualmente podamos entrar nosotras», señala Noelia Puertes: «Seamos realistas, su nivel y el nuestro varía mucho. Nosotras no encalamos la pelota en el palquet de dalt desde el 9 ni hacemos quinzes tant espectaculares. Igual por vernos no pagarían, y si el trinquet no gana dinero, es normal que no se profesionalice».

Puertes, eso sí, subraya que actualmente las jugadoras tienen la pilota como hobby. «Los profesionales están dedicados totalmente», señala como uno de los motivos de la diferencia de nivel. «Nosotras sabemos que no podemos ganar dinero con esto, y ellos también estudian porque son conscientes de que la pilota se acaba. Hay chicas que vienen desde abajo que se les ve mucho nivel, pero de ahí a que nos llamen para jugar partidas, han de pasar muchas cosas», señala.

Esta es una circunstancia que tiene casi digerida. Más se lamenta sobre lo extraño que sigue pareciendo a día de hoy que una mujer vaya al trinquet como aficionada. «No se asocia que vayamos a ver una partida si no es por compromiso. Porque juegue nuestro padre, nuestro novio u otro familiar», asegura. «El otro día fui a Piles a ver una de las semifinales de la Lliga de raspall. Primero le preguntaron al padre de un jugador si era la novia de su hijo. Luego vino el Moro (mitger profesional) a saludarnos y le preguntaron si era su hija», indica.

«Otro día en La Llosa entramos mi entrenador, su mujer, mi madre, mi hermana y yo. Estaba la primera partida empezada y todo el mundo se giró a mirarnos. Mi madre me preguntó si eso era normal», indica Noelia Puertes, quien subraya: «Nos ha pasado ya de todo. A unas chicas una vez les dijeron que por qué no iban a jugar en bikini». La joven, sin embargo, se mantiene firme. Seguirá yendo al trinquet y a la calle de galotxa. «Nosotras tenemos mucha afición. En casa se vive la pilota y vamos a ver partidas siempre que podemos, de lo que sea».

Ella no se amilana ante mundos que, teóricamente, son aún en pleno siglo XXI de hombres: «Estudio química porque estoy loca. Me gustaría trabajar en un laboratorio. No suele haber muchas mujeres, pero a mí me da igual». Igual le pasa en el trinquet. Como entendida en pilota que es, se pronuncia sobre la eterna rivalidad entre el raspall y la escala i corda: «No la entiendo. A mí me tira más el raspall. Conozco a los jugadores y con los de escala i corda no tengo tanta relación. Pero también voy a ver partidas. Si te gusta la pilota, te gusta toda la pilota».

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