El secreto de Inglaterra para romper su maldición con los penaltis

Southgate celebrando el pase de Inglaterra a cuartos de final/EFE
Southgate celebrando el pase de Inglaterra a cuartos de final / EFE

Southgate, marcado por una pena máxima fallada en 1996, recreó hasta la saciedad las tandas, incluso el caminar desde el círculo central al punto fatídico para terminar con el histórico gafe inglés

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENEnviado especial a Nizhny Nóvgorod

 «Sabía que era la noche que íbamos a superar esa barrera», decía orgulloso Gareth Southgate. En 22 años nunca ha podio quitarse el estigma de haber sido el que falló el penalti -el sexto, ya en el desempate- que dejó a Inglaterra fuera de una final (de la Euro 1996). Por eso desde que llegó al cargo de seleccionador inglés, estaba decidido a que su equipo podría fallar en su intento de alcanzar los objetivos en Rusia pero tenía claro que si se producía una tanda de penaltis en los cruces desde octavos no podía refugiarse en la historia, en la maldición, en el gafe de los once metros.

A diferencia de la prensa y los aficionados, Southgate no se resignaba a asumir que era una lotería. Por eso, decidió 'adueñarse del proceso' («own the process») y así, desde la concentración de marzo, empezó a entrenar con los suyos las tandas de penaltis del modo más realista posible. El proceso consistía en que los lanzadores se dirigían desde el círculo central al punto de penalti y los porteros ya sabrían a que lado lo iban a lanzar. Así, todo sería lo más realista posible, la situación más complicada para el 'Southgate' de turno que tuviera que golpear desde los once metros en Rusia: Harry Kane y otros cuatro. Trabajar el control de la ansiedad en esos 40 metros de caminata hasta el disparo era uno de los objetivos. No quería que nadie cargara con el mismo peso con que ha vivido él desde aquel día.

Southgate, que dijo no haber perdido la fe ni cuando Yerry Mina forzó la prórroga en el minuto 94, estaba decidido a modificar años de fallos. Inglaterra sólo había salido vencedor desde 1990 en una de las siete tandas de penaltis disputadas en grandes torneos (ante España en la mencionada Euro en la que eran organizadores). Alemania les dejó sin final en 1990 y la citada de 1996, Argentina les apartó en octavos en 1998, Beckham mandó al limbo las aspiraciones en la Euro de 2004 en cuartos ante una Portugal que repitió castigo dos años después. Italia había sido el último verdugo en 2012.

«Había hablado con los jugadores sobre que debían escribir su propia historia, no conformarse con 'era lo esperado'. Hicimos todo lo que habíamos intentado hacer», dijo recordando que a él le tocó ejecutar una pena máxima siendo un inexperto a la hora de lanzar («un penalti fallado con el Crystal Palace tres años antes») porque se lo pidió Terry Venables. Se topó con el cuerpo de Andreas Köpke tras un paseo «desagradable» por el césped de Wembley que le pareció interminable. «Me ofrecí voluntario por el tipo de carácter que tenía, no fue culpa del cuerpo técnico», reconoce ahora.

Perfeccionar la técnica «bajo presión»

Partiendo de la base que no es una ciencia exacta, estaba decidido a que no volviera a suceder y por eso obligó a sus jugadores a «practicar y volver a practicar» las penas máximas, que nunca ha querido considerar una 'lotería'. «Definitivamente no es una cuestión de suerte, ni de oportunidad. Es sobre cómo perfeccionar una técnica bajo presión. Hay cosas que puedes hacer. Sabemos quién tendrá la responsabilidad, quién debe quedarse fuera del camino. Hay cosas que podemos hacer para adueñarnos del proceso y no ser controlado por él», dijo en mayo.

Y lo repitió tras la derrota con Bélgica en la primera fase. «Desde marzo hemos hecho estudios y prácticas individuales para saber cómo queremos llegar al disparo. Calmados y sin muchas voces que golpeen tu cabeza. Los márgenes son muy pequeños en las eliminatorias. Tenemos que estar preparados física y mentalmente para prórrogas y si hace falta tandas de penaltis». Así, el portero Jordan Pickford tenía un informe (hecho por los analistas Stephen O'Brien y Mike Baker) de por dónde lanzaban sus rivales. «Teníamos una total confianza que estábamos haciendo lo correcto hasta el final», dijo el meta, que confesó haber sido sorprendido por Falcao: «Solo él tiró distinto».

Secuencia del penalti que Southgate falló ante Alemania en la Eurocopa de 1996.

Incluso cuando Ospina detuvo el disparo de Henderson, el tercero, Southgate creía. «Nuestra lista de lanzadores cambió debido a los cambios que hicimos en el partido pero tenía verdadera fe en nuestro portero y en nuestros lanzadores. Algunos jóvenes mostraron fortaleza bajo presión. Sabíamos que nos habíamos adueñado del proceso. Tenía total confianza en nuestra técnica, incluso después de que nos parasen uno. He visto muchas tandas de penaltis y sé que el primero que se falla no es la clave. Sabía que alguno salvaríamos», dijo un técnico que ascendió desde la sub-21 de manera interina tras el escándalo de Sam Allardyce.

El éxito de superar el trauma y haber desatado «una creencia de que se puede dejar atrás la mala historia», como dice el pichichi Harry Kane, no hace olvidar aquella noche en Londres a Southgate. «Siempre tendré que cargar con ello, es algo con lo que tendré que vivir siempre pero esto es un momento especial para este equipo y le damos esperanza a los nuevos jugadores que vendrán. En la vida siempre hay que creer pero no dejarse arrastrar por las expectativas ni abrumado por la historia. Hay que trabajar mucho para soñar. Este joven equipo ahora podrá disfrutar en el torneo».

Tiene el equipo más joven

Y es que Inglaterra tiene el equipo más joven de los que llegaron a octavos (25,9 años), algo provocado porque Southgate, experto en la formación y clave en los éxitos del campeonato del mundo sub-20 y sub-17, no ha tenido miedo a la hora de apostar por jugadores a los que conocía de las inferiores provocando que sólo repitan respecto a Brasil Cahill, Welbeck, Jones, Sterling y Henderson. Sus 'chicos', como Trippier o Maguire, le quieren y le respetan.

Así se explica la apuesta por Pickford, en lugar de un Joe Hart que llegó a perder la titularidad en el West Ham a manos del español Adrián San Miguel, que le respondió parando un penalti a la postre decisivo. «Sabíamos que debíamos jugar como lo hicimos incluso si debíamos llegar a la suerte de los penaltis, que para mí no es tal. Nosotros sabíamos que éramos capaces de ganar porque cada uno sabía lo que tenía que hacer», dijo el meta del Everton, que llegó a sus 24 años al torneo de Rusia con sólo tres amistosos a sus espaldas. Inglaterra siente que puede haber vivido un punto de inflexión, y pretenden hacer suyo este Mundial tras «adueñarse del proceso».

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