La revancha de Lisboa

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Emparejamientos.

El bombo de cuartos de final de la Champions deja un apasionante Atlético-Real Madrid y contenta al Barça por medirse al PSG

IGNACIO TYLKOmadrid

Confirmación de la hegemononía madridista, desquite o venganza colchonera, el caso es que la revancha de la final de la Champions del curso pasado en Lisboa se servirá a doble partido y en cuartos de final de la máxima competición continental. El bombo de la sede de la UEFA en Nyon fue caprichoso y la mano inocente de Karl-Heinz Riedle, aquel gran delantero de Werder Bremen, Lazio, Borussia Dortmund y Liverpool, entre otros equipos, que será el embajador de la próxima final en Berlín, tenía preparado un bombazo: el enfrentamiento entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid. Duelo durísimo de pronóstico muy incierto, aunque la historia, el presupuesto, el nivel de la plantilla y la tradición favorecen al equipo de Carlo Ancelotti.

A priori, la fortuna sonrió algo más al Barcelona, que vuelve a verse las caras con el París Saint Germain, un nuevo rico al que se midió con resultados muy diferentes en la reciente fase de grupos y que acaba de dejar en la cuneta nada menos que al Chelsea de José Mourinho. Además, los culés tendrán la teórica ventaja añadida de disputar la vuelta en el Nou Camp.

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Aunque muchos aficionados de ambos equipos sí deseaban otro derbi madrileño, por aquello de la rivalidad, la emoción y algunos antecedentes favorables, siempre según el prisma con el que se miren, oficialmente ninguno de los dos clubes quería un choque fratricida. El vigente campeón presume del éxito en la final del año pasado, con ese 4-1 cimentado en ese gol de Sergio Ramos en el minuto 93 que forzó la prórroga y el consiguiente paseo triunfal de los merengues hacia la décima. Y el aspirante prefiere quedarse con lo ocurrido en la actual campaña, donde se ha convertido en la bestia negra del Real Madrid. Nada menos que cuatro victorias y dos empates en los seis últimos enfrentamientos, el último un 4-0 liguero en el Calderón que provocó un incendio en el club blanco, sobre todo tras la posterior fiesta de cumpleaños de Cristiano Ronaldo. Desde Lisboa, el Atlético salió victorioso en la Supercopa de España, los octavos de final de la Copa del Rey y los dos encuentros en el torneo de la regularidad.

A día de hoy, Real y Atlético no atraviesan por su mejor momento. Los blancos estuvieron a punto de hacer el ridículo en el choque de vuelta de octavos ante el Schalke 04, en el Santiago Bernabéu, y los colchoneros sólo pudieron pasar por penaltis ante el discreto Bayern Leverkusen. Pero faltan más de tres semanas para el primer asalto y los estados de forma y de los lesionados pueden experimentar cambios sustanciales. «El Atlético es muy competitivo. Nos conocemos muy bien y habrá que estar atentos a todos los detalles. Hay que olvidarse de duelos anteriores. Cada partido es distinto y la Copa de Europa tiene una perspectiva diferente. A priori nos beneficia jugar la vuelta en casa, pero nunca se sabe. El año pasado, los dos finalistas jugamos la ida en nuestro campo. No cabe hablar de favorito, pero somos el Real Madrid y los actuales campeones continentales», resumió Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del Real Madrid.

«Recordar situaciones vividas no sirve para nada», coincidió Clemente Villaverde, gerente del Atlético. «Sería un error muy grave pensar en nuestras últimas victorias. Nos haríamos un flaco favor. Estamos felices de estar en cuartos y nos gusta jugar la vuelta fuera de casa», añadió. Los rojiblancos, que no han perdido en sus cuatro últimas visitas al Bernabéu, apearon el año pasado en cuartos al Barça.

Desgaste añadido

Los azulgrana se libran del desgaste mental añadido que siempre supone colisionar contra un adversario del mismo país y del temible Bayern de Guardiola. Hubieran preferido al Mónaco o al Oporto, pero los parisinos les sientan bien. Y no hay que remontarse hasta a la final de la Recopa 96-97, ganada en Rotterdam por el equipo de Bobby Robson gracias a un gol, de penalti, del Fenómeno Ronaldo. Les superaron en los cuartos de final del curso 2012-13, tras empatar 2-2 en el Parque de los Príncipes e igualar 1-1 en el Camp Nou, y acabaron líderes en reciente fase de grupos, con derrota por 3-2 en la capital gala y victoria culé por 3-1 en Barcelona. Determinante quizá que Ibrahimovic y Verratti se pierdan la ida.

El grupo de Laurent Blanc, segundo en su país por detrás del Lyon, tiene velocidad, músculo y talento, y al fin quiere sacar a relucir el poder de los petrodólares en la gran competición. Los centrales David Luiz y Thiago Silva, decisivo ante el Chelsea, la fuerza de Matuidi y Motta, la genialidad de Pastore y la pegada de Cavani, serán sus mejores argumentos en la ida. Entre los culés cayó bien el sorteo. «Preferíamos no medirnos al Real Madrid y al Atlético y nos beneficia juguar la vuelta en casa», subrayó Jordi Mestre, vicepresidente del Barça.

En los dos emparejamientos restantes, el Bayern de Múnich y la Juventus parten como claros favoritos frente al Oporto de Julen Lopetegui y el Mónaco, ese gran deseado. Como el deporte casi siempre ofrece segundas oportunidades, los bávaros podrían vengar la derrota en la finalísima del 27 de mayo de 1987 en el Prater de Viena. El argelino Rabah Madjer y el brasileño Juary dejaron en anécdota el gol del alemán Kögl, dieron el título a la escuadra de Artur Jorge, liderada en el campo por Paulo Futre, y dejaron hundido al grupo de Udo Lattek.

Cuartos de final de la Liga de Campeones:

Ida:

14 de abril:

Atlético-Real Madrid

Juventus-Mónaco

15 abril:

PSG-Barcelona

Oporto-Bayern Múnich

Vuelta:

21 abril:

Barcelona-PSG

Bayern Múnich-Oporto

22 abril:

Real Madrid-Atlético

Mónaco-Juventus.