El «infierno» que vivieron las 678 víctimas valencianas del nazismo

Imágenes en la exposición situada en el patio del Palau dels Scala de Valencia./Diputación de Valencia
Imágenes en la exposición situada en el patio del Palau dels Scala de Valencia. / Diputación de Valencia

Una muestra en el Palau dels Scala repasa la presencia valenciana en los campos de concentración de Hitler | Solo 252 personas de la Comunitat fueron liberadas con vida y otras cinco consiguieron evadirse de las tropas alemanas

EUROPA PRESS

La Delegación de Memoria Histórica de la Diputación de Valencia rinde homenaje a los 678 valencianos víctimas del nazismo con una exposición que quiere «romper el silencio» y mostrar «la verdad incómoda» del «infierno» que vivieron «antes y durante» su deportación, pero también tras su liberación porque los españoles fueron los únicos que no pudieron regresar a su país de origen hasta la muerte de Franco.

La exposición, coordinada por Francisco Sanchis y comisionada por Amalia Rosado y Carles Senso, reúne fotografías y otros objetos de las víctimas, cedidas por sus familias, como documentos, tarjetas postales o el pijama que llevó Virtudes Cuevas, símbolo de la lucha contra el fascismo, en el campo de exterminio y las medallas que recibió. La muestra puede verse hasta el próximo 20 de mayo en el patio del Palau dels Scala.

El gobierno de Hitler diseñó centenares de campos por los que pasaron o murieron 678 valencianos, Mauthausen, Buchenwald, Dachau o Ravensbrück. Tres fueron mujeres, Virtudes Cuevas, Amalia Perramon y Agustina Tomás Jurado. De todo ellos, fueron exterminados 400, el 59 por ciento, 16 constan como desaparecidos y de otros cinco no se tiene ninguna información. Solo 252 de las víctimas valencianas de Hitler fueron liberadas con vida y otras cinco consiguieron evadirse.

Al respecto, la comisaria Amalia Rosado ha explicado, en la presentación, que la muestra quiere dar a conocer la historia de uno de los episodios «más aterradores de nuestra historia que ha sido ignorado por ser una verdad incómoda» cuando «conocer la verdad es el mejor homenaje». «La paz se construyó desde el silencio y el olvido de nuestras víctimas y hoy, aunque tarde, es hora de devolverles la dignidad y al lugar que merecen», ha defendido.

Por ello, la exposición, que se abre con un monolito con el nombre de las víctimas agrupadas por su pueblo natal, se estructura en paneles que retratan el antes y el durante de su cautiverio pero también el después porque la dictadura de Franco «les obligó a ser apátridas y muchos de ellos tuvieron que permanecer en el exilio», principalmente en Francia. «Eso es lo que hace tan sangrante y diferente la deportación española, que tras la liberación de los campos, no acabó su infierno y tuvieron que seguir sufriendo», ha constatado.

DEPORTACIÓN FEMENINA

Asimismo, se dedica un panel a la deportación femenina desde una perspectiva de género porque «la deportación no fue igual para los dos géneros, ni en las acciones ni en las reacciones». Así, además de sufrir las mismas vejaciones y torturas que los hombres, las mujeres sufrieron una violencia específica.

Muchas de ellas fueron obligadas a prostituirse en los propios campos de exterminio y utilizadas de premio para los deportados que mostraba una conducta ejemplar, además de someterlas a abortos forzados o experimentos como la eliminación de la menstruación.

No obstante, Rosado ha reivindicado el papel que tuvo la mujer no solo de opresión sino de resistencia como Virtudes Cueva, que fue condecorada con la Orden Nacional de la Legión de Honor Francesa por su labor como agente de enlace.

Por su parte, el comisario Carles Senso ha destacado que este reconocimiento se ha elaborado con «mucha sensibilidad» para rescatar del «olvido» al que se sometió durante décadas a estas víctimas y ha criticado especialmente que tras la transición «no se construyera un relato diferente al discurso franquista hegemónico» que aún perdura.

La deportación a campos nazis afectó a la totalidad de las comarcas valencianas: 39 personas de las dos Riberas, 37 de el Baix Maestrat, 35 de el bajo Segura, 34 de l'Alcoià y 32 del Vinalopó Mitjà son las que concentran la mayoría de las deportaciones.

Un 35% tenía entre 20 y 35 años. Además, predominaban los que provenían de oficios manuales: un 20% de artesanos, un 17% de labradores, un 14% de obreros, un 13% de albañiles, un 13% de comerciantes y un 8% de peones.