Fallece uno de los grandes retratistas españoles del siglo XX

José Espert./
José Espert.

El artista de Alginet José Espert Climent ‘Pepet el pintor’, nombrado hijo predilecto del pueblo en 1999, en las últimas décadas se negaba a vender su obra

VICENTE GILVALENCIA

Cada vez que entro en los talleres de Gráficas Alginet, no puedo evitar estremecerme al admirar el retrato a lápiz de su fundador, Ángel Roig. Es como si su espíritu estuviera presente, atrapado en el papel, gracias a la maestría de un artista singular, José Espert. Esa ha sido, sin duda una de sus grandes virtudes, atrapar el alma de sus modelos y bordarla sobre el lienzo o el papel.

Captar ese gesto, esa mirada, que hace inmediatamente reconocible al protagonista del cuadro. La cualidad, que le convirtió, a ojos de la crítica, en uno de los grandes retratistas españoles del siglo XX, junto al madrileño Ricardo Macarrón.

José Espert nació en Alginet, el 22 de noviembre de 1927, en el seno de una acomodada familia de agricultores que, al principio, no vio con buenos ojos las inclinaciones artísticas de su único hijo varón. No fue hasta los 18 años, cuando consiguió la autorización paterna para desarrollar su vocación artística, matriculándose en la Escuela de San Carlos en Valencia.

La tercera medalla conseguida en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid en el año 52, no solo le reconcilia con sus padres, sino que le ánima y le reafirma para seguir pintando. Poco después se traslada a Madrid y más tarde a París, al vanguardista París de los años cincuenta donde trabaja como pintor de brocha gorda para poder mantenerse, pero aprovecha para conocer y visitar museos, exposiciones y los talleres de artistas consagrados.

Vivió allí como un bohemio únicamente preocupado por pintar y aprender. Volvió nuevamente a Madrid, pero poco después decide viajar a Italia, estableciéndose en Roma, donde adquiere celebridad y prestigio Tode este periplo para regresar finalmente a su Alginet natal: El poble, la terra, la seua gent.

José Espert, Pepet el pintor, ha sido un artista del Renacimiento. Multidisciplinar, obsesionado por crear, ya sea pintando, escribiendo, filosofando o incluso componiendo música. Ha usado todos los materiales posibles: lápiz, carbón óleo, ceras, acuarelas ha pintado sobre lienzo, papel, tablillas de madera, con pincel o espátula.

Ha sido un artista genial y un hombre recatado en permanente conflicto consigo mismo. Aprendiz y maestro, apasionado del arte en todas sus manifestaciones. Creador de una obra de gran belleza plástica que, en las últimas décadas se negó a vender y a compartir. Esta automarginación ha ocultado la verdadera dimensión del artista genial que ha vivido tras las austeras paredes de ladrillo de barro cocido, en su casa familiar. Unas paredes que guardan la fortuna de una colección pictórica excepcional, junto con los dibujos que aun conservaba de sus alumnos. Parte de su obra se encuentra en numerosas colecciones privadas, tanto en España como en el extranjero.

El Ayuntamiento de Alginet, en reconocimiento a sus méritos, le nombró hijo predilecto en 1999, junto con el fotógrafo Ismael Latorre y el pelotari Julio Palau. Ese día de febrero ni siquiera asistió al salón de plenos a recibir su nombramiento.

José Espert se marchó en silencio, discreto y no sabremos nunca la imagen que quedó atrapada en su retina en el momento de la despedida.

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