Zonas de baño sin control en la Comunitat Valenciana

La Confederación del Júcar eleva ya a medio centenar las áreas señalizadas como peligrosas, mientras ninguna administración asume la competencia para velar por la seguridad

Juan Sanchis
JUAN SANCHISValencia

Son ya medio centenar de zonas en ríos y pantanos en la Comunitat con carteles en los que se advierte que tomar el baño es peligroso. Hay tres más que el año pasado y todo apunta a que se irán incrementando, ya que la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) tiene la intención de continuar con la señalización de estos lugares con «el ánimo de contribuir a que no se produzcan accidentes desafortunados, y a que el baño se efectúe en las condiciones más seguras posibles», según explicaron fuentes del organismo de cuenca.

Pero con o sin carteles, con o más o menos peligro, estas zonas son un polo de atracción y la gente continúa acudiendo a ellas mientras las medidas de seguridad brillan por su ausencia. Y lo más grave es que ninguna administración parece dispuesta a asumir la responsabilidad de establecer un dispositivo para hacer más seguras estos lugares.

La lista de fallecidos en estas zonas sigue aumentando con un lento goteo. Hace unos años en la Presa de Manises, una de las ubicaciones en las que ahora hay colocado un cartel de advertencia, murió un hombre, un inmigrante de Mali, cuando se lanzó para intentar salvar la vida a un niño que se estaba ahogando. También en el Azud de Antella, uno de los puntos del interior de Valencia con más concentración de bañistas, falleció un joven hace tres años mientras se bañaba.

La ley de Aguas establece que la competencia en las zonas interiores corresponde a las confederaciones. Pero desde el organismo autónomo de la cuenca del Júcar señalaron que la legislación deja claro que para realizar actividades como beber, abrevar al ganado o bañarse, calificadas como de uso común, no se precisa autorización. «Nosotros únicamente indicamos que una zona puede presentar un riesgo si la gente decide meterse en el agua», explicaron las mismas fuentes.

«Advertimos del peligro», resaltaron. Para ello han señalizado estas zonas, que son muy populares y que atraen cada vez a más gente, tanto a vecinos del lugar como a turistas, que van acudiendo en mayor número.

Embalse de Loriguilla.
Embalse de Loriguilla. / J. Monzó

Desde la CHJ han querido dejar claro que «el objeto de la instalación de la cartelería en los lugares previamente seleccionados contribuye, en la medida de lo posible, a evitar los eventuales accidentes que se producen derivados de la práctica del baño».

La Confederación ha priorizado, a la hora de instalar estas advertencias aquellos lugares de la red fluvial donde no se recomiendan estas prácticas de baño por la proximidad a presas, a infraestructuras hidráulicas, de regadío o hidroeléctricas. Es el caso de Loriguilla o Arenós. Otros se encuentran en zonas puramente fluviales o son acequias. La mayor parte se localizan en la provincia de Valencia donde hay 25 frente a las 21 que se ubican en la de Castellón. En Alicante únicamente se contabiliza La Encantada en el municipio de Planes. En total: 47 zonas de baño peligrosas.

Lugares peligrosos

81
zonas peligrosas para el baño han sido señalizadas en toda el área de la Confederación del Júcar.
3
lugares se han añadido en la temporada de 2018 en la Comunitat Valenciana.
219
playas marítimas se han contabilizado en la Comunitat Valenciana, según el Ministerio de Sanidad.
12
playas continentales se han registrado en la Comunitat.

En total la CHJ ha instalado 81 carteles en su territorio (que también comprende áreas de Albacete y Cuenca). En ellos se advierte sobre la peligrosidad que supone el baño en esas zonas por sus condiciones particulares intrínsecas. Una cincuentena se localizan en el ámbito de la Comunitat Valenciana, 29 en el de Castilla-La Mancha y 2 en Aragón.

Sin vigilancia

Algunos de estos lugares cuentan incluso con alguna pequeña infraestructura para los usuarios que se acercan: casetas de baño, aparcamiento, cafetería, puestos de alquiler de patines y otros instrumentos para practicar actividades náuticas. Pero lo que todas ellas tienen en común es que no disponen de un servicio de salvamento y socorrismo.

Salvador Perelló, responsable de Formación de la Federación de Salvamento y Socorrismo de la Comunitat Valenciana, lamentó esta situación y advirtió de los riesgos que comporta. «No hay ninguno de estos lugares que cuente con un servicio de vigilancia pese a la afluencia de público y las situaciones de peligro que se pueden crear», destacó.

En este sentido, desde la Federación de Salvamento y Socorrismo señalaron que existe como una especie de vacío legal. « No hay ninguna norma que obligue a poner un servicio de socorrismo. Ni en el interior ni en el litoral», aclaró. Pero Perelló destacó que en el caso de los lugares de costa es práctica común entre los ayuntamiento establecer un dispositivo de vigilancia. Pero nada les obliga. Está sometido a la voluntad de cada municipio.

El problema, según insistieron desde la Federación de Salvamento, es que las competencias no están claras. En el caso del litoral, el Estado ha cedido a los ayuntamientos la seguridad y la limpieza y estos suelen actuar. En el interior, la situación es más confusa. La Confederación señaló que ellos no tienen que regular esta práctica y desde los municipios achacan a este organismo que no puedan actuar para controlar las zonas de baño.

«No me parece peligroso y te puedes refrescar un poco»

Uiso Crespo / Loriguilla.- El pantano de Loriguilla es una de las zonas catalogadas como peligrosas para el baño en la Comunitat Valenciana por la Confederación Hidrográfica del Júcar. La gente es consciente de esta situación, aunque les gusta acudir a darse un chapuzón porque es un lugar tranquilo que les permite «refrescarse un poco» para combatir el calor del verano.

«Los fines de semana se llena el parking, entre semana solo venimos los de la zona», manifestó uno de los bañistas a LAS PROVINCIAS. «Hay que ir con cuidado, así no hay peligro», añadió.

Las diferentes personas que se encontraban en la zona de baño cuando acudió este periódico trasladaron la tranquilidad que les transmite este pantano. El agua transparente en la orilla y la calma de la zona les anima a darse un chapuzón. «No me parece peligroso, me he bañado en alguna ocasión», cuenta otro de los usuarios.

Este embalse forma parte del medio centenar de lugares valencianos que carecen de seguridad para zambullirse. El baño no está prohibido, sino que se advierte de su peligrosidad. Por eso hay una señal que los asistentes pueden localizar antes de llegar al tramo de baño que les indica que no está permitido hacer fuego, cocinar con camping-gas, tirar basura, pescar de noche ni tampoco emplear peces, cangrejos o anfibios como cebo.

A algunos ayuntamientos les gustaría poder actuar en estas zonas, pero aseguran que no es de su competencia. Es el caso del de Antella . Fuentes municipales explicaron que quiere adecentar la zona del Azud y ha reclamado que se les ceda el terreno.

Perelló mira con envidia a la comunidad autónoma balear. Allí sí que se ha aprobado una normativa clara. Desde el gobierno regional se ha establecido una categorización de las playas y se estipula cuales deben tener un servicio de vigilancia y salvamento y cómo debe ser este.

La ausencia de una legislación similar en la Comunitat y en la mayoría de autonomías deja en el limbo las medidas a tomar en cada una de las playas.

Playas continentales

La situación en las zonas de baño del interior es todavía más complicada. «Los ayuntamientos saben que si ponen en marcha un dispositivo en las playas, que tienen un elevado coste, tiene un retorno por el turismo. No sucede lo mismo en el interior», señaló Perelló. Se trata en muchas ocasiones de municipios pequeños sin tanta capacidad económica que no pueden afrontar un gasto de estas características.

«Es como ir al mar, si vas con cuidado no te pasa nada»

Enric Ortiz / Antella.- Un año más el azud de Antella se llena cada día de bañistas pese a los carteles que prohiben el baño. Vecinos como Leo Part reconocen el riesgo que tiene, aunque defiende «es como ir al mar, si vas con cuidado no pasa nada». Aun así recuerda que ha habido accidentes. Cuenta por ejemplo el caso de un ahogado que se lanzó al agua borracho y se enredó en las algas sin saber nadar.

Pese a las cifras de víctimas en la zona, en los últimos tiempos Antella se ha convertido en uno de los lugares de baño interior más frecuentado. Además de la gente del pueblo, también los turistas acuden los fines de semana, lo que hace que la zona esté más sucia.

Un enclave polémico ante la falta de acuerdo sobre quién debe actuar y cómo. Y es que pese a ser competencia de la Confederación Hidrográfica también existe una parte que compete al Ayuntamiento.

Juan Antonio Tovar, concejal de este municipio de la Ribera Alta, se queja de esta inacción. En sus palabras «la Confederación niega al ayuntamiento la gestión pero deja toda la suciedad de aquellos que vienen al lugar», hecho que se agrava porque al no tener competencias no pueden poner multas a la gente que se baña. Una situación que el consistorio ha pedido a la Confederación se arregle cediéndoles el terreno para gestionarlo desde el consistorio de Antella.

Ni siquiera las doce playas continentales localizadas en la Comunitat cuentan con un dispositivo de vigilancia. Estos lugares aparecen definidos por el Ministerio de Sanidad como zonas apropiadas para el baño. En ellas. al igual que en el litoral, se analiza periódicamente la calidad de las aguas. Cuentan, además, con distintos servicios y una infraestructura para todos los que las visitan. Pero no hay un equipo de socorristas para hacer frente a una eventualidad.

Ocho de estas playas continentales se encuentran en la provincia de Valencia: La Platgeta de Chelva; Laguna Playa Monte en Navarrés; Manantial del río Tuéjar; Piscina Fluvial del río Turia (Bugarra); el Anna en el municipio de Anna; el Sellent en Bolbaite; el Turia en Gestalgar y el Turia en Sot de Chera. Otras tres están en Castellón: Baños Salto de la Novia en Navajas; el río Mijares en Cirat y el mismo río en Montanejos. En Alicante únicamente existe una zona con el baño controlado en el río Algar a su paso por Callosa d'En Sarrià.

El número de zonas se ha cuadruplicado durante los últimos años al pasar de las tres zonas delimitadas en 2017 a las doce que ha contabilizado el Ministerio de Sanidad para esta temporada de baño.

La indefinición está causando de esta forma, que estos lugares no cuenten con un servicio de salvamento cuando el número de ahogados se está incrementando. Hasta el mes de julio han fallecido en playas y piscinas de la Comunitat 21 personas frente a las quince contabilizadas en el mismo periodo del año pasado, según los datos del Informe Nacional de Ahogamientos que realiza la Federación Española de Salvamento y Socorrismo. Esta estadística, además, subraya que uno de cada cuatro personas ahogadas ha fallecido en lugares en los que no hay un dispositivo de vigilancia.