OLTRA, A TODO TRUMP

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

Hace demasiado tiempo que estamos de rebajas. Quizás la política nunca haya sido un arte que trabaje con pinceles, pero el uso de la brocha gorda es hoy una auténtica epidemia. Ideas tramposas, argumentos falsos, sentimentalismo barato y dogmatismo irracional emborrachan de mentiras a confiados electores que buscan una nueva liana a la que agarrarse después de perder la confianza en la anterior. Al recoger el viernes un premio en la Universidad de Illinois, Barack Obama lo ha clavado en su primera intervención antes de las legislativas que celebrará EE UU en noviembre a los dos años de la era Trump. «Él es un síntoma, no la causa. Simplemente está capitalizando los resentimientos que los políticos han estado avivando durante años», clamó el expresidente. «En las últimas décadas, la política de división, resentimiento y paranoia desafortunadamente encontraron un hogar en el Partido Republicano»... y no sólo ahí.

La economía y la política de hoy es difícil de delimitar en los márgenes de lo local, nacional o internacional. Sin ir mas lejos la quiebra de Lehman Brothers de hace 10 años está conectada directamente con los desahucios que afectaron a cientos de familias valencianas, lo mismo que el 'Brexit' y la ola de calor en Europa han dejado sin ocupar las barras de muchos chiringuitos entre Vinaroz y Pilar de Horadada. Así, el populismo y la demagogia también están petándolo aquí más fuerte que Chimo Bayo desde la mesa de Barraka en los 90.

Como buenos europeos, nuestra imagen de los norteamericanos es la unos niños grandes que son capaces de las cosas más geniales y de las más estúpidas a golpe de dólar. «Aquí no podríamos tener un Trump», creen muchos, pero su soberbia y desprecio al rigor en favor de sus intereses se ha convertido en un estilo muy imitado.

Sin ir más lejos, con otras formas y otros pelos, la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra Jarque, se descolgaba el viernes con que abrir centros comerciales era un mal negocio y le leía la cartilla a los impulsores de Puerto Mediterráneo, acusándoles de buscar un pelotazo y proclamando la existencia de «informes independientes que hablan de saturación» de este tipo de oferta comercial. Lo que pasa es que, si hay algo ilícito o inmoral, sería mejor que lo denunciara, ya que es abogada, y, de paso, que pusiera esos informes sobre la mesa, citando a los autores y deteniéndose en sus intereses.

La cosa no es nueva. Así como Trump se inventa falsos triunfos de su gestión, al año de estar en el gobierno ya salió Oltra diciendo que las empresas estaban volviendo a la Comunitat tras el Pacto del Botánico, cuando los datos oficiales mostraban que la inversión extranjera se había reducido a la mitad en ese plazo y de retornos, poquitos. La nueva política no era esto.

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