TAN LEJOS, TAN CERCA

Cristina Grau
CRISTINA GRAU

A veces en la vida hay que tomarse un respiro, o dos, y desconectar. Hacía tiempo que no viajaba a Europa con el Valencia y decidí viajar a Londres a ver el partido del Arsenal. Lo que pasó todos lo vimos, y los que estuvimos allí, además, lo sufrimos en directo. Aproveché el viaje y me quedé unos días. Londres siempre merece la pena. Tengo una prima que vive allí desde hace unos años. Ella es valenciana, su marido italiano, de la Juve, su hija del Chelsea y al niño le va más la música que el fútbol, aunque le regalé una bufanda del Valencia a ver si se le pega algo. A Elena, mi prima, le apetecía ir a ver el partido. Hacía mucho tiempo que no veía jugar al Valencia y le hacía ilusión. No es futbolera pero tenía claro que el Valencia era el equipo de su tierra, el suyo. Durante el partido se emocionó, sufrió, lo vivió intensamente. Y al final, a pesar del resultado, salió satisfecha porque había estado en el Emirates Stadium viendo al equipo de la tierra que la vio nacer. Ya es una valencianista más.

Os cuento esto porque me sorprendió y a la vez me emocionó ver la cantidad de valencianos residentes en Londres, por diferentes motivos, que acudieron al estadio a ver el partido. Estudiantes de Erasmus que se han quedado a trabajar allí y no han dudado en ir a ver a su equipo del alma. Una joven pareja afincada en la capital londinense desde hace 6 años que sólo piensa en volver a casa cuanto antes. Dos amigos que trabajaban también en Londres, uno valenciano y el otro argentino que tenía claro que el River y el Valencia son sus pasiones. Y seguro que como ellos, con los que compartí grada y sentimiento, había muchos más en ese bonito estadio. Estábamos repartidos por todo el campo y eso se notó cuando marcamos el primer y único gol.

Con el 3-1 final unos pusieron rumbo de vuelta a casa y otros no tuvieron tanta suerte. Ellos se quedaron en Londres con su pena a cuestas, que es mayor si cabe cuando estás lejos. Y es que no pueden disfrutar de su equipo todo el año y tenían anotado en su agenda este día en mayúsculas. Para ellos era 'su partido del año'. Con una victoria la añoranza hubiese sido menor.

Cuando acompañas al equipo por Europa te das cuenta de la grandeza de este club y de la pasión que despierta. Hay valencianos y valencianistas repartidos por todo el mundo que sufren como nosotros cada domingo desde la distancia. Este sentimiento no se para, es más, crece cada día. El Valencia Club de Fútbol, como el Liverpool, 'nunca caminará sólo'.

Por los que no estarán mañana en el estadio de Mestalla, por los que sí estaremos, por este escudo, hay que eliminar al Arsenal y volver a vivir otra noche épica.