UNA ENTRADA, UN TESORO

Cristina Grau
CRISTINA GRAU

Pasados ya los actos del Centenario, que permanecerán en nuestros corazones toda la vida, hay que seguir. Tenemos por delante todavía grandes retos que pueden hacer que este gran año culmine como se merece, a lo grande. Seguimos peleando en la Liga por alcanzar la Champions, tenemos unos cuartos de final de la Europa League contra Villarreal y jugamos la final de la Copa del Rey. Casi nada.

Y de aquí al 25 de mayo se va a hablar mucho del tema de las entradas de la final de Copa. Y, a lo mejor, también de la final de la Europa League que se disputará tan sólo 4 días después, el 29 de mayo. Pero vayamos por partes.

El club ya ha anunciado cómo va a proceder en el reparto de entradas para la final de Copa. Y el lío ha empezado. Era previsible. La Curva Nord ya ha mostrado su descontento por no incluirles como colectivo y creo que con razón. Como siempre, las decisiones que se adoptan no dejan a todos contentos. Se va a tener en cuenta la fidelidad por asistencia esta temporada así como la condición de abonados en las últimas campañas, coincidiendo con la llegada de Peter Lim.

Respecto a la fidelidad en la asistencia a Mestalla esta temporada tengo mis dudas. Un abonado puede figurar como que ha ido a todos los partidos pero en realidad nadie puede asegurar que haya sido él y no otro. Se puede dejar el pase a un familiar o amigo para ir a Mestalla. ¿Cuenta sólo fichar por el torno o cuenta que el que lo pasa haya sido el mismo toda la temporada? Además, yo creo que la fidelidad se tiene que premiar por los años que eres abonado o accionista del club, da igual quién haya estado al frente del mismo, y no sólo por la asistencia esta temporada.

Quiero acordarme también del mérito que tuvieron 700 valientes que fueron a Sevilla al partido de ida de la semifinal contra el Betis. Ellos demostraron fidelidad y amor a este club. Desconozco si el club les ha tenido en cuenta. El Valencia cuenta en la actualidad con casi 40.000 abonados, cifra que no alcanzaba desde 2010, por lo que el reparto es aún más complicado.

Y si, por una de aquellas, llegamos a la final de Bakú, el problema va a ser doble.

Lo que tenemos que tener muy claro es que es imposible que vayamos todos a Sevilla y habrá que felicitar y sentir envidia sana de aquellos que consigan ese preciado tesoro.

En fin, que hay muchas maneras de hacer el reparto pero casi ninguna de hacer feliz a los aficionados. Pero nos toque o no la suerte, qué bonito es estar hablando de este tema porque significa que vamos a jugar una final. Y le ganamos al Sevilla y hoy Mestalla volverá a temblar con la visita del Real Madrid. ¡Que siga la fiesta!