BAJO EL SOL DE MESTALLA

Cristina Grau
CRISTINA GRAU

En invierno un partido en domingo a las 5 de la tarde es un horario que nos gusta, horario «futbolero». Pero un 1 de septiembre bajo un sol de justicia y a más de 35 grados es un despropósito. Pues aún así y tras el mal arranque del equipo esta temporada, Mestalla volvió a llenarse. Y es que a pesar de todo tenemos ganas de fútbol. El club repartió gorras y botellas de agua para que los aficionados llevasen mejor las altas temperaturas. Pero no todos tuvimos suerte. Vale que a los aficionados que tenemos nuestra localidad en tribuna no nos diesen gorra pero poco les costaba repartir agua a todo el campo sin excluir a nadie. Es un detalle sin importancia pero que no quería dejar pasar. El calor lo sufrimos todos y a algunos nos tocó pagar por un botellín de agua y ya pagamos bastante por el pase. Espero que el club tome nota.

Pero al margen de este pequeño detalle el partido frente al Mallorca volvió a dar mucho de sí y no sólo en lo deportivo. La grada de animación no acaba de arrancar y, o mucho cambian las cosas, o tendrá que volver Manolo el del bombo. Y encima la Curva Nord amenaza con denunciarles si utilizan sus cánticos. A lo que el club valencianista contesta que tomará medidas legales. De locos. ¡Denuncias por derecho de autor en Mestalla! La cuestión es echar más leña al fuego para que la polémica no nos abandone.

Y en cuanto al partido en sí, más de lo mismo. Victoria con sufrimiento y una primera parte para olvidar. El juego del Valencia en casa es más que previsible y los equipos que nos visitan ya empiezan jugando con ventaja. Las primeras partes son desesperantes, con el equipo cerrado atrás y a verlas venir con el consiguiente enfado de la grada. En las segundas partes el equipo parece otro. Juegan más al ataque y presionan más arriba. Es para muchos lo que deberían hacer desde el principio y dejar de especular y jugar al límite. Que nos falta gol es evidente, para mí el problema más grave que tiene el Valencia. Esperemos que Maxi Gómez empiece y acabe como Gameiro y se convierta en una pieza fundamental. Y a Marcelino le sugiero que pruebe a jugar con Parejo más adelantado, como un Silva, más cerca de los jugadores de banda para así intentar crear algo más de peligro. Es sólo una sugerencia. El fútbol también es imaginación y creatividad.

Y se acabó el culebrón Rodrigo. Se queda y yo me alegro. Ahora debería hablar todo lo que ha callado este tiempo y contar su versión de los hechos. Si se quería ir o no sólo él puede decirlo. Sabemos que Marcelino lo quería, que Lim quería venderlo, pero ¿qué quería él? Creo que le debe una explicación a la afición. Y con este equipo tenemos que «soñar que no tenemos techo».