Las noches tropicales aumentarán cada año un 30 % y habrá más de 65 en Valencia

Un termómetro que marca 38 grados en la noche jienense./F. J. CANO
Un termómetro que marca 38 grados en la noche jienense. / F. J. CANO

El número de noches por encima de los 20 grados se ha multiplicado por cuatro en los últimos 75 años

EFE / REDACCIÓNValencia

El número de noches «tropicales» en la Comunitat Valenciana, aquellas en las que la temperatura mínima no descenderá de los 20 grados, aumentará un promedio de un 30 % cada año, según las tendencias de las últimas proyecciones de cambio climático a lo largo del siglo XXI de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

El jefe del área de Climatología de Aemet en València, José Ángel Núñez, ha sostenido que este tipo de noches, en gran parte del litoral de Alicante, Valencia y sur de Castellón «superan ampliamente» las cincuenta cada año y presentan «una clara tendencia al aumento» que «continuará seguramente» durante este siglo. De este modo, sumando el 30 %, habrá en 2019 más de 65 noches tropicales.

Estas noches tan cálidas se producen en este periodo del año por la gran influencia del mar en la temperatura del aire de las localidades costeras, y con días estables y régimen de brisas -la situación más normal en verano en la costa de la Comunitat-, la temperatura media suele evolucionar de forma muy parecida a como lo hace la temperatura del mar y alcanza sus valores máximos en la primera quincena de agosto.

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El número de noches tropicales casi se han cuadruplicado en los últimos 75 años y «las causas son varias y no solo atribuibles al cambio climático» que, según Núñez, «indudablemente también ha contribuido al aumento de la temperatura media nocturna».

Además de los efectos del cambio climático en la temperatura, el propio crecimiento de la isla de calor de las grandes ciudades también ha contribuido de forma notable al incremento del número de noches tropicales, ya que la propia estructura urbana impide la circulación de aire de las típicas brisas de tierra nocturnas, que aunque muy débiles, refrescan las noches de zonas de playa o de fuera de la ciudad.

También los materiales como el asfalto, el tráfico o los edificios contribuyen a una mayor concentración del calor en el centro de la ciudad durante el día, que luego resulta más difícil disipar a lo largo de la noche, según el experto.

Además, los materiales de construcción de la ciudad evacuan muy rápido la humedad y no se puede producir enfriamiento por evaporación en zonas de huerta fuera de la ciudad donde abunda la vegetación.

Estos factores son característico del centro de las grandes ciudades, porque es «paradójico», según ha apostillado Núñez, lo agobiantes que resultan las noches en el centro de la ciudad; mientras que a unos pocos kilómetros, en la primera línea de la playa o en las zonas del oeste del término municipal, el confort térmico nocturno es mucho mayor.

 

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