Las obras contra la contaminación en la Albufera llevan siete años paradas

Estado de las obras de los depósitos ubicados en Sedaví. /Irene Marsilla
Estado de las obras de los depósitos ubicados en Sedaví. / Irene Marsilla

Los tanques que deben impedir que las aguas con residuos de los polígonos de la Pista de Silla lleguen al parque siguen pendientes

Juan Sanchis
JUAN SANCHISValencia

Han pasado cuatro años más en blanco para la Albufera. Un periodo en el que no se ha redactado el nuevo Plan de Usos y Gestión (PRUG) ni se ha puesto en marcha la declaración del parque natural como reserva de la biosfera. Pero es que tampoco se ha acabado una infraestructura fundamental para proteger el paraje: los depósitos pluviales junto a la Pista de Silla que se empezaron hace nueve años y concebidos como un elemento básico para la preservación de este espacio único.

Hasta el momento la inversión en esta obra, ejecutada por la empresa pública Acuamed dentro del Programa Agua, supera los 36 millones de euros, pero inicialmente fueron presupuestadas con un coste total que ronda los 80 millones de euros. La demora en la ejecución del proyecto, que en 2004 fue declarado como urgente, facilita la degradación del estado del parque natural.

El objetivo de la obra era evitar que el agua de las primeras lluvias, que arrastran los residuos de los polígonos industriales ubicados junto a la Pista de Silla y de la propia carretera, llegaran a la Albufera tal y como sucede en estos momentos. En la actualidad, cuando se producen precipitaciones, se desborda la acequia de Favara y las aguas negras se dirigen directamente hacia el parque natural.

El proyecto incluye la construcción de siete grandes depósitos a lo largo de la autovía para recoger el agua de lluvia y enviarla posteriormente a través de un nuevo colector hasta la depuradora de Pinedo para su tratamiento. Han pasado más de ocho años desde que se iniciaron los depósitos y quince desde que las obras fueran declaradas de urgencia por el Gobierno en 2004 y en 2005. Todavía no se han terminado y las aguas de lluvia siguen llegando a la Albufera sin control arrastrando los residuos de la V-31 y de los polígonos industriales del entorno.

El nuevo colector fue incluido en el Programa Agua, el plan del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para paliar el déficit hídrico de la Comunitat tras la derogación del trasvase del Ebro, y fue impulsado por la entonces ministra de Medio Ambiente y ahora presidenta del PSOE Cristina Narbona. Quince años después la mayor parte de las actuaciones incluidas en la programación o bien no se han terminado o bien no se están utilizando al máximo de su capacidad.

Correcciones sin resultado

La construcción de estos depósitos pluviales acumula una serie de despropósitos. Como el Gobierno reconoció en una respuesta escrita a Ricardo Sixto, diputado de Esquerra Unida, se han tenido que hacer dos modificados del proyecto como consecuencia de los errores en su redacción que motivaron la paralización de los trabajos.

Las claves

Inversión
Hasta el momento se han gastado 36 millones en estas obras. El coste inicial rondaba los 80 millones.
Urgentes
Los trabajos comenzaron en 2010 y se paralizaron en 2012 por un defecto en el proyecto de las obras.
Modificación
No se pudieron reanudar los trabajos en 2015 por nuevos defectos en el proyecto que todavía no se han subsanado.

El primer parón, y hasta ahora definitivo, tuvo lugar en 2012. Los técnicos detectaron un error en el proyecto inicial que obligó a detener las obras y a reelaborar la planificación de los trabajos. Las correcciones se ultimaron en 2015. Entonces todo parecía listo para que se retomaran los trabajos. No fue así y se hizo necesaria una nueva modificación. El primer error contenido en la nueva redacción del proyecto fue advertido por la demarcación de Carreteras de Valencia que señaló a Acuamed que para recibir la autorización tendría que introducir varios cambios, ya que las obras iban a afectar a los canales de drenaje de la Pista de Silla.

También la Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos (Emshi) puso objeciones al proyecto y pidió que se realizaran nuevos estudios. Hasta la fecha, las obras, que fueron incluidas en la investigación por la Unión Europea por un posible uso fraudulento de las subvenciones hecho por la empresa pública Acuamed, todavía no se han reanudado.

La presa del río Belcaire: otro caso como el de la Albufera Permanece sin uso a la espera de la prueba de carga

La balsa del río Belcaire en Vall d'Uixó es otra de las obras incluidas en el Programa Agua que no se está utilizando. El proyecto fue concebido para recoger el agua y utilizarla en la recarga del acuífero de La Rambleta que se encuentran sobreexplotado. El coste de la actuación supuso una inversión de 33 millones de euros y contó con una aportación de los fondos europeos.

Las obras finalizaron en 2009 y desde entonces está sin uso a la espera de que se efectúe la prueba de carga. De hecho ni siquiera se permite a los agricultores utilizar el agua que almacena (un millón de metros cúbicos). La Comunidad de Regantes de la Vall d'Uixó denunció este verano que pese a la perentoria necesidad que tenían los agricultores de la zona no se les permitió que utilizaran los recursos almacenados en la balsa.

Esta presa se suma a las numerosas obras incluidas en el Programa Agua y que se encuentran hasta el momento paralizadas o están siendo infrautilizadas. Es el caso de las cinco desalinizadoras construidas al amparo del Programa Agua (Torrevieja, Mutxamel, Sagunto, Oropesa y Moncófar), del trasvase Júcar-Vinalpó y de otras instalaciones como la desnitrificadora de l'Eliana. El total de las inversiones en la Comunitat Valenciana que hasta el momento han servido para muy poco ronda los mil millones de euros.

El Estado se enfrenta ahora a la devolución de cerca de 55 millones en ayudas europeas si las desalinizadoras de Sagunto, Oropesa y Moncófar no entran en funcionamiento en marzo. Ya en 2015 tuvo que retornar una cantidad similar por los retrasos que se produjeron en la puesta en marcha de la planta de Torrevieja.

La obra de mayor envergadura que no se ha puesto en marcha más que de forma puntual es el trasvase Júcar-Vinalopó. Supuso una inversión cercana a los 400 millones de euros. Está a la espera de que el Gobierno y los regantes alcancen un acuerdo para su funcionamiento en el que se establezca el precio del agua y la amortización del coste de las obras.

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