El curso arranca con 1.100 plazas de profesores vacantes y protestas contra los barracones

Las autoridades que acudieron al Ceip 103 posan con alumnos en la entrada del centro. / jesús montañana
Las autoridades que acudieron al Ceip 103 posan con alumnos en la entrada del centro. / jesús montañana

La euforia por la inauguración del colegio 103 contrasta con las críticas de la federación de Ampas sobre la mejora de las infraestructuras

JOAQUÍN BATISTAVALENCIA.

El curso escolar arrancó ayer para la inmensa mayoría de los alumnos valencianos sin incidencias destacables, más allá de la falta de un millar de docentes que se solucionará en los próximos días. Ni el calor pudo con la ilusión de los niños (y de los padres), que fue especialmente intensa en el colegio público 103 de Valencia.

La comunidad educativa estrenó las nuevas instalaciones que sirven para dejar atrás las aulas prefabricadas. Se trata del único colegio inaugurado este curso que sustituye a una escuela íntegramente en barracones, y fue el elegido para organizar el acto institucional de inicio del curso, donde tanto el presidente Ximo Puig como el conseller Vicent Marzà y el alcalde Joan Ribó se felicitaron de haber podido poner en marcha la infraestructura. Por ejemplo, el segundo destacó que ha existido «voluntad política» para ello, mientras que el primer edil de la capital lo puso como ejemplo de «lo que ha supuesto el cambio de gobierno en la ciudad y la Generalitat», que se ha materializado en «un compromiso firme con la educación pública». Puig por su parte lo vinculó con «la toma de decisiones conjuntas» entre administraciones.

La euforia política contrastó con la rueda de prensa de inicio del curso organizada por la federación de asociaciones de padres de alumnos mayoritaria en la provincia de Valencia (Fampa), que media hora antes reclamaba, desde el colegio Santo Ángel de la Guarda, una mayor intensidad en la inversión para acabar con los barracones.

Su presidente, Màrius Fullana, si bien reconoció que se ha mejorado la situación respecto a los gestores anteriores, instó a que el plan Edificant avance rápido porque queda «muchísimo por hacer». «Estamos con centros en barracones y queremos que se acabe con ellos. Sabemos lo que arrastramos, pero se tienen que acabar y se avanza muy lentamente. El programa Edificant necesita más recursos», dijo, antes de reconocer que están «decepcionados» con el ritmo de las obras de mejora.

El centro elegido no fue casual, pues toma el testigo del 103, en el sentido de que se convierte en el único de la ciudad conformado íntegramente por aulas prefabricadas. El presidente del Ampa, Antoni Bartual, señaló que fueron trasladados hace dos cursos a la parcela situada en Gaspar Aguilar y que ya está licitado el derribo de las viejas instalaciones (en la calle San Vicente Mártir), tal y como recogió Europa Press.

Además exigió que se «cumplan los plazos» y que tras la actuación la Entidad Estatal de Suelo (Sepes) urbanice la parcela para que luego llegue la licitación y construcción de la escuela. «Queremos no tener que esperar más tiempo en la urbanización. Si el derribo está claro queremos una solución a la situación; ya llevamos reclamando la construcción más de 20 años», dijo.

Por su parte, los cerca de 500 alumnos del Ciutat de Cremona de Alaquàs volverán a las clases hoy -ayer no fue lectivo al encontrarse la localidad en fiestas-. Y lo harán en barracones, después de que la tramitación de un modificado de la obra, recientemente aprobado, frenara su ejecución. «Llevamos 13 años así, cinco promociones de chavales. Esperábamos que las obras estuvieran acabadas en abril de 2019 pero tendremos que esperar a abril de 2020 para ello», destacaron ayer fuentes del Ampa.

Respecto a los barracones, el conseller Marzà destacó que aunque hay 12.000 alumnos estudiando en ellos (en centros parcial e íntegramente en aulas provisionales) «ha cambiado el paradigma», en el sentido de que ya no hay instalaciones prefabricadas sin que las obras que las sustituyen estén previstas. Añadió que ya no se prometen obras sin que «los planos estén hechos», refiriéndose al caso concreto del 103, e insistió en poner en valor su proyecto pedagógico, al haber sido una escuela que ha podido atraer matrículas pese a su situación.

También el presidente Puig habló de infraestructuras escolares, prometiendo que a lo largo de la legislatura se habrá actuado en la mitad de los centros gracias al plan Edificant, el que permite que sean los ayuntamientos los que asuman la competencia en la tramitación administrativa y la licitación de las obras necesarias, que incluyen desde intervenciones menores hasta nuevas construcciones.

En cuanto al personal en los centros públicos, durante el primer día de clase faltaron al menos 1.148 docentes de todas las etapas, que es la cifra que se incluirá en la adjudicación de puestos sin ocupar prevista para hoy. Desde Educación explicaron que en este procedimiento se incluyen las 12 plazas que no se cubrieron la pasada semana, así como todas aquellas jubilaciones, permisos, excedencias y bajas -previstas, como una maternidad, o imprevistas, como un accidente o una enfermedad- que se han comunicado a la administración durante la primera semana de septiembre, así como nuevas necesidades de los centros, por ejemplo por un desdoble.

Cobertura de la plantilla

En el caso de que haya alguna que siga sin cubrirse, habrán nuevas adjudicaciones el jueves y el viernes. Desde el departamento destacaron que gracias a los procedimientos de provisión de plazas de finales del curso pasado y de la semana anterior se ha cubierto la práctica totalidad de la plantilla de cara al inicio.

Por otro lado, el sindicato Anpe Cv criticó la falta de profesionales suficientes para implementar proyectos como el de escuela inclusiva y denunció que faltan educadores, auxiliares técnicos, intérpretes en lenguaje de signos, fisioterapeutas o terapeutas. También alertó de la falta de especialistas de inglés pese al avance del modelo plurilingüe.

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