El olvido de la N-332 condena a una docena de poblaciones de la Comunitat Valenciana a atascos y accidentes

La N-332, a su paso por Gandia. :: óscar de la dueña/
La N-332, a su paso por Gandia. :: óscar de la dueña

Fomento sólo tiene en obras la variante de Cullera, que prevé acabar en 2019, y la de Benissa, a la que sólo destina 197.000 euros este año

ISABEL DOMINGO VALENCIA.

«Ocho años sin licitar ninguna carretera nueva en la Comunitat y, cuando se licita una en 2016, el Ministerio de Fomento apenas le destina 197.000 euros para este año». Es la reflexión que realiza el director-gerente de la Cámara de Contratistas de la Comunitat, Manuel Miñés, para ilustrar la situación en la que se encuentra la N-332, que se mantiene como la única carretera nacional que conecta dos capitales de provincia (Valencia y Alicante) que sigue sin ser autovía.

De hecho, aún mantiene más de la mitad de los kilómetros de ese tramo (96 de los 166 existentes) con calzada simple en ambos sentidos, sin mediana, con escasos arcenes y con una elevada intensidad de tráfico de todo tipo de vehículos, con una media de 15.000 vehículos diarios de 60.000 en lugares como Oliva. Además, aún atraviesa once poblaciones de la costa (Cullera, Favara, Xeraco, Gandia, Bellreguard, Palmera, l'Alqueria de la Comtessa, Oliva, Gata de Gorgos, Benissa y Altea) al no estar ejecutadas las variantes. Como apuntó la Generalitat recientemente, «es una carretera general obsoleta» que condena a los municipios a atascos, especialmente en verano, y a accidentes.

Una descripción que sitúa, año tras año, a algunos de sus tramos como los más peligrosos de España. Así se recoge en el último informe de EuroRAP (en el que participan el RACE y el RACC) hecho público a finales del año pasado, que hace hincapié en las motos. Y, en 2010, por ejemplo, la Dirección General de Tráfico contabilizó 28 tramos de concentración de accidentes, es decir, tramos de carreteras de apenas un kilómetro de distancia con un riesgo de siniestro superior a la media.

Sin embargo, la que iba a convertirse en la A-38 sigue al ralentí con apenas dos obras en marcha, o por lo menos con esa previsión. Una de ellas -a la que hacía referencia Miñés- es la variante de Benissa, reactivada por el ministerio en junio de 2016 tras años de reivindicaciones y cuya ejecución estaba paraliza desde 2009.

Este trazado de apenas 4,5 kilómetros para evitar el casco urbano de la localidad alicantina, con un presupuesto de licitación de 29,7 millones, apenas tiene asignados 197.000 euros para este año, según los datos facilitados por los contratistas. Una cuantía motivada por la no disponibilidad de crédito aprobada por el Consejo de Ministros y que implicó el recorte de gasto en obras públicas, siendo Fomento el departamento más afectado.

Su ejecución se prolongará hasta 2019, según las previsiones iniciales del ministerio. Es decir, una década después de que se rescindiera el contrato con la primera adjudicataria, ya que la empresa entró en concurso de acreedores.

Diez años de ejecución

Un periodo de tiempo similar al de la variante de Cullera-Favara, paralizada desde 2010 y reactivada en abril de 2015. El verano pasado los trabajos se ralentizaron y, de los 22 millones previstos para su ejecución, sólo se consignaron once. Actualmente, está pendiente de conocerse la cantidad asignada para este año (había 24,6 millones), que se conocerá cuando se presenten los Presupuestos del Estado.

Con la última reprogramación de anualidades, la previsión es que las obras finalicen en octubre de 2019, once años después de iniciarse. El plazo inicial era que esta variante de la N-332 hubiera estado concluida en diciembre de 2011. «A pesar de ser un punto negro según los informes y los datos de la DGT, tras registrarse once muertos en los últimos cinco años, esta obra se ha programado para nueve años y medio», lamentó el representante de los contratistas.

En el aire están las circunvalaciones de Xeraco, Oliva, Vergel-Ondara, Gata de Gorgos y Altea. Todas figuran en la Agenda Valenciana de Infraestructuras que el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, entregó al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, durante la visita que realizó a Valencia el pasado diciembre.

Como también figuraba que no se prorrogue la concesión de la AP-7 (finaliza en 2019) para que sea una autovía libre y gratuita de la red estatal. En este sentido, tanto el Consell como los municipios afectados han alegado en alguna ocasión que la existencia de una carretera de pago provoca que numerosos vehículos opten por circular por la N-332 a pesar de que todavía atraviesa los núcleos urbanos. Para el departamento que dirige María José Salvador, se trata de «una discriminación de los ciudadanos de la Comunitat respecto a otros territorios al tener una autopista de peaje sucesivamente prorrogada mientras la N-332 tiene serios problemas».

Conexiones pendientes

Por ello, la conselleria reclamó a Fomento que se ejecuten las conexiones de esta carretera con la AP-7 y que se cree una comisión entre la Generalitat y Fomento para su estudio. Fuentes de la conselleria apuntan como ejemplo la situación de Oliva y Altea, «dos casos muy singulares que necesitan una conexión para poder utilizar la AP-7 como variante y disminuir así el número de vehículos que actualmente se ven obligados a cruzar por el interior de estos dos municipios».

Una petición que también realizaron desde la Cámara de Contratistas. «La liberalización de la autopista no puede implicar la paralización de las variantes de población y las conexiones y vías colectoras entre la AP-7 y la N-332», indicó. En el caso de Oliva, no ha habido novedades sobre la conexión sur entre la autopista y la carretera nacional, cuyo proyecto de trazado se sometió a información pública en enero de 2015 y que está pendiente de tramitarse la Declaración de Impacto Ambiental (DIA).

Desde la conselleria también denunciaron la situación de la N-332, a la que calificaron de «vergonzosa» por los problemas que presenta de congestión y de seguridad vial, «lo que está frenando el desarrollo económico de la zona donde el turismo es el máximo afectado», indicaron.

De ahí que alcaldes de municipios como Oliva, l'Alqueria, Palmera o Bellreguard se hayan planteado, incluso, acudir a la Unión Europea, en concreto a la Comisión de Peticiones, para que obligue al Gobierno central a ejecutar las circunvalaciones pendientes. Una petición en la incluirán, por ejemplo, el estudio realizado el año pasado por el campus de Gandia de la Universitat Politècnica que analiza el impacto acústico y de contaminación de la N-332. La conclusión fue que el paso de esta carretera genera estrés, fatiga y dolor de cabeza, además de superar el ruido permitido.

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